FOMENTAR EL DESARROLLO SUSTENTABLE EN LAS ZONAS POCO FAVORECIDAS
Tecnologías para las Tierras Altas del Sudeste de Asia
Sushil Pandey
Las tierras altas en el sudeste de Asia se extienden por unos 50 millones de hectáreas y más de 100 millones de personas dependen directamente de ellas. El arroz es un importante cultivo alimentario en las tierras altas y la seguridad de los habitantes de la región depende de la producción del cereal. Se estima que la superficie total de arroz en las tierras altas del sudeste de Asia es de 4 millones de hectáreas. Los países de la región incluyen a Camboya, las Filipinas, Laos, Myanmar, Tailandia y Viet Nam. La densidad demográfica en esos países varía entre 20 habitantes por kilómetro cuadrado en Laos y 225 habitantes por kilómetro cuadrado en las Filipinas. Las condiciones en las tierras altas son muy heterogéneas; el clima varía entre húmedo y subhúmedo y los suelos, entre fértiles y muy estériles. Las tierras altas también incluyen desde zonas llanas a áreas en pendientes empinadas. Las prácticas agrícolas abarcan desde el cultivo itinerante al permanente y son variados los cultivos producidos en esos ambientes. A pesar de esta diversidad, una característica general del sistema de tierras altas es que están habitadas por agricultores muy pobres que producen cultivos alimentarios principalmente para el autoconsumo, usando muy pocos insumos aparte de la mano de obra. Las zonas de tierras altas a menudo están en lugares lejanos, con poco acceso a los mercados. Comúnmente también están habitadas por minorías étnicas, con frecuencia marginadas desde el punto de vista social y político.
Por otra parte, las tierras altas sufren una serie de problemas de degradación de los recursos, como la deforestación y la erosión. Los derechos de propiedad de la tierra y los recursos forestales a menudo no están bien definidos ni son respetados. En ciertos casos, los sistemas autóctonos de tenencia de la tierra están siendo erosionados a causa de las intervenciones del sector público, la inmigración excesiva y las tasas elevadas de crecimiento demográfico natural. La fuerte presión demográfica, la escasa productividad agrícola y la degradación de los recursos en las tierras altas del sudeste de Asia plantean verdaderos retos para el diseño de estrategias de desarrollo que alivien la pobreza en forma sustentable.
Toda estrategia para lograr aminorar la pobreza en los ambientes de tierras altas debe estimular el aumento de la productividad agrícola, elevar los ingresos y conservar los recursos. La productividad agrícola actual es baja. Por ejemplo, el rendimiento del arroz, un importante cultivo alimentario en las tierras altas de Asia, es de sólo 1.1 toneladas métricas por hectárea, en comparación con 4.9 toneladas métricas por hectárea obtenidas en las zonas irrigadas. El sistema tradicional de roza y quema basado en períodos de barbecho de más de 20 años ha sido sustituido por un barbecho breve, en algunos casos de menos de dos años, como resultado de la mayor presión demográfica. Se requieren intervenciones tecnológicas e institucionales que mejoren los rendimientos de los cultivos básicos principales con el fin de aumentar la producción alimentaria total. Con el actual nivel bajo de ingresos (por ejemplo, 78 dólares estadounidenses per cápita al año en las tierras altas del norte de Viet Nam), para fortalecer la seguridad alimentaria y aliviar la pobreza se necesitará también generar fuentes de ingreso adicionales, en particular en los lugares donde las restricciones ambientales limitan las oportunidades de incrementar la producción de alimentos. Por último, las diversas actividades de desarrollo en las áreas de tierras altas frágiles desde el punto de vista ambiental deben también conservar los recursos, de tal modo que se pueda sostener el crecimiento a largo plazo.
TIPOLOGÍAS DE LOS SISTEMAS DE ARROZ EN TIERRAS ALTAS
Se puede elaborar una tipología de los sistemas de arroz en tierras altas en el sur y el sudeste de Asia sobre la base de la densidad demográfica y el grado de acceso a los mercados (véase la figura). En esta tipología idealizada, la creciente presión demográfica hace que los sistemas agrícolas se vuelvan más intensivos y sedentarios. El acceso cada vez mayor a los mercados impulsa a los sistemas hacia la producción más comercial de cultivos distintos del arroz. En las zonas con escasa presión demográfica y un acceso limitado a los mercados, el sistema tradicional era el cultivo itinerante con un prolongado barbecho natural, pero esas zonas están disminuyendo a causa de la creciente presión demográfica y las reacciones políticas contra la práctica insostenible de roza y quema. Los sistemas integrados basados en el arroz, donde se produce el arroz de tierras altas en rotación con una serie de cultivos anuales en campos permanentes, se encuentran en las situaciones en que es alta la presión demográfica y limitado el acceso a los mercados, y son los sistemas predominantes en Asia. En las zonas con un mayor acceso a los mercados, hay oportunidades para el desarrollo basado en los cultivos comerciales, si bien la producción de alimentos todavía puede ser un componente importante de los sistemas agrícolas. Los sistemas del tipo I, el tipo II y el tipo IV predominan en el sudeste de Asia, mientras que los sistemas del tipo III se encuentran principalmente en el sur de Asia. Tanto en los sistemas del tipo I como en los de tipo III, el aumento de la productividad del arroz de tierras altas puede ser un importante punto de partida para combatir el problema de la pobreza. En los otros tipos de sistemas de tierras altas, es probable que los cultivos de plantaciones y otros cultivos comerciales sean los componentes predominantes de los sistemas agrícolas, aun cuando el arroz seguirá siendo importante para la seguridad alimentaria.
OPORTUNIDADES TECNOLÓGICAS
Las principales restricciones biofísicas para el aumento de los rendimientos del arroz en las tierras altas del sudeste de Asia son la sequía, las malezas, el añublo (una enfermedad provocada por hongos), los nematodos y los suelos estériles, los cuales carecen de fósforo y son en general ácidos. Además, la erosión del suelo es un problema importante, en especial en los terrenos en pendiente. Mientras que el mejoramiento del germoplasma de arroz afectará sólo a este cultivo, el mejoramiento de la fertilidad del suelo contribuirá también a hacer que sean más productivos otros cultivos.
La investigación sobre tecnologías para el mejoramiento del germoplasma en el Instituto Internacional de Investigación sobre el Arroz y sus colaboradores en diversos países se concentra en desarrollar variedades que eviten, toleren y resistan la sequía. Las variedades de corta duración que maduran antes del fin de la estación de lluvias eluden la perjudicial sequía de fines del ciclo que se produce en ciertas zonas. Se requieren variedades que toleren y resistan la sequía para zonas donde se pueda presentar la sequía intermitente en cualquier momento del ciclo de cultivo. Los investigadores estudian los mecanismos fisiológicos de la resistencia a la sequía y emplean instrumentos moleculares para identificar los genes que otorgan esa resistencia. Si bien este trabajo de premejoramiento reducirá en última instancia las pérdidas de la producción provocadas por la sequía, la mayoría de las variedades modernas que actualmente son adoptadas en las tierras altas asiáticas son variedades de duración más breve, que eluden la sequía. No obstante, la adopción de estas variedades ha sido algo limitada a causa de otras restricciones, como la falta de disponibilidad de semillas.
Las malezas y el añublo son otras dos restricciones importantes para la producción del arroz de tierras altas. La desyerba manual requiere mano de obra intensiva, pero la mayoría de los agricultores no pueden adquirir productos químicos para combatir la maleza. Como la mayor parte de las pérdidas provocadas por la maleza se producen durante las primeras etapas de desarrollo del cultivo, se están desarrollando variedades de arroz con plántulas muy vigorosas que se establecen con rapidez, con el fin de reducir los efectos de la competencia de la maleza. Del mismo modo, se están evaluando variedades alelopáticas de arroz que asfixian las malezas mediante exudados químicos tóxicos. Además de estas medidas de control de la maleza basadas en el germoplasma, se evalúan diversas estrategias de manejo de la maleza que combinan la labranza, la rotación de cultivos y la desyerba manual.
Con el fin de abordar los problemas de fertilidad del suelo, la investigación se concentra en conocer la dinámica a largo plazo de los nutrimentos, haciendo hincapié en el fósforo. Los investigadores también se concentran en el manejo de los nutrimentos en los suelos propensos a sufrir la sequía, en particular los efectos de los nutrimentos en cuanto a aminorar las reducciones del rendimiento provocadas por la sequía. Los científicos están elaborando estrategias de manejo de los nutrimentos que se basan en los principios biológicos del ciclado de los nutrimentos y evalúan cómo esas estrategias pueden complementar o sustituir a las fuentes externas de nutrimentos. La investigación ha demostrado que el arroz puede tener rendimientos de tres a cinco toneladas métricas por hectárea si se le proporcionan cantidades adecuadas de nutrimentos, en particular fósforo, en estos suelos pobres. Asimismo, se desarrollan y evalúan tecnologías para controlar la erosión del suelo. Un estudio socioeconómico de la adopción de los cercos vivos en curvas de nivel para controlar la erosión del suelo identificó varios elementos, como la seguridad de la tenencia de la tierra, el tamaño de las fincas y el grado de educación de los agricultores como factores críticos determinantes de la adopción. Se encontró que los cercos vivos en curvas de nivel eran eficaces para controlar la erosión del suelo y aumentar los ingresos de los agricultores en los sitios con más acceso a los mercados. No obstante, el empleo de cercos vivos en curvas de nivel para combatir la erosión no se ha difundido porque su rentabilidad es algo específica para el sitio.
Una importante intervención tecnológica con un gran potencial de impactos en las tierras altas es la explotación agroforestal. Una combinación apropiada de plantas anuales y perennes puede contribuir a mantener la fertilidad del suelo porque los cultivos perennes ayudan a reciclar los nutrimentos y reducen la erosión del suelo. Además, plantas perennes tales como los árboles frutales pueden ser una fuente importante de ingresos en efectivo para los agricultores pobres de las tierras altas. Sin embargo, el éxito de una intervención basada en la agroforestería depende del acceso a los mercados y la seguridad de la tenencia de la tierra.
UNA ESTRATEGIA GLOBAL PARA EL DESARROLLO DE LAS TIERRAS ALTAS
Si bien las tecnologías de mejoramiento de los cultivos y manejo de los recursos son importantes para el desarrollo de las tierras altas asiáticas, las intervenciones institucionales y políticas también desempeñan funciones críticas. Las zonas de tierras altas deben establecer vínculos económicos efectivos con la economía nacional para aumentar la seguridad alimentaria y el crecimiento de los ingresos. Se requieren entornos políticos e institucionales propicios para fomentar actividades tales como la horticultura y la agroforestería, en las cuales las tierras altas tienen una ventaja comparativa. Las intervenciones políticas incluyen el desarrollo de infraestructura e instituciones de comercialización y la reforma de los regímenes de derechos de propiedad. Gran parte de la degradación de los ambientes de tierras altas puede ser detenida, o al menos desacelerada, mediante un desarrollo basado en las cuencas, que reconozca la función de la participación de la comunidad en el manejo de diversos recursos de la cuenca. Las políticas y tecnologías que estimulan la diversificación con el fin de explotar los nichos agroclimáticos que existen en estos ambientes heterogéneos y diversos, son muy promisorias para aminorar en forma sustentable la pobreza en las tierras altas de Asia.
Para más información, véase el trabajo de C. Piggin et al., "The IRRI Upland Rice Research Program: Directions and Achievements", IRRI Discussion Paper Series No. 25 (Los Baños, Filipinas: Instituto Internacional de Investigación sobre el Arroz, 1998).
Sushil Pandey es economista agrícola en el Instituto Internacional de Investigación sobre el Arroz (IRRI), Los Baños, Filipinas.
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