|
|
|||||||||||||||||||||||||||||||||||||
|
Punto de enfoque 3 * Resumen 1 de 10 * Agosto de 2000 (Traducción del inglés) Una Visión De La Alimentación, La Agricultura Y El Medio Ambiente En El Año 2020 LOGRAR LA SEGURIDAD ALIMENTARIA Y NUTRICIONAL URBANA EN EL MUNDO EN DESARROLLO
Olivio Argenti
|
|||||||||||||||||||||||||||||||||||||
|
Previsión del nivel de consumo de alimentos en algunas ciudades escogidas, 2000 y 2010
|
||
|---|---|---|
| Ciudad | 2000 | 2001 |
|
|
||
| (1.000 toneladas métricas) | ||
| Yaoundé | 3.030 | 5.752 |
| Nairobi | 4.805 | 7.984 |
| Isfahan | 13.000 | 20.500 |
| Karachi | 41.800 | 63.900 |
| Lima | 19.276 | 24.567 |
| Port-au-Prince | 2.934 | 4.450 |
| Managua | 2.782 | 4.075 |
|
Fuente: Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, FAOSTAT y Food into Cities (2000). Nota: Los datos están basados en el promedio nacional de consumo de alimentos. |
||
La tercera consecuencia es el cambio en los hábitos de consumo y los comportamientos en la adquisición de alimentos. Los consumidores de las zonas urbanas (que generalmente pagan hasta un 30% más por sus alimentos que los consumidores rurales) tienen menos tiempo para la preparación de alimentos. Por lo tanto, aumenta la demanda de comidas de preparación rápida y elaboradas, lo cual plantea cuestiones sobre la calidad y la seguridad de los alimentos en términos del uso de ingredientes adecuados, sobre todo agua potable, en el proceso de elaboración de los mismos.
La última consecuencia para la seguridad alimentaria urbana es la probabilidad de que los hogares urbanos estén ubicados cada vez más lejos de los mercados de alimentos, a menudo en barrios marginados que no disponen de agua, carreteras o electricidad. Puesto que también es más probable que estos hogares no dispongan de refrigeradores, deben enfrentarse a unos costos de tiempo y transporte adicionales para obtener diariamente alimentos.
A medida que la expansión urbana vaya avanzando, es probable que el costo general de la provisión, distribución y acceso a los alimentos aumente aún más y, con ellos, el número de hogares urbanos que no gozan de seguridad alimentaria. El reto de alimentar a las ciudades radica, por lo tanto, en facilitar el acceso de los consumidores a los alimentos y asegurar que se realicen las inversiones necesarias para incrementar las instalaciones y los servicios de producción, elaboración y distribución de alimentos, conforme a condiciones higiénicas, saludables y respetuosas del medio ambiente. Si se hace frente a este reto de forma adecuada, se fomentará el desarrollo de las zonas peri-urbanas y rurales.
PROBLEMAS EN LA PROVISIÓN DE ALIMENTOS
Para alimentar a ciudades que están en constante crecimiento, habrá que importar más alimentos o producirlos en zonas que actualmente están siendo cultivadas o en nuevos terrenos (que probablemente estarán más alejados y serán menos productivos).
La agricultura urbana y peri-urbana puede ser una importante fuente de alimentos para algunas ciudades, sobre todo cuando los sistemas nacionales de producción, comercialización y transporte de alimentos rurales no están bien desarrollados. No obstante, la agricultura urbana y peri-urbana plantea una serie de problemas derivados de su proximidad a zonas densamente pobladas, donde los animales y los humanos comparten los mismos recursos de suelo, aire y agua. El uso incorrecto de productos químicos y residuos sólidos y líquidos en la agricultura pueden contaminar los recursos terrestres, alimentarios e hidráulicos utilizados en la elaboración de bebidas y alimentos. La cría de ganado en el interior o cerca de las zonas urbanas también puede incrementar los riesgos para la salud de los residentes. A pesar de que muchos de estos problemas podrían resolverse con una mayor información y asistencia extensiva, los funcionarios urbanos a menudo han respondido, en cambio, destruyendo las cosechas de alimentos y expulsando a los productores de las tierras públicas.
Gran parte del elevado costo previsto en la alimentación de las ciudades se debe probablemente a los costos de transporte, así como a las pérdidas de alimentos tras la cosecha a causa de un tratamiento y empaquetado inadecuados, a la necesidad de recolectar alimentos entre muchos pequeños agricultores y a los frecuentes retrasos provocados por los controles de carretera y los impuestos (a menudo ilegales). Estas pérdidas de alimentos pueden llegar a ser de hasta el 35% en el caso de los productos alimentarios perecederos, mientras que los costos de transporte pueden llegar a representar el 90% del margen general de la comercialización de alimentos.
PROBLEMAS EN LA DISTRIBUCIÓN DE LOS ALIMENTOS
En los países en vías de desarrollo, una gran parte de los alimentos pasa por los mercados de venta al por mayor y después es redistribuida en el zona urbana a través de los mercados de venta al por menor, las tiendas, los vendedores ambulantes y los supermercados, todos los cuales tienen problemas. Muchos mercados de venta al por mayor están anticuados, no se han adaptado al aumento del volumen de alimentos, no cuentan con una gestión ni un mantenimiento adecuados y se encuentran ubicados en zonas que la expansión urbana ha transformado en puntos centrales con una alta densidad. Este último factor incrementa la congestión del tráfico y reduce el espacio para la expansión del mercado. Las instalaciones de almacenamiento, sobre todo de refrigeración, son insuficientes o están mal gestionadas, o ambas cosas a la vez. Estas dificultades provocan costos y pérdidas adicionales para los comerciantes y conllevan una mayor contaminación alimentaria.
A nivel de la venta al por menor, en las economías en desarrollo los supermercados y los hipermercados (combinación de supermercados y grandes almacenes) sólo desempeñan un papel menor en la distribución alimentaria urbana. Incluso en las ciudades latinoamericanas, este sector sólo representa el 30% de las ventas de alimentos al por menor, aunque ha crecido rápidamente desde los setenta. Estos mercados normalmente satisfacen las necesidades de los hogares con ingresos altos, se encuentran en zonas urbanas de clase media y alta y distribuyen principalmente productos alimentarios manufacturados y productos importados. Los artículos de primera necesidad producidos a nivel local sólo constituyen una pequeña parte de las ventas alimentarias de estos mercados. Utilizan habitualmente en cambio contratos de suministro directos con productores alimentarios alejados.
El sector tradicional de venta de alimentos al por menor domina los mercados de los países en vías de desarrollo, lo cual lo convierte en un elemento fundamental para la mejora de la distribución de alimentos en las ciudades. Pero los mercados de venta al por menor públicos, que suelen ubicarse en los centros de las ciudades, están normalmente congestionados, y son insalubres e inseguros. Los funcionarios urbanos a menudo consideran a los mercados espontáneos como un causante de problemas de tráfico, salud y seguridad, y por lo tanto, los vendedores son acosados por la policía municipal. En estos últimos tiempos, muchas ciudades han experimentado un marcado aumento de la venta al por menor en el sector informal, lo cual cubre un vacío muy importante en la cadena de distribución, ya que es una fuente práctica de alimentos baratos para los consumidores urbanos con ingresos bajos. También supone una importante fuente de ingresos para los hogares con ingresos bajos implicadas en estas actividades.
EL PAPEL DE LOS FUNCIONARIOS LOCALES Y DE LAS ALCALDÍAS
La mayoría de los funcionarios locales y de las alcaldías consideran que las cuestiones relacionadas con la provisión y la distribución de alimentos no son responsabilidad suya y, por lo tanto, centran sus esfuerzos en la salud, la educación, la vivienda, el saneamiento y el transporte públicos. No obstante, estas autoridades tienen influencia directa o indirecta sobre los sistemas de provisión y distribución de alimentos a través, por ejemplo, de los reglamentos en materia de sanidad y vivienda, y de la construcción y gestión de infraestructuras para elaboración y comercialización. Afortunadamente, cada vez hay una mayor conciencia de la necesidad de que los funcionarios locales y de las alcaldías desempeñen una función proactiva y de coordinación en las medidas dirigidas a mejorar la seguridad alimentaria urbana. Las autoridades de las ciudades deben adoptar políticas que proporcionen apoyo a aquellas personas que están implicadas en las actividades de provisión y distribución de alimentos fomentando la inversión privada, mediante su participación en la provisión y distribución de alimentos (al facilitar la agricultura urbana y peri-urbana y ofrecer la planificación, infraestructura, instalaciones, servicios, información y regulaciones necesarias), la coordinación de iniciativas de desarrollo públicas y privadas y la medicación entre el gobierno central y el sector alimentario privado.
A la hora de formular políticas y estrategias de provisión y distribución de alimentos, los funcionarios locales y de las alcaldías deberían basarse en cuatro principios estratégicos: (1) adoptar un planteamiento que sea consultivo, participativo, abierto, conciliador y técnicamente sólido y que implique al sector privado; (2) fomentar la competencia y reducir la influencia de los grandes intermediarios; (3) dejar en manos sector privado aquellas instalaciones y servicios que puedan funcionar mejor como empresas, y (4) fomentar un desarrollo eficaz que reduzca el costo de la vida y estimule el crecimiento del empleo en la ciudad. Los funcionarios locales y de las alcaldías también pueden desempeñar una función crucial en las políticas de seguridad alimentaria nacionales ofreciendo su apoyo a los esfuerzos de las asociaciones de agricultores y de las autoridades rurales locales a la hora de presionar a los gobiernos en relación con proyectos y programas que reduzcan los obstáculos de la producción y la comercialización de alimentos.
Los funcionarios locales y de las alcaldías también deben apoyar la agricultura urbana y peri-urbana a través de campañas de información dirigidas a minimizar las consecuencias sanitarias y medioambientales adversas, y mediante reglamentos correctamente aplicados que permitan y faciliten las actividades agrícolas urbanas y peri-urbanas.
Los funcionarios locales y de las alcaldías pueden desempeñar una función fundamental al garantizar que se tienen en cuenta adecuadamente las cuestiones relacionadas con la distribución de alimentos en la planificación de nuevas infraestructuras, instalaciones y servicios. Entre los aspectos que cabe considerar se encuentran la ubicación, el tipo y el nivel de los servicios y las estructuras, así como la capacidad financiera de los usuarios, para que puedan costearse los gastos de utilización y mantenimiento del mercado. Otras cuestiones clave son la gestión de los mercados y los criterios de asignación del terreno para su construcción.
Puesto que gran parte de la producción y distribución de alimentos está fuera del control de los funcionarios locales y de las alcaldías, estas autoridades deben colaborar con otras organizaciones con grandes intereses en el sistema de producción y distribución de alimentos, y deberían fomentar y apoyar aquellas políticas que garanticen la seguridad alimentaria urbana y estimulen la inversión privada, así como la participación privada, en las decisiones de planificación. Los hogares urbanos con ingresos bajos sólo podrán lograr la seguridad alimentaria si tienen acceso a unos alimentos asequibles y de calidad a través de los programas y las políticas mencionadas.
Como lectura adicional, véase Olivio Argenti, "Urban Food Security and Food Marketing: A Challenge to Cities and Local Authorities," Food into Cities Collection, DT/40-99E (Roma: FAO, 1999); y FAO, "Food for the Cities: Food Supply and Distribution Policies to Reduce Urban Food Insecurity," Food into Cities Collection, DT/43-00E (Roma: FAO, 2000). Disponibles gratuitamente en http://www.fao.org/ag/sada.htm.
Olivio Argenti (Olivio.Argenti@fao.org) es economista de marketing del Departamento de Sistemas de Soporte Agrícola, Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO).
El IFPRI es parte del Grupo Consultivo sobre Investigaciones Agrícolas Internacionales (CGIAR), una red mundial de investigaciones agrícolas.
INTERNATIONAL FOOD POLICY RESEARCH INSTITUTE (IFPRI)
2033 K STREET, N.W. WASHINGTON, D.C. 20006, U.S.A.
PHONE 1-202-862-5600 FAX 1-202-467-4439
E-MAIL IFPRI@CGIAR.ORG WWW.IFPRI.ORG