ADELANTOS PARA SUPERAR LA MALNUTRICIÓN INFANTIL EN LOS PAÍSES EN DESARROLLO:
LOGROS PASADOS Y OPCIONES FUTURAS
Lisa C. Smith y Lawrence Haddad
En 1995, 167 millones de niños menores de 5 años—casi una tercera parte de la población infantil de los países en desarrollo—estaban malnutridos. La malnutrición causa mucho sufrimiento humano y representa una violación de los derechos del niño. Ocasiona más de la mitad del total de defunciones infantiles alrededor del mundo. Los adultos que han sufrido malnutrición en la infancia son menos productivos física e intelectualmente y padecen más enfermedades crónicas y discapacidad. Los costos para la sociedad son enormes. Erradicar la malnutrición sigue siendo una enorme dificultad en lo que respecta a política pública. ¿Qué clase de intervenciones tendrán mayor efecto para reducir la malnutrición infantil? En el estudio en que se basa el presente resumen se emplean los datos nacionales de 63 países correspondientes al período 1970-1996 para explorar esa cuestión.
FACTORES DETERMINANTES DEL ESTADO NUTRICIONAL DEL NIÑO
Para reducir la malnutrición es preciso entender sus causas. El consumo de alimentos y el estado de salud de un niño son los factores inmediatos determinantes de su estado nutricional. Esos factores, a su vez, reciben la influencia de tres factores subyacentes en el seno de la familia: la seguridad alimentaria, el cuidado adecuado de la madre y del niño y un medio ambiente saludable. Por último, los factores subyacentes reciben la influencia de los factores básicos: los recursos potencialmente disponibles en un país o una comunidad y toda una gama de factores políticos, culturales y sociales que inciden en su utilización. El estudio se concentra en los factores subyacentes y emplea cuatro variables para representarlos: la disponibilidad nacional de alimentos (para determinar la seguridad alimentaria), la educación y la condición social de la mujer en relación con el hombre (para determinar la calidad de la atención y la seguridad alimentaria) y el acceso a agua potable (para determinar la calidad del medio ambiente saludable). También se exploran dos factores básicos, a saber, el ingreso nacional per cápita para determinar la disponibilidad de recursos en un país, y la democracia como indicador del marco político que influye en la malnutrición.
REDUCCIÓN DE LA MALNUTRICIÓN INFANTIL EN EL PERÍODO 1970–1995
Entre 1970 y 1995, el número de niños malnutridos se redujo en proporción de 37 millones, de 204 a 167 millones, en tanto que la prevalencia de malnutrición (determinada por un peso inferior al normal) en el mundo en desarrollo en general disminuyó de 46,5 a 31%, alrededor de 15 puntos porcentuales en total (véase el cuadro). Los adelantos logrados para reducir la malnutrición han variado mucho de una región a otra. La reducción de la prevalencia de malnutrición ha sido más acelerada en Asia Meridional (23 puntos porcentuales) y más lenta en África al Sur del Sahara (4 puntos porcentuales). El número de niños malnutridos se ha reducido en forma más acusada en Asia Oriental (de 78 a 38 millones). La situación es particularmente problemática en África al Sur del Sahara, donde el número de niños malnutridos ha aumentado un 70%. Desde 1970, la prevalencia ha disminuido en 35 países en desarrollo, se ha mantenido estable en 15 y ha aumentado en 12 que, en su mayoría, se encuentran en África al Sur del Sahara.
Se ha observado que los cuatro factores subyacentes analizados en el estudio contribuyeron mucho a reducir la prevalencia de malnutrición infantil en los países en desarrollo en el período 1970-1995. De todos los factores, la mejora de la educación de la mujer ha contribuido al máximo y representa 43% de la reducción total. La mayor disponibilidad de alimentos per cápita contribuyó cerca de 26% y un medio ambiente más saludable, 19%. El mínimo aporte (12%) provino de la mejora de la condición social de la mujer. Aunque ese factor puede tener un gran efecto, su potencial no llegó a materializarse porque la condición social de la mujer mejoró poco en el período 1970–1995.
Juntas, la educación de la mujer y su condición social en relación con la del hombre representaron más de la mitad de la baja de la prevalencia de malnutrición en los países en desarrollo en el período 1970-1995. La educación de la mujer es una potente arma contra la malnutrición: los mayores conocimientos teóricos y prácticos le permiten devengar mayores ingresos y, por ende, se traducen en mayor seguridad alimentaria de la familia, y la educación mejora la calidad del cuidado diario prodigado por la mujer a sus hijos. La condición social de la mujer en relación con la del hombre influye en el estado nutricional de los niños por medio de sus efectos en la salud mental y física de la propia mujer, su autonomía y su capacidad de influir en la asignación de recursos de la familia. En resumen, la baja condición social restringe la capacidad que tiene la mujer de obrar en defensa de sus propios intereses y de los de sus hijos.
El ingreso nacional per cápita y la democracia—los factores determinantes básicos—influyen en el estado nutricional de la mujer sólo en forma indirecta por medio de inversiones públicas y privadas en los factores subyacentes. Alrededor de 50% de la reducción total de la malnutrición infantil se atribuye al aumento del ingreso nacional per cápita. La democracia es una influencia potencialmente poderosa porque da voz a los pueblos sobre la forma de asignación de los recursos públicos, pero, en general, las condiciones imperantes en el período citado en los países en desarrollo, considerados como un todo, no fueron propicias para la democracia. Por tanto, no se pudo determinar su aporte general.
PROYECCIONES DE MALNUTRICIÓN INFANTIL HASTA EL AÑO 2020
Obviamente, la futura prevalencia de malnutrición infantil depende del grado de esfuerzo ejercido para reducirla. Este estudio presenta tres marcos hipotéticos basados en la evolución proyectada de los factores determinantes de la malnutrición infantil en el período 1995-2020. En el marco hipotético del status quo o de «dejar todo como está», la disponibilidad de alimentos per cápita aumenta a cerca de 9% y el acceso al agua potable, la matrícula femenina en la escuela secundaria y la razón de la esperanza de vida de los hombres frente a la de las mujeres mejoran en la misma proporción que durante el período 1985-1995. La prevalencia de insuficiencia ponderal de los niños se reduce de 31% en 1995 a 18% en 2020 (véase el cuadro). En este marco hipotético, alrededor de 140 millones de niños, aproximadamente una quinta parte de la población infantil de los países en desarrollo, seguirían malnutridos. En el marco hipotético pesimista, en que se supone que la mejora de los factores subyacentes no alimentarios se reduce 25% y que la disponibilidad de alimentos per cápita se estanca, el porcentaje previsto de niños menores de 5 años malnutridos en los países en desarrollo es de 22%. Si predominara este marco hipotético, en el año 2020 se lograría sólo una pequeña reducción del número de niños malnutridos, a saber, 12 millones. En el marco hipotético optimista, en que se supone que la mejora de los factores subyacentes no alimentarios aumenta un 25% y la disponibilidad de alimentos per cápita se incrementa 16%, la prevalencia de malnutrición infantil en el año 2020 disminuiría por mitad y se situaría en 15% (lo que dejaría 128 millones de niños malnutridos).
Las proyecciones para los países en desarrollo en general en el año 2020 ocultan una amplia variación entre las regiones. En todos los marcos hipotéticos, Asia Meridional continuará siendo la región con la máxima prevalencia y el mayor número de niños malnutridos, aunque ambos factores se reducirán rápidamente. Se avanzará poco en la reducción de la prevalencia de malnutrición infantil en África al Sur del Sahara. Dadas las lentas tasas de disminución de la prevalencia y el gran aumento previsto del número total de niños africanos menores de 5 años, el número de niños malnutridos aumentará en todos los marcos hipotéticos, hasta 55 millones en el pesimista. Se prevé que la prevalencia de malnutrición y el número de niños afectados se reducirán más rápido en Asia Oriental. La malnutrición se reducirá a niveles mínimos en el Cercano Oriente y África del Norte y se eliminará casi por completo en América Latina y el Caribe.
PRIORIDADES PARA EL FUTURO
Aun en el marco hipotético más optimista, podría haber 128 millones de niños malnutridos. ¿Qué conjunto de medidas llevará a reducir al máximo la malnutrición infantil en el año 2020? Dadas las restricciones de recursos y el conocimiento de los costos de otras intervenciones, ¿en qué orden de prioridad deberían considerar las instancias normativas las inversiones para reducir la malnutrición infantil de una forma más rápida en los decenios venideros?
En África al Sur del Sahara y Asia Meridional, la mejora de la disponibilidad de alimentos per cápita y de la educación de la mujer ofrecen la mayor esperanza de futura reducción de la malnutrición infantil. En Asia Meridional, también debe darse prioridad al fomento de una mejor condición social de la mujer. En Asia Oriental, el Cercano Oriente y el Norte de África, y América Latina y Caribe, se debe dar máxima prioridad a la educación de la mujer y luego a su condición social en relación con la del hombre. Otras prioridades secundarias son la disponibilidad de alimentos para Asia Oriental y un medio ambiente más saludable en América Latina y el Caribe. Para mantener la base de recursos y la voluntad política necesarias para esas inversiones es preciso acelerar también el crecimiento del ingreso nacional y el desarrollo dentro del marco de un gobierno democrático.
Según el estudio, se puede avanzar mucho hacia la reducción de la malnutrición infantil con medidas aceleradas en sectores que no han sido el punto de enfoque tradicional de las intervenciones en materia de nutrición. El empeño puesto en mejorar la educación de la mujer, aumentar las existencias de alimentos (o reducir el crecimiento demográfico o ambas cosas), elevar la condición social de la mujer y crear un medio ambiente saludable debe ser parte integrante de las estrategias para reducir la malnutrición infantil en el futuro. Esas iniciativas deben verse como complemento de intervenciones más directas en nutrición, tales como los programas de alimentación y la educación en nutrición.
Toda estrategia integral para resolver el problema de la malnutrición infantil debe comprender medidas que aborden sus causas subyacentes y básicas. Este es el mensaje clave del estudio en que se basa el presente resumen. Si no se puede aumentar el volumen de recursos económicos de los países en desarrollo, como lo indican las cifras del ingreso nacional, nunca habrá mayor inversión en un medio ambiente saludable, mejora de la educación y la condición social de la mujer ni disponibilidad de alimentos. Asimismo, sin un gobierno democrático, el pueblo no podrá presionar al Estado para que atienda sus necesidades. Pero no basta tener suficientes ingresos y un gobierno democrático. En realidad, el aumento del ingreso nacional debe gastarse en mejora de los factores subyacentes, lo que exige un profundo conocimiento de su importancia para reducir la prevalencia de malnutrición infantil y un compromiso político para alcanzar ese objetivo.
Para lecturas complementarias, véase Explaining Child Malnutrition in Developing Countries: A Cross-Country Analysis, Lisa C. Smith y Lawrence Haddad, Informe de investigaciones 111 (Washington, D.C.: IFPRI, 2000).
Lisa C. Smith es investigadora y Lawrence Haddad, director de la División de Consumo de Alimentos y Nutrición del Instituto Internacional de Investigaciones sobre Políticas Alimentarias.
Este resumen se basa en el documento de trabajo de la serie de la visión 2020 del mismo título.
La producción de esta obra en español se realizó con el apoyo de una subvención concedida por el INIA-MAPA del Gobierno de España.