IFPRI: Vision 2020: Resumen 2020 No. 45, Junio De 1997
IFPRI home page 2020 Vision main page about 2020 international advisory committee regional networks publications and other resources/catalog
Francais English
visión 2020 sínteses de políticas
2020 Noticias Y Opiniones Junio de 1998 Resumen 2020 No. 45
(Traducción del inglés)

Junio de 1997
Una Visión De La Alimentación, La Agricultura Y El Medio Ambiente En El Año 2020

Agricultura, Cambio Tecnológico Y El Medio Ambiente En América Latina: Perspectiva De La Situación En El Año 2020

Eduardo J. Trigo

América Latina, al igual que casi todas las demás regiones en desarrollo, enfrenta la abrumadora tarea de atender las necesidades alimentarias de una población creciente en los próximos 25 años y, al mismo tiempo, de reducir la pobreza y proteger el medio ambiente.

De los 2.500 millones de personas que se agregarán a la población del Planeta en el año 2020, unos 200 millones corresponderán a América Latina. Aunque esta es una proporción relativamente pequeña de la población adicional del mundo, presenta un verdadero desafío para el sector agrícola de la región.

El rendimiento agrícola relativamente deficiente de América Latina es el núcleo de la creciente situación de pobreza y del rápido deterioro de la base de recursos naturales de la región. Entre 1979 y 1990, la producción agrícola creció apenas lo suficiente para mantener constante la producción de alimentos per cápita. Desde fines del decenio de 1980, la seguridad alimentaria de la familia ha seguido deteriorándose en 8 de los 21 países incluidos en la última evaluación hecha por las Naciones Unidas. El número de personas que viven por debajo de la línea de pobreza aumentó de 195 millones a 250 millones en el período comprendido entre 1980 y 1992 y gran parte de ese aumento ocurrió en las zonas urbanas. Los recursos naturales de toda clase sufren mucha tensión. Por ejemplo, se estima que de mediados a finales de los años ochenta más de 2 millones de hectáreas en la región sufrieron erosión del suelo entre moderada y grave.

Las políticas agrícolas han sido parte importante del problema. Durante el decenio de 1980, la devaluación de las monedas nacionales produjo una mejor relación de intercambio para la agricultura, pero esas mejoras se neutralizaron en gran parte con una baja de la inversión pública en agricultura y el efecto desfavorable de las políticas proteccionistas de los países desarrollados. A la larga, esas condiciones crearon incentivos para degradar el medio ambiente y exacerbaron la pobreza en la región.

Es posible que otros acontecimientos recientes--la liberalización del comercio, la integración económica regional y la urbanización continua--lleven a reubicar la agricultura dentro de las economías nacionales y a reestructurar la producción agrícola en respuesta a importantes aumentos de la demanda de productos tanto tradicionales como diversificados.

La región tiene los recursos naturales necesarios para aprovechar las oportunidades que brindan los mercados nacionales e internacionales emergentes. Sin embargo, puede crear una base científica y tecnológica que permita aprovechar esos recursos sin deteriorar más el medio ambiente ni empeorar la pobreza? Es difícil dar una respuesta general por la diversidad de la región, pero se pueden señalar algunos puntos generales sobre el potencial de la tecnología existente y el posible aporte de la nueva biotecnología.

Perspectivas Que Ofrecen Las Tecnologías Convencionales

De momento, los aumentos de la productividad seguirán dependiendo sobre todo de mejores prácticas convencionales de zootecnia y fitomejoramiento y de tecnología química y habrá cada vez mayor interés en el uso más eficiente de recursos y en las consideraciones agroecológicas.

Hasta la fecha se ha adquirido experiencia favorable con las tecnologías de manejo integrado de nutrientes, plagas y enfermedades en la agricultura comercial y en pequeña escala. Se han incorporado perspectivas ambientales a las estrategias de intensificación de la agricultura en varios de los centros internacionales, regionales y nacionales de investigación agrícola de la región y las organizaciones no gubernamentales desempeñan una función cada vez más activa y útil.

No obstante, varios factores limitarán esos procesos. Uno de los factores iniciales es la falta de información sobre algunos de los principales sistemas agroecológicos, particularmente en las zonas tropicales, y el pequeño número de personas con la debida formación para tener una perspectiva agroecológica y ambiental. Un segundo factor es la intensidad del manejo que exigen estas nuevas tecnologías en la finca. Su aplicación requiere la debida capacidad en la finca y servicios de apoyo de los que no se dispone actualmente en la mayoría de los casos.

Perspectivas Que Ofrecen Las Nuevas Tecnologías

En general, se reconoce que la mayor evolución de la biotecnología ofrece beneficios potenciales para América Latina, pero no se espera que una gran parte de esas tecnologías llegue a los mercados agrícolas sino hasta que haya transcurrido una buena parte de los dos próximos decenios.

Para dentro de poco se espera producir cultivos con técnicas de ingeniería genética, incluso algodón con genes de la bacteria Bacillus thuringiensis (BT) para control de plagas, maíz con BT y soya resistente a herbicidas. Sin embargo, estos nuevos cultivos no saldrán al mercado en grandes cantidades sino hasta el próximo decenio. Los resultados del trabajo para mejorar el valor nutricional de algunos cultivos alimentarios básicos, tales como yuca, maíz y papa, estarán listos para aplicación en la finca sólo dentro de unos 5 a 10 años.

En el próximo quinquenio, es probable que los agricultores con tecnología más avanzada empleen variedades de soya, algodón, alfalfa, girasol y papa resistentes a plagas y enfermedades y tolerantes de herbicidas. No se debe esperar su uso generalizado antes del final del decenio. También se dispondrá de frutas y verduras resistentes a insectos y herbicidas, así como de variedades con mejores características nutricionales y de conservación y almacenamiento. Por razones técnicas, es posible que el progreso sea más lento en el caso del trigo, el maíz y el arroz.

Estas nuevas tecnologías son producto de la investigación realizada en los países desarrollados, cuyas prioridades agrícolas y cuyos cultivos de interés son el punto de enfoque de la mayor parte de la investigación en biotecnología realizada actualmente en el mundo. Es probable que algunos de los nuevos descubrimientos se filtren a la agricultura comercial en el mundo en desarrollo, pero los beneficios para los agricultores pequeños y carentes de recursos serán marginales y circunstanciales.

Por tanto, preocupan mucho las pocas investigaciones sobre biotecnología que se realizan en América Latina. A comienzos del decenio de 1990, unos 150 investigadores de la región trabajaban en proyectos relacionados con biotecnología. Por contraste, Monsanto, una compañía multinacional, emplea actualmente en sus laboratorios a un número de científicos equivalente a más del doble de la cifra citada. Se estima que únicamente 33 grupos de la región están suficientemente capacitados para realizar investigaciones tradicionales sobre biotecnología y sólo 6, sobre biotecnología molecular moderna. Además, sus vínculos con los productores son débiles.

El Medio Institucional De Investigación

En general, el medio institucional de investigación agrícola está en profunda crisis. América Latina ha sido parte de la tendencia mundial hacia un sector público más pequeño. Las nuevas perspectivas ideológicas y económicas exigen menos intervención gubernamental en la agricultura y el gasto público se ha reducido drásticamente. Entre 1977 y 1992 la inversión en investigaciones en la región aumentó solo alrededor de 1,5% anual, lo que representa una baja en comparación con un crecimiento de casi 6% anual en el período 1967-77. En cada país latinoamericano, excepto en la Argentina y Colombia, se redujeron mucho los recursos disponibles por investigador.

Los esfuerzos actuales por desreglamentar y abrir las economías ayudan a fortalecer el interés privado en el desarrollo tecnológico. Aunque la inversión privada directa en investigación agrícola sigue siendo baja, esta diversificación de opciones y capacidades es una medida favorable. Las fundaciones también se han convertido en importantes protagonistas. Sin embargo, la magnitud de esas iniciativas no basta para compensar el retiro de las instituciones del sector público. Es posible que el contexto institucional para investigación agrícola y tecnología se diversifique cada vez más, con la agrupación de un creciente número de iniciativas públicas y privadas para compartir responsabilidades.

Indudablemente, el progreso tecnológico es necesario para aliviar la pobreza y lograr seguridad alimentaria. No obstante, la tecnología sola a duras penas puede producir los resultados esperados sin un medio institucional propicio.

Eduardo J. Trigo es director ejecutivo de la Fundación ArgenINTA, Buenos Aires, Argentina.

top of the page PRINCIPIO de la página