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BOLETÍN DE PRENSA
Para difusión inmediata -- 25 de junio de 2003
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Reducción de la pobreza en las zonas de ladera de Honduras
Taller para identificar opciones para promover el desarrollo rural y la utilización sostenible de la tierra
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Tegucigalpa -- En las zonas de ladera, donde se concentra aproximadamente un tercio de la población hondureña, el 90 por ciento de las personas sobrevive con menos de un dólar diario, reveló aquí una investigación efectuada por el Instituto Internacional de Investigaciones sobre Políticas Alimentarias (IFPRI), con sede en Washington. El uso de agricultura intensiva en las frágiles tierras de estas zonas, está causando deforestación y erosión del suelo, que influye no solo en la reducción de los rendimientos productivos sino que también en la agudización de la pobreza, sostiene el estudio. Elaborado por el IFPRI junto con el Centro de Investigación y Universidad de Wageningen (WUR) de Holanda, la investigación será presentada en un taller nacional sobre "Políticas de desarrollo rural y utilización sostenible de la tierra en las zonas de ladera en Honduras" que se realiza en la capital hondureña. Con un día de duración, el taller busca impulsar el desarrollo rural mediante estrategias y políticas específicas que puedan reducir la pobreza y promover la conservación de los recursos naturales en las zonas de ladera. El estudio elaborado por IFPRI y WUR tiene como contraparte hondureña el Programa Nacional de Desarrollo Rural Sostenible (PRONADERS) de la Secretaría de Agricultura y Ganadería (SAG). De acuerdo a la investigación, el tamaño de las fincas, las cosechas, el ganado, y la disponibilidad y uso de mano de obra, son muy variables en las zonas de laderas, obligando a los pobladores a hacer uso de diversas estrategias para ganar su sustento diario. "Los programas y políticas para la reducción de la pobreza deben tomar en cuenta éstas diferencias y disponer de medidas apropiadas para los diferentes tipos de familias campesinas", dijo Hans Jansen, del WUR e IFPRI como director del proyecto. Jansen indicó que uno de los principales objetivos consiste en determinar qué enfoques tienen mayor impacto a los efectos de las estrategias para reducir la pobreza y lograr una utilización sostenible de la tierra en diversas situaciones. La investigación elaborada por IFPRI, el WUR y el PRONADERS, sostiene que si se mejora la calidad del suelo en las regiones de ladera, se puede contribuir a aumentar en forma significativa los ingresos campesinos y conservar la base de los recursos naturales. Las fincas más pequeñas se ubican en las zonas más frágiles y más densamente pobladas de las laderas. Por su parte, Robert Schipper, de la Universidad de Wageningen, sostuvo que "las investigaciones de nuestro proyecto han mostrado que los pequeños agricultores son no sólo los mas dispuestos a adoptar dichas tecnologías sino también los que viven en las áreas que son más vulnerables a la degradación ambiental". Schipper propuso que las actividades de extensión y capacitación para enseñar a los campesinos métodos de conservación deberían estar dirigidas a los productores pequeños de productos básicos. Además de fomentar el acceso a la educación para mejorar las condiciones de vida en las zonas de ladera, el estudio indica que aumentar el acceso de los pequeños agricultores a la propiedad de la tierra es un incentivo fuerte para usar tecnologías de producción agrícola más sostenibles. "La propiedad de la tierra es un elemento de importancia cuando un campesino debe decidir adoptar medidas para la conservación del suelo, y también cuando debe elegir a qué cultivos dedicará sus esfuerzos", explicó John Pender, investigador del IFPRI. Los campesinos, sostuvo Pender, no desarrollarán cultivos permanentes en parcelas arrendadas o inseguras, y no invertirán en medidas de conservación del suelo a largo plazo en tales parcelas, si éstas no les pertenecen. Sin embargo, también hemos hallado que la propiedad de la tierra tiene poca influencia directa sobre los ingresos de las familias, en especial para los pequeños agricultores, advirtió él. La mayoría de las familias obtiene una gran parte de sus ingresos de tareas que no están vinculadas a la agricultura. Sorprendentemente, la investigación demostró que los campesinos con menores parcelas tienen mayores ingresos que los agricultores de tamaño mediano, porque reciben más ingresos no vinculados a la agricultura. Los hallazgos sugieren que los programas y políticas contra la pobreza serán probablemente más eficaces si se concentran en aumentar el valor del capital humano -educación y conocimientos de los campesinos- y en mejorar las oportunidades de empleo fuera de la finca. Germán Pérez D'Estephen, Subsecretario de Agricultura, comentó que "estamos profundamente complacidos de haber tenido oportunidad de trabajar en colaboración con el IFPRI y el Centro de Investigaciones y Universidad de Wageningen (WUR) en la identificación de las políticas y estrategias más apropiadas para aliviar la pobreza y el hambre en las zonas de ladera de Honduras sin descuidar la conservación de la base de recursos naturales para las generaciones futures". "Esperamos continuar la relación con el IFPRI y el WUR en el futuro, y trabajar en colaboración con ellos en temas de importancia, incluyendo el diseño de políticas para combatir la pobreza rural en Honduras", agregó el Subsecretario. |
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