IFPRI: Resumen 2020 No. 65, Marzo de 2000

Resumen 2020 No. 65 (Traducción del inglés)
COMBINACIÓN DE INSUMOS INTERNOS
Y EXTERNOS PARA INTENSIFICACIÓN SOSTENIBLE
Ruerd Ruben y David R. Lee
Marzo 2000

Los agricultores y las organizaciones de desarrollo de todo el mundo emplean y promueven una gran variedad de técnicas para incrementar la producción de alimentos en su respectiva localidad. Pero el alto costo de los fertilizantes inorgánicos y otros productos agroquímicos los lleva con frecuencia a emplear recursos locales en lugar de insumos externos comprados. La llamada explotación agrícola con pocos insumos externos se ha propagado rápidamente a diferentes partes del mundo como un sustituto y, a menudo, complemento de la tecnología de la Revolución Verde de gran interés (véase el No. 55 de la serie de la visión 2020). Dicho sistema depende típicamente de cultivos de cobertura, estiércol y mejores prácticas de manejo del barbecho para mantener el contenido de materia orgánica del suelo; emplea medidas de conservación (terrazas, rompevientos y cercas naturales) para controlar la erosión del suelo; y aplica métodos de cultivo (en curvas de nivel, labranza mínima, control integrado de plagas) para mejorar el resultado para el medio ambiente y, al mismo tiempo, contribuir a la seguridad alimentaria de la familia. El elemento común de estas prácticas está en que los agricultores suelen dejar de lado los productos agroquímicos y otros insumos no agrícolas y, más bien, crear sistemas integrados de producción agropecuaria—incluso sistemas basados en agrosilvicultura—que permiten mejorar el ciclo de producción de nutrientes y el control biológico de plagas y enfermedades. La meta de las actividades de formulación de políticas, investigación y extensión debe ser ayudar a los agricultores que trabajan con pocos insumos externos a lograr «intensificación sostenible», que se refiere al aumento simultáneo de los rendimientos producidos por la tierra y la mano de obra (a corto plazo) y al mantenimiento del equilibrio de nutrientes del suelo (a largo plazo).

Además del gran empeño puesto por las organizaciones gubernamentales y no gubernamentales y los proyectos de desarrollo local para fomentar el cambio hacia los sistemas de explotación agrícola con pocos insumos externos, la adopción suele limitarse a los agricultores que reciben apoyo técnico o financiero directo. Sin esa asistencia, las prácticas de dichos sistemas a menudo se abandonan con facilidad, lo que indica que su factibilidad económica básica no siempre es aparente para los agricultores. Para mejorar las tasas de retención, se deben abordar por lo menos tres problemas. Primero, en lugar de considerar los sistemas citados como una solución de aplicación universal, sus defensores deben reconocer que son atractivos sobre todo para las familias campesinas de tamaño pequeño y mediano en regiones remotas con poco acceso a los mercados de mano de obra. Segundo, los insumos químicos y otros no se excluyen mutuamente: la productividad de la mano de obra puede aumentar mucho cuando se combinan los insumos internos de la familia campesina con los insumos externos aplicados selectivamente. Tercero, la adopción y el mantenimiento de esos sistemas de insumos mixtos internos y externos depende esencialmente de políticas agrarias de apoyo que permitan que los agricultores inviertan sus recursos en sistemas de explotación agrícola mejor integrados.

DIFERENTES AGRICULTORES, DIFERENTES NECESIDADES
Los agricultores de América Central tienen la antigua tradición de usar cultivos de cobertura, como el frijol terciopelo, en rotación con el maíz para controlar la erosión y recuperar la fertilidad del suelo. Con asistencia de organizaciones no gubernamentales (ONG) y de programas de desarrollo internacional, los sistemas de cultivo de cobertura se han adoptado ampliamente, aunque no de manera uniforme. En algunos lugares, las pequeñas familias campesinas siguen usando insumos químicos porque se dedican al empleo no agrícola y necesitan reducir los requisitos totales de mano de obra agrícola. Es posible que en las grandes fincas todavía se empleen prácticas tradicionales de manejo del barbecho y haya menos interés en sistemas de producción con uso más intensivo de mano de obra. Los agricultores que muestran mayor interés en adoptar el sistema de explotación agrícola con pocos insumos externos a menudo trabajan en regiones remotas, donde los mercados de productos y de mano de obra no están muy desarrollados.

El rendimiento económico de los sistemas de producción de maíz con pocos insumos externos (en rotación con el frijol terciopelo) ha demostrado ser favorable en lo que respeta al uso de la tierra, pero los sistemas de producción con fertilizantes químicos o prácticas tradicionales de manejo del barbecho todavía registran rendimientos mucho mayores de la mano de obra (véase uno de esos casos en el cuadro). Como consecuencia, los pequeños agricultores dedicados al mercado de mano de obra a menudo dudan en reducir el uso de fertilizantes, en tanto que los grandes agricultores pueden mantener rendimientos aceptables con un mínimo grado de dependencia con respecto a insumos y mano de obra comprados.

A pesar de esas limitaciones, los cultivos de cobertura, como el frijol terciopelo, han demostrado ser valiosos complementos de los fertilizantes químicos para las familias campesinas que derivan sus ingresos principalmente de sistemas de cultivo de maíz con frijol. Sin embargo, en los últimos años, muchos agricultores han abandonado el sistema. A veces el frijol terciopelo produce menos en las laderas de las montañas por la carencia de fósforo del suelo. En las zonas costeras, la invasión por malezas, agravada por condiciones meteorológicas imprevisibles, ha aumentado la demanda de mano de obra y herbicidas. Las reformas de las políticas de tenencia de la tierra favorecen más a los grandes agricultores que a los pequeños. Muchos productores carecen total o parcialmente de acceso a servicios especializados de apoyo técnico que pudieran ayudarles a superar esos problemas. Además, las bajas de los precios de los productos alimentarios le han restado atractivo a la producción de maíz en comparación con otras formas de uso de la tierra, como la cría de ganado.

INSUMOS INTERNOS Y EXTERNOS
Los programas que apoyan el desarrollo y la difusión de técnicas de explotación agrícola con pocos insumos externos tienen más éxito cuando los insumos locales se combinan con insumos externos aplicados de manera selectiva. Por causa del menor contenido de nutrientes y de la disponibilidad tardía de nutrientes de los fertilizantes orgánicos (abono verde, excrementos animales y abono orgánico), suele recomendarse el empleo de una cierta cantidad de fertilizantes químicos. Los agricultores están muy conscientes de que los insumos orgánicos y químicos no pueden sustituirse por completo.

En las altas regiones de Kenya se ha instado a los agricultores a construir depósitos de desechos y a producir abono verde para intensificar la producción de verduras. Como la descomposición lleva mucho tiempo, la aplicación de fertilizantes químicos que disminuyen gradualmente a un mínimo produce los mejores resultados. En la práctica, los agricultores dudan de abstenerse por completo de usar insumos comprados. Esa renuencia es comprensible porque los insumos externos permiten escoger un momento más oportuno para la preparación de la tierra, la siembra y otras actividades de mantenimiento del cultivo, reducen la demanda de mano de obra en períodos críticos y permiten llevar al mercado productos agrícolas más atractivos.

También se ha observado complementariedad en los programas de control integrado de plagas del plátano en Zanzíbar, Tanzanía. Se considera que la mejor aplicación de nutrientes es un importante mecanismo de control de plagas y enfermedades en este programa. Los agricultores que emplean pequeñas cantidades de fertilizantes químicos sufren menos pérdidas de cultivos por causa de competencia de las plantas por luz y nutrientes o por infestación. Cuando no se aplican fertilizantes, las enfermedades penetran con facilidad en los campos. (En el otro extremo, los agricultores que usan altas dosis de fertilizantes se arriesgan a aumentar la incidencia de malezas, que constituyen una amenaza para los rendimientos.)

POLÍTICA AGRARIA
La tecnología basada en el uso de pocos insumos externos ha sido ampliamente promovida por grupos de agricultores y organizaciones no gubernamentales con el fin de reducir la dependencia con respecto a los proveedores de insumos y comerciantes en ese campo. En los proyectos locales se ha dado comúnmente mucho apoyo para promover el uso de otras fuentes de nutrientes y cubrir los costos no recuperables de las medidas de conservación del suelo. Sin embargo, a la larga, la verdadera sostenibilidad exige que esas prácticas y otras afines sean económicamente factibles e independientes del apoyo externo. Por ende, debe haber políticas económicas y apoyo institucional para facilitar la adopción continua.

Los agricultores de África Occidental podrían mejorar sus rendimientos de cereales y de algodón de 20 a 40% con roca fosfórica local como sustituto de fertilizantes importados. Sin embargo, los costos de transporte suelen ser demasiado altos para poner esa inversión al alcance de los pequeños agricultores. El acceso limitado al crédito puede ser otro impedimento. La baja de precios de los cultivos también hace dudar a los agricultores del uso de fosfato para corregir las deficiencias de nutrientes del suelo. Puesto que el fosfato mejora la eficiencia de la fijación de nitrógeno, solamente los agricultores con acceso a fertilizantes pueden beneficiarse de su disponibilidad. Las políticas que mejoran la disponibilidad de fosfato y fertilizantes y el acceso al crédito ayudarían a sostener la adopción del sistema de explotación agrícola con pocos insumos externos y a producir importantes rendimientos.

En el Sur de la India y el Oriente de Java, los agricultores dependen cada vez más de excrementos del ganado o de productos de agrosilvicultura como sustitutos parciales de los fertilizantes químicos. Aunque los rendimientos de cereales son un poco más bajos, los menores costos de los insumos hacen que los rendimientos de la mano de obra sean aceptables para los agricultores. Sin embargo, los pequeños agricultores que trabajan en terrenos alquilados enfrentan grandes problemas de adopción de las técnicas de explotación agrícola con pocos insumos externos. El uso de otras fuentes de nutrientes exige «el sacrificio» de parte de la tierra cultivable para pastoreo o silvicultura, pero los inquilinos no tienen seguridad del acceso a esos terrenos en los años subsiguientes. Los cambios del régimen de tenencia de la tierra para promover el acceso más seguro a la tierra a largo plazo darían resultados favorables tanto para la adopción de tecnología como para la seguridad alimentaria.

CONCLUSIONES
La búsqueda de una óptima combinación de fuentes de insumos internos y externos es un proceso complejo que acarrea muchos riesgos. Los pequeños agricultores pueden beneficiarse menos y abandonar su adopción cuando no se les garantiza acceso a insumos externos complementarios. Por otra parte, el uso equilibrado de fertilizantes orgánicos y químicos, herbicidas y plaguicidas puede ayudar a los agricultores a elevar constantemente la productividad de la tierra y de la mano de obra y a mantener prácticas sostenibles de manejo de recursos.

La factibilidad económica es una grave restricción para los agricultores que adoptan el empleo de sistemas de explotación agrícola con pocos insumos externos. Los rendimientos de dichas prácticas deben ser suficientemente atractivos en comparación con los de las prácticas de producción convencionales y con el ingreso derivado del empleo no agrícola. Aun cuando la evaluación del costo-beneficio de esa clase de explotación agrícola ofrece resultados favorables, los agricultores deben considerar cuidadosamente los costos de oportunidad de los recursos agrícolas. Los requisitos de uso intensivo de mano de obra de muchas técnicas basadas en el sistema de explotación agrícola citado pueden reducir los rendimientos de la mano de obra, y la restricción de la mano de obra familiar puede impedir la adopción de dicho sistema. La mayor dependencia con respecto a algunos insumos comprados puede ser la forma preferida de mantener el ingreso agrícola y de mejorar las perspectivas de seguridad alimentaria.

Por último, el ajuste de los regímenes de manejo de recursos agrícolas y la adopción de prácticas de producción por parte de los agricultores no puede confiarse por completo a las iniciativas locales. Además de capacitación, educación y extensión, los cambios de política y el apoyo institucional pueden ayudar a cimentar el interés de los agricultores en dicho sistema de explotación agrícola. La investigación agrícola bien enfocada puede ayudar a reducir la dependencia con respecto a insumos externos por medio de trabajo en problemas tales como resistencia a las plagas, tolerancia a la sequía, salinidad y fijación de nitrógeno. Los precios de mercado de los productos agrícolas deben ser estables y remunerativos para atraer la mano de obra familiar para el uso continuo de insumos que aumenten el rendimiento dentro del marco de la explotación agrícola con pocos insumos externos. Los sistemas financieros rurales deben conceder crédito a los agricultores para la compra de insumos y seguro. Los agricultores exigirán un sistema seguro de tenencia de la tierra para mejorar su disposición a invertir. Es indispensable una acción concertada en esos campos para asegurarse de que los pequeños agricultores sigan beneficiándose de la tecnología basada en el uso de pocos insumos externos.

Para más información, véase Ruerd Ruben y Nico Heerink, «Economic Evaluation of Low External Input Farming», en el Institute for Low External Input Agriculture Newsletter, vol. 11, no. 2, 1995; y Sean Neill y David R. Lee, «Explaining the Adoption and Disadoption of Sustainable Agriculture: The Case of Cover Crops in Northern Honduras», Economic Development and Cultural Change (próximo a publicarse, 2000).

Ruerd Ruben es profesor asociado del Departamento de Economía y Administración, Universidad y Centro de Investigación de Wageningen, Países Bajos (correo electrónico: Ruerd.Ruben@alg.oe.wau.nl), y David R. Lee es profesor de economía y recursos agrícolas de la Universidad de Cornell, EE.UU. (correo electrónico:DRL5@cornell.edu).

La producción de esta obra en español se realizó con el apoyo de una subvención concedida por el INIA-MAPA del Gobierno de España.


2020 Vision (logo)

La iniciativa de la visión de la alimentación, la agricultura y el medio ambiente en el año 2020 ha sido lanzada por el Instituto Internacional de Investigaciones sobre Políticas Alimentarias (IFPRI) para tener un punto de vista compartido y lograr consenso para la acción sobre la forma de atender las futuras necesidades mundiales de alimentos y, al mismo tiempo, reducir la pobreza y proteger el medio ambiente. Por medio de la iniciativa de la visión 2020, el IFPRI agrupa diversas corrientes de opinión sobre esos temas, genera investigaciones y formula recomendaciones. Los resúmenes 2020 presentan información sobre varios aspectos de esas cuestiones.

El IFPRI es uno de los 16 centros de Future Harvest que son financiados por el Grupo Consultivo de Investigación Agrícola Internacional (GCIAI).


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