Punto de enfoque 4 – Resumen 2 de 9 — Noviembre 2000
(Traducción del inglés)

Una Visión De La Alimentación, La Agricultura Y El Medio Ambiente En El Año 2020

FOMENTAR EL DESARROLLO SUSTENTABLE EN LAS ZONAS POCO FAVORECIDAS
Tecnologías para las Tierras Altas del Este de Africa

Frank Place

Las tierras altas del este de África están situadas por encima de los 1,200 metros sobre el nivel del mar en Burundi, Etiopía, Kenya, Rwanda, el norte de Tanzanía y Uganda. Ocupan alrededor de la cuarta parte de los territorios del este de África y albergan al 53% de la población de esos países. Las densidades demográficas rurales en las tierras altas del este de África son las más elevadas en ese continente (en ciertas zonas superan holgadamente los 500 habitantes por kilómetro cuadrado). Como consecuencia, las fincas son pequeñas en todas las tierras altas, con una superficie media de alrededor de una hectárea. La mayoría de las tierras altas tienen una precipitación favorable en comparación con el resto de África. La precipitación media es de más de 1,000 milímetros al año en la mayor parte de las tierras altas y muchos sitios gozan de dos ciclos de cultivo (tierras altas "bimodales"). Hay una variedad de tipos de suelo, si bien la mayoría son arcillosos con una estabilidad relativamente buena. Por consiguiente, se considera que la mayoría de las tierras altas son zonas con un potencial entre mediano y alto y se espera que sean graneros importantes en esas regiones. La topografía de las tierras altas varía mucho, a menudo dentro de áreas geográficas reducidas. Gran parte de la agricultura se lleva a cabo en pendientes muy escarpadas.

En las tierras altas se encuentra una amplia gama de cultivos, en especial en las tierras altas bimodales, donde son frecuentes los cultivos comerciales como el té, el café, la caña de azúcar, los árboles frutales y otros cultivos hortícolas, además de la cría de ganado lechero. Los principales cultivos alimentarios son el maíz, las bananas, los frijoles, el tef, el trigo, el sorgo, la yuca y la papa. Las fincas individuales en la mayor parte de las tierras altas producen un conjunto variado de cultivos, sin importar el grado de orientación comercial de la finca o la región. Las tierras altas atraen a buena parte de los recursos regionales para la investigación agrícola. Muchos países cuentan con sólidos programas nacionales de investigación, además de centros internacionales y organizaciones no gubernamentales (ONG) que trabajan en el desarrollo de tecnologías.

PROBLEMAS FUNDAMENTALES PARA LA AGRICULTURA EN PEQUEÑA ESCALA

A nivel de las fincas, los problemas fundamentales son muy similares a los encontrados en África al sur del Sahara: los problemas complejos y mutuamente coadyuvantes de la pobreza, la escasa productividad agrícola y la degradación de los recursos naturales. La pobreza está muy difundida en las tierras altas y ha sido exacerbada por las guerras civiles en Etiopía, Uganda y, especialmente, Burundi y Rwanda. Los rendimientos reales de los cultivos, en particular de los alimentarios, están muy por debajo de su potencial. La escasa productividad agrícola se vincula con la pobreza, la cual conduce al empleo de semilla de inferior calidad, la falta de riego y de fertilizantes y el aumento de las plagas y enfermedades. La declinación de la fertilidad del suelo es provocada por el agotamiento de los nutrimentos y la erosión del suelo. Recientemente se han propagado plagas y enfermedades importantes, como la marchitez del café, el mildiú de la papa, el mosaico de la yuca y la mala hierba Striga y los barrenadores del tallo en el caso del maíz.

PERSPECTIVAS DE UNA TECNOLOGÍA AGRÍCOLA MEJORADA EN LAS TIERRAS ALTAS

La viabilidad y eficacia de los distintos tipos de tecnologías dependen del entorno agroclimático. Es útil distinguir dos zonas de tierras altas: (1) las zonas de potencial elevado con precipitación media elevada y bimodal y suelos no muy ácidos, y (2) las zonas de bajo potencial, principalmente las de tierras altas más áridas. Haremos otra distinción según el grado de acceso a los mercados, ya que esto afecta la rentabilidad de las distintas tecnologías.

Las tierras altas con potencial elevado

Dada la amplia gama de actividades y el entorno ecológico relativamente menos arriesgado en las tierras altas con potencial elevado, las tecnologías que aumentan la productividad de las actividades existentes son muy provechosas y atractivas para los agricultores en pequeña escala. Esas tecnologías o paquetes tecnológicos deben ser de bajo costo ya que los pequeños agricultores en gran medida no disponen de créditos, pero tienen cierta flexibilidad en cuanto a tierras y mano de obra si surgen buenas oportunidades.

El aumento de la productividad puede ser resultado de cambios tecnológicos relacionados con alguna de las siguientes áreas: el germoplasma mejorado de cultivos y árboles o mejores razas de ganado, un mayor control de las plagas y enfermedades, un aumento de la fertilidad del suelo, la mejor conservación de los suelos y el mejor manejo del agua.

Los esfuerzos más grandes de los sistemas nacionales de investigación, así como de una serie de programas internacionales de investigación, se orientan a mejorar el germoplasma de los cultivos. Los programas de fitomejoramiento han incrementado los rendimientos y aumentado la resistencia a las plagas y enfermedades: las variedades lanzadas recientemente incluyen el café resistente a la marchitez, el maíz de alto rendimiento y la papa resistente al mildiú. La literatura indica que, entre los pequeños agricultores, el germoplasma resistente a las plagas y enfermedades ha tenido un mayor impacto que las variedades de alto rendimiento. La respuesta en las fincas de las variedades de alto rendimiento ha sido decepcionante, en parte por la escasa fertilidad del suelo.

Las tierras altas de Kenya representan una historia de éxitos en relación con el mejoramiento del ganado lechero en África. Varios proyectos proporcionan toros de gran calidad a las comunidades de las tierras altas; los beneficiados pagan con terneros en lugar de dinero en efectivo. El crecimiento de la producción lechera es actualmente elevado en Uganda y el mercado interno tiene un alto potencial de crecimiento en la mayoría de los países del centro y este de África. También está aumentando la producción de otros tipos de ganado.

Además del mejoramiento, se han usado otros métodos para afrontar los problemas de plagas y enfermedades. En algunos casos, se modifican o reintroducen dos métodos tradicionales: la rotación de cultivos y los cultivos intercalados. Son ejemplos de esto las rotaciones mucuna-maíz y habas-trigo en Etiopía. También se usa la leguminosa Tephrosia para alejar a los topos e insectos y productos del árbol lila de Persia (Melia azedarach) para combatir varias plagas. La mayoría de estas tecnologías sólo han tenido efectos localizados porque se requieren considerables esfuerzos de información para extender su uso a otras zonas.

La fertilidad del suelo es un problema importante. La falta de dinero y los mercados poco eficientes impiden que los pequeños agricultores empleen más fertilizantes, excepto cuando se trata de los cultivos muy rentables. Como resultado, los investigadores trabajan en la identificación de formas poco costosas de mejorar el manejo de los nutrimentos y la producción de nutrimentos orgánicos, como los barbechos mejorados, la transferencia de biomasa, el manejo de los residuos de los cultivos, el manejo del estiércol y la producción de abono. Los sistemas de barbecho mejorado son apropiados durante la estación lluviosa breve en las tierras altas con régimen bimodal y ahorran mano de obra, mientras que la transferencia de biomasa, el manejo de los residuos de los cultivos y la producción de abono requieren mano de obra intensiva. También hay un límite para la biomasa que se puede producir con esos sistemas de transferencia, pero los agricultores los han usado en parcelas más pequeñas de cultivos con más alto valor.

Las vastas superficies en pendiente de las tierras altas implican que es necesaria la conservación del suelo para la sostenibilidad de la agricultura a largo plazo. Las soluciones actuales varían desde la construcción de terrazas en escalones, que requiere mano de obra intensiva, a las franjas vegetativas naturales, que necesitan menos mano de obra. Los muros de piedra y los sistemas de cultivo de árboles perennes también desempeñan una función importante. Las medidas de conservación del suelo se usan con frecuencia en Kenya, donde se ha efectuado una gran inversión gubernamental. Sin embargo, hay poca difusión o adopción en la región cuando no existen esas inversiones públicas. Parecen ser más promisorios los métodos menos costosos, como las franjas vegetativas naturales.

En las tierras altas existe un gran potencial no aprovechado para el riego. Todavía se encuentran sistemas autóctonos entre los pequeños agricultores en el monte Kilimanjaro, si bien muchos de ellos necesitan ser renovados. La mayor parte de la irrigación restante ha sido establecida por los gobiernos como proyectos pilotos, o por los agricultores comerciales en gran escala. La tecnología de las bombas no es frecuente y está limitada a los agricultores más prósperos. Se están ensayando técnicas sencillas de riego para las huertas domésticas pequeñas, pero es demasiado pronto para determinar cuán promisorias sean.

Las tierras altas con potencial bajo

Las tierras altas con potencial bajo padecen el problema de una precipitación escasa y poco confiable, que no permite más que un solo ciclo de cultivo y limita la gama de actividades rentables. En las zonas donde los mercados funcionan razonablemente bien, la expansión del conjunto de actividades generadoras de ingresos puede ser más importante que en las zonas con potencial elevado, ya que las actividades nuevas podrían contribuir a aminorar los efectos de los riesgos climáticos o del mercado a los que están expuestos los agricultores.

Mucho de lo que se dijo acerca del mejoramiento de germoplasma para las tierras altas con potencial elevado se aplica también en el caso de las tierras altas con escaso potencial. Hay una gran demanda de germoplasma con resistencia a las plagas y las enfermedades y tolerancia a la sequía. Existen ejemplos de la adopción de esas variedades por los agricultores (por ejemplo, la yuca tolerante al mosaico), pero es fuerte la competencia de las variedades locales resistentes a la sequía. Es menor la adopción de ganado de más alta calidad en las zonas con potencial escaso, excepto en aquellas que tienen un acceso adecuado a los mercados, donde los ahorros en los costos de transporte pueden compensar la producción más costosa. Los árboles ofrecen cierto potencial en estas zonas porque sus sistemas de raíces densas y profundas normalmente les permiten proporcionar algunos productos, aun en condiciones de sequía. La producción de madera, nueces y frutas son ejemplos de oportunidades atractivas cuando existe un buen acceso a los mercados en estas zonas.

La escasa fertilidad del suelo es también un problema grave en las tierras altas con poco potencial. El empleo de fertilizantes minerales es menor en estas zonas a causa de la falta de cultivos comerciales en los sistemas agrícolas, las utilidades más bajas previstas y los riesgos más altos, en comparación con las zonas de potencial elevado. Aparte del estiércol, los métodos orgánicos de suministro de nutrimentos son también más problemáticos. La transferencia de biomasa, el manejo de los residuos de los cultivos y los sistemas de producción de abono son afectados por la falta de sincronización, ya que la estación lluviosa única impide producir biomasa en un ciclo para usarla en el siguiente. Los barbechos mejorados sólo son viables en las zonas donde las fincas son lo suficientemente grandes para permitir el barbecho durante períodos más prolongados. En las zonas de escaso potencial densamente pobladas, es alta la demanda de materiales orgánicos para alimentar a los animales o usarlos como combustible; estos materiales a menudo escasean, lo cual limita su disponibilidad para el manejo de la fertilidad del suelo.

Se necesitan actividades de conservación del suelo también en las zonas con potencial más bajo. Hay más posibilidades de tomar medidas de conservación que requieran mucha mano de obra, siempre que la labor pueda ser efectuada en la temporada de poco trabajo y exista en ese momento mano de obra no utilizada. Además, como conservan la escasa agua, las estructuras de conservación del suelo a menudo son más rentables en las zonas con menos precipitación. Las franjas vegetativas naturales o sembradas tal vez no sean tan aptas para las áreas de bajo potencial porque necesitan tiempo para establecerse y ser eficaces, pero son atractivas en ciertas zonas. Muchos agricultores sí invierten en estructuras de conservación en partes de las tierras altas, pero a menudo esas estructuras tienen un mantenimiento deficiente o no son ampliamente adoptadas.

En las tierras altas más áridas, el manejo del agua es un aspecto importante. Cuando esas zonas son abastecidas por tierras altas más húmedas, la presión demográfica en las áreas más húmedas genera una mayor competencia por el agua. En otras áreas, los agricultores individuales bombean agua de ríos, pozos poco profundos y pequeños estanques, y usan el riego por goteo para parcelas pequeñas y hoyas microcolectoras para el riego de plantas múltiples o aisladas. Algunas de estas tecnologías requieren mucho capital y su empleo está restringido a los agricultores más prósperos.

En conclusión, la productividad más baja e incierta en las tierras altas con potencial escaso implica que las tecnologías no pueden estar orientadas estrictamente a incrementar las utilidades de las actividades existentes. Para que sean apropiadas, las tecnologías también deben aminorar los riesgos que corren los agricultores. La mayor captación de agua y las técnicas mejoradas de manejo son fundamentales, así como las técnicas que pueden reducir la mano de obra durante la estación lluviosa u ofrecer ingresos durante la estación seca.

Para mayor información, véanse AgriForum, un boletín de la Asociación para el Fortalecimiento de la Investigación Agrícola en el Este y el Centro de África (ASARECA), al cual se puede acceder en www.asareca.org/html/agrfrm.html o dirigiéndose a ASARECA, P.O. Box 765, Entebbe, Uganda, o a asareca@imul.com; SPORE, un boletín del Centro Técnico de Cooperación Agrícola y Rural (CTA), Wageningen, Países Bajos, al cual se puede acceder en www.agricta.org/spore/index.html, o dirigiéndose por correo electrónico a cta@cta.nl; y el trabajo de D. Hoekstra y J. D. Corbett, "Sustainable Agricultural Growth for the Highlands of East and Central Africa: Prospects to 2020" (Instituto Internacional de Investigación sobre Políticas Alimentarias, Washington, D.C., 1995), copia mimeográfica.

Frank Place es economista en el Centro Internacional para Investigación en Agroforestería (ICRAF), Nairobi, Kenya.


«LA VISIÓN DE LA ALIMENTACIÓN, LA AGRICULTURA Y EL MEDIO AMBIENTE EN EL AÑO 2020» ES UNA INICIATIVA DEL INSTITUTO INTERNACIONAL DE INVESTIGACIONES SOBRE POLÍTICAS ALIMENTARIAS (IFPRI) PARA ALIMENTAR AL MUNDO, REDUCIR LA POBREZA Y PROTEGER EL MEDIO AMBIENTE.

El IFPRI es parte del Grupo Consultivo sobre Investigaciones Agrícolas Internacionales (CGIAR), una red mundial de investigaciones agrícolas.

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