Punto de enfoque 2 * Resumen 5 de 10 * Octubre de 1999
(Traducción del inglés)

Una Visión De La Alimentación, La Agricultura Y El Medio Ambiente En El Año 2020

Biotecnología para el Sector Agropecuario
de los Países en Desarrollo:
Problemas y Oportunidades
ACLARACIÓN DE LOS PROBLEMAS DE RIESGO

KLAUS M. LEISINGER

La seguridad alimentaria sigue siendo un sueño irrealizable para más de 800 millones de personas que no pueden llevar una vida sana y activa porque carecen de acceso a alimentos inocuos y nutritivos. La lucha por la seguridad alimentaria de esta población creciente debe realizarse en varios frentes. La tecnología es un frente dentro del cual figuran la ingeniería genética y la biotecnología como opciones interdependientes. Obviamente, la biotecnología permite resolver los problemas agrícolas imposibles de remediar con la tecnología tradicional o cuya solución implica un elevado costo. Pero la idea del riesgo que acarrea la tecnología es confusa. La posibilidad de que esta nueva tecnología se convierta en el principal paradigma en la lucha por la seguridad alimentaria depende de la forma de entender, aclarar y abordar los riesgos.

RIESGOS INHERENTES A LA TECNOLOGÍA

A menudo, en el actual debate público sobre la «revolución genética» no se pueden diferenciar los riesgos inherentes a una tecnología de los riesgos trascendentes (es decir, de los que se extienden más allá de los límites previstos). Esta diferenciación es de suma importancia en cualquier intento por entender los riesgos emanados de la biotecnología.

Aunque la biotecnología moderna ha demostrado su utilidad, existe preocupación por los posibles riesgos que acarrean los organismos modificados genéticamente. Casi todos los países con industrias biotecnológicas tienen una legislación compleja destinada a asegurar la transferencia, la manipulación, el uso y la disposición de esos organismos y de sus productos en forma inocua. Los riesgos inaceptables en los países industriales no deben exportarse a los países en desarrollo. Si se usan procedimientos biotecnológicos en los países en desarrollo, es preciso emplear óptimos métodos modernos de gestión en los que se tengan en cuenta las condiciones ecológicas locales, junto con principios y prácticas bien documentados de manejo apropiado del riesgo. Esa evaluación del riesgo permite que los gobiernos, las comunidades y las empresas tomen decisiones fundamentadas sobre los beneficios y riesgos inherentes a una tecnología particular para resolver un problema específico.

Por desgracia, en la discusión de los riesgos inherentes reina la confusión a medida que los biólogos, expertos jurídicos y especialistas en ética penetran en el terreno de unos y otros. Una discusión ordenada mantendría estas voces dentro del campo de competencia de cada cual. El proceso de adopción de decisiones y los asuntos relacionados con la gestión de óptima calidad deben mantenerse separados: el nivel científico de los proyectos (constituido, por ejemplo, por asuntos de inocuidad en el laboratorio, normas de medición, evaluación de las alternativas tecnológicas y así sucesivamente) debe estar aparte del nivel político nacional (que comprende, por ejemplo, cuestiones de responsabilidad, marcos jurídicos y derechos de propiedad intelectual) que, a su vez, es preciso separar del nivel internacional (por ejemplo, vulnerabilidad a la sustitución, asistencia internacional y así sucesivamente). Los mejores cerebros deben trabajar en cada nivel y encontrar la forma de llegar a un consenso general sobre la manera de abordar el riesgo.

RIESGOS TRASCENDENTES DE LA TECNOLOGÍA

Los riesgos trascendentes emanan del contexto político y social en que se emplea la tecnología. En los países en desarrollo provienen tanto del curso que sigue la economía mundial como de las circunstancias políticas y sociales particulares de cada país. Los riesgos de mayor importancia crítica tienen que ver con tres cosas: ampliación de la brecha de prosperidad entre el Norte y el Sur, crecimiento de la disparidad en la distribución del ingreso y la riqueza dentro de las sociedades y pérdida de la diversidad biológica.

Ampliación de la brecha de posteridad.

La biotecnología permite producir bienes agrícolas tropicales en el laboratorio a un precio más competitivo que en las condiciones tradicionales existentes en los países en desarrollo. La vainilla, el cacao, el azúcar y los aceites vegetales tropicales son ejemplos de productos tropicales de exportación que están bajo la posible amenaza de sustitución por otros fabricados a un costo mucho menor en otra parte. Si los productos modificados genéticamente reemplazan a las exportaciones agrícolas tropicales, es posible que crezca la enorme brecha de prosperidad existente entre el Norte y el Sur. La solución al problema está en un esfuerzo internacional concertado para diversificar la estructura de producción en los países vulnerables y no en intervenciones contra el mercado. Los gobiernos de los países en peligro deben mejorar la gestión pública y realizar una planificación estructural más apropiada a largo plazo. La comunidad de desarrollo internacional debe apoyar el esfuerzo de diversificación.

La brecha de prosperidad también puede crecer si el Norte no compensa adecuadamente al Sur por explotar sus recursos genéticos autóctonos. La empresa privada y los institutos de investigación podrían lograr control no remunerado de los genes de las plantas naturales del mundo en desarrollo, emplearlos para producir variedades de calidad superior y luego revender las nuevas variedades a los países en desarrollo a alto precio. El artículo 19 de la Convención sobre la Diversidad Biológica, suscrita en Rio de Janeiro, y el consenso prácticamente unánime de las instituciones dedicadas al desarrollo de la biotecnología ofrecen una respuesta clara y afirmativa a la pregunta básica de la necesidad de remunerar a los propietarios de la diversidad biológica. Pero los detalles técnicos de la forma de funcionamiento del sistema de compensación en determinadas naciones siguen siendo ambiguos. Se necesita reglamentación inequívoca para determinar quién debe compensar a quién, por qué razón y en qué proporción.

Disparidad en la distribución del ingreso y la riqueza en los países en desarrollo

La creciente disparidad en la distribución del ingreso y la riqueza en las sociedades pobres mina el enorme aporte de la biotecnología al bienestar de los agricultores y al desarrollo agrícola nacional. La producción de yuca resistente a enfermedades, mijo más rico en proteína y arroz enriquecido con vitamina A y tolerante al estrés puede contribuir a la prosperidad y, por tanto, mejorar la seguridad alimentaria solamente si esa clase de tecnología, junto con adelantos sociales, se pone al alcance de la mayor parte de la población de ambos sexos. La posibilidad de que eso suceda y el tiempo necesario para ello dependen de la voluntad política para crear el marco apropiado para el desarrollo nacional.

Varios análisis contemporáneos de los efectos de la Revolución Verde muestran que en los países donde los pequeños agricultores han tenido acceso a servicios de extensión agrícola, tierra, insumos y crédito, han podido beneficiarse mucho más y más pronto que los pequeños productores sin ayuda de un marco favorable de desarrollo agrícola. Al igual que la Revolución Verde, las variedades de cultivo modificadas con técnicas de ingeniería genética son una tecnología que ahorra tierra. Como tales, pueden ser de particular importancia para quienes tienen poca tierra o solamente trabajan en terrenos marginales. El hecho de que los beneficios potenciales se conviertan en realidad para los pequeños agricultores no es un asunto de tecnología sino más bien de la calidad social de la política de desarrollo. El efecto económico y social de la biotecnología será tan productivo como el suelo sociopolítico en que se siembren las nuevas variedades. Por tanto, en definitiva, las soluciones al problema de la inseguridad alimentaria deberán encontrarse en el campo de un buena gestión pública.

Pero el sector privado, que se ha encargado más y más de la investigación sobre biotecnología, también tiene que poner de su parte. En la medida en que se sigan patentando importantes aspectos de la investigación sobre especies vegetales, el costo será demasiado alto para los agricultores pobres de los países en desarrollo. Para evitar que la investigación esté fuera del alcance de los pobres y no perturbar los planes pertinentes, el sector privado debe facilitar los resultados gratuitamente o en condiciones favorables. De esa forma se puede usar la investigación moderna para ayudar a quienes, por razones de pobreza, todavía no participan en los mercados.

Pérdida de la diversidad biológica

La reducción de la diversidad biológica es el tercer riesgo trascendente de importancia de la tecnología. La diversidad disminuye no porque los agricultores cultivan alimentos modificados genéticamente, sino porque no siempre existe la voluntad política para conservar la diversidad. El número de variedades de cultivos alimentarios ha disminuido en los últimos cien años precisamente porque los agricultores encuentran nuevas variedades más lucrativas. Pero el hecho de que los agricultores reemplacen variedades de calidad inferior con otras de calidad superior no tiene que traducirse en absoluto en una pérdida de la diversidad biológica. Las variedades que están bajo presión de reemplazo se pueden proteger contra el peligro de extinción por medio de estrategias in vivo e in vitro. Una mejor gestión pública y más apoyo internacional también pueden limitar esa pérdida.

La inmensa reducción de la diversidad biológica debida a la destrucción de los bosques tropicales, la conversión de terrenos naturales en campos agrícolas, el reemplazo de zonas silvestres con monocultivos, la pesca excesiva y las demás prácticas empleadas para alimentar a una creciente población mundial son asuntos mucho más importantes que la pérdida de diversidad biológica por causa de la adopción de variedades de cultivos modificados genéticamente. Para desacelerar la continua pérdida de la diversidad biológica, el principal campo de batalla debe ser la conservación de la tierra y de los recursos hídricos.

CONCLUSIONES

La evaluación del posible aporte de la ingeniería genética a la lucha contra el hambre en los países en desarrollo no es sencillamente una tarea académica que entraña hechos, cifras y un análisis racional. La interpretación de datos está sujeta a los intereses y al juicio de valores de una gran variedad de actores. Con información idéntica, unos pueden creer que la biotecnología agrícola es la forma más potente y económicamente prometedora de garantizar la seguridad alimentaria y otros, que es una amenaza para el desarrollo en los países pobres. La idea de que no existe una sola realidad parece predominar tanto en las discusiones sobre biotecnología como en los debates de las principales cuestiones sociales.

Aparte del asunto de la pluralidad de opinión está la cuestión del equilibrio. Los medios de comunicación son más dados a publicar relatos fantásticos de la creación de monstruos e investigadores científicos carentes de principios morales que a dar amplia cobertura a las noticias sobre el lento pero continuo progreso hacia la producción de arroz tolerante a las plagas. Cuando el Instituto Federal de Tecnología de Zurich informó recientemente al mundo que era posible producir arroz modificado genéticamente, rico en vitamina A y hierro, un logro de inmenso beneficio potencial para los pobres malnutridos, esa noticia no hizo eco en los medios de comunicación. Pero cuando se informó del daño sufrido por las larvas de la mariposa monarca en un experimento con cultivos modificados genéticamente no representativo de las condiciones naturales, esa noticia se tomó como prueba clara de que la ingeniería genética causa un perjuicio de un valor incalculable a la diversidad biológica.

Como vivimos en un mundo de sistemas sociales heterogéneos, con una multitud de juicios de valores y de intereses, es de esperar que haya diferentes soluciones. Por una parte, el uso de la biotecnología lleva a recibir beneficios obvios y significativos en forma de mayor producción y productividad y mejor sostenibilidad del medio ambiente, así como de mayor inocuidad y mejor calidad de los alimentos. Por otra parte, la biotecnología entraña varios riesgos económicos, sociales y ecológicos. Pero debe recalcarse que esos riesgos no son consecuencia de la tecnología en sí. Provienen de determinados medios sociales, que van más allá de la naturaleza de la tecnología empleada dentro de esos medios.

Puesto que la inseguridad alimentaria emana de los efectos conjuntos de varios factores, la dificultad está en formular estrategias que permitan abordar todos los problemas de una forma amplia. Las políticas deben asegurar la existencia de un medio ambiente propicio para el desarrollo y la orientación de la biotecnología hacia las necesidades de los pobres, particularmente de los pequeños agricultores. Con eso, estos últimos podrían llegar a ser indispensables para una actividad de desarrollo general. La nueva tecnología agrícola puede aportar apenas una pieza al complejo mosaico del desarrollo. Pero sin las innovaciones de la biotecnología que incrementen el rendimiento, la seguridad alimentaria del mundo seguirá siendo difícil de lograr.

Para más información, véase Klaus M. Leisinger, «Ethical and Ecological Aspects of Industrial Property Rights in the Context of Genetic Engineering and Biotechnology», documento preparado para una conferencia celebrada en 1997 en Interlaken, Suiza; y Klaus M. Leisinger, Sociopolitical Effects of New Biotechnologies in Developing Countries, Documento de trabajo No. 2 de la serie de la visión 2020 (Washington, D.C.: IFPRI, 1995).

Klaus M. Leisinger es director ejecutivo de la Fundación Novartis para el Desarrollo Sostenible (correo electrónico: klaus_m.leisinger@group.Novartis.com).


«LA VISIÓN DE LA ALIMENTACIÓN, LA AGRICULTURA Y EL MEDIO AMBIENTE EN EL AÑO 2020» ES UNA INICIATIVA DEL INSTITUTO INTERNACIONAL DE INVESTIGACIONES SOBRE POLÍTICAS ALIMENTARIAS (IFPRI) PARA ALIMENTAR AL MUNDO, REDUCIR LA POBREZA Y PROTEGER EL MEDIO AMBIENTE.

El IFPRI es parte del Grupo Consultivo sobre Investigaciones Agrícolas Internacionales (CGIAR), una red mundial de investigaciones agrícolas.

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