FOMENTAR EL DESARROLLO SUSTENTABLE EN LAS ZONAS POCO FAVORECIDAS
Estrategias de Desarrollo para el Oeste de Africa
Simeon Ehui, Samuel Benin y Dunstan Spencer
Los modelos existentes de intensificación agrícola (es decir, una mayor producción agrícola en la misma cantidad de tierras) suponen que el crecimiento demográfico, el acceso a los mercados y el potencial agrícola llevarán a los agricultores a adoptar tecnologías nuevas, intensificar el cultivo y usar los recursos en forma sustentable. Sin embargo, a pesar de las reformas políticas y los programas de ajustes estructurales y sectoriales encaminados a aumentar los incentivos de los agricultores para la producción y la comercialización, la escasa productividad agrícola, la degradación de los recursos y la pobreza son todavía problemas graves que empeoran día a día en el oeste de África. Sólo en algunos casos los sistemas agrícolas se han convertido en sistemas altamente productivos que han aumentado en forma considerable el bienestar de los agricultores (como ha sucedido en la sabana de Guinea en el norte de Nigeria). Es bien sabido que, para establecer sistemas agrícolas intensivos, es preciso hacer inversiones (por ejemplo, en la tracción animal y el empleo de estiércol), pero se ha prestado poca atención a los factores complejos y las diversas condiciones agroecológicas en las cuales trabajan los agricultores, y en los sistemas de incentivos que aseguren que se hacen las inversiones apropiadas.
Como la agricultura aporta una tercera parte del producto interno bruto, emplea a alrededor de dos terceras partes de la fuerza de trabajo y en muchos casos es la principal actividad generadora de divisas extranjeras, no es probable que las economías del oeste de África logren una recuperación significativa y sostenida a menos que puedan revertir la declinación económica del sector agrícola. La identificación de políticas e inversiones eficientes para el desarrollo sustentable debe comenzar con el examen de la ventaja comparativa de diversas estrategias de subsistencia (vías de desarrollo) en situaciones y lugares diferentes. Los principales factores determinantes de la ventaja comparativa son el entorno agrícola, el acceso a los mercados y la presión demográfica. En este resumen se considera la ventaja comparativa de estrategias para el oeste de África sobre la base de cuatro zonas agroecológicas -la húmeda, la subhúmeda, la semiárida y la árida- encontradas en la región. Estas zonas son definidas por la cantidad y distribución de la precipitación, la temperatura y la duración del ciclo anual de cultivo.
LA ZONA HÚMEDA
La zona agroecológica húmeda está constituida por bosques y áreas de transición entre el bosque y la sabana, y abarca alrededor del 10% de la región, incluyendo a Liberia y partes de Camerún, Costa de Marfil, Ghana, Guinea, Nigeria, Sierra Leona y Togo. Recibe más de 1,500 milímetros de precipitación al año y el período de cultivo es de siete a 12 meses. Los suelos son muy ácidos y se degradan fácilmente sin una cubierta vegetativa. Las interacciones entre las actividades agrícolas y pecuarias son escasas a causa de la tripanosomiasis, que representa una importante restricción de la producción ganadera.
El potencial agrícola es mayor en los cultivos de plantas de raíz útil como la yuca y el ñame, y cultivos arbóreos como el cacao y el hule. Dado que la mayoría de los cultivos arbóreos se exportan para obtener divisas, tienen gran prioridad las inversiones en caminos, que están en malas condiciones, y las instalaciones de mercado. Esas inversiones también aumentarán la rentabilidad de los cultivos de raíces útiles, que son perecederos, voluminosos y de escaso valor en comparación con los cultivos hortícolas. La disponibilidad de créditos para empresas locales de procesamiento incrementará las utilidades de la infraestructura de comercialización.
Como están bajando los precios mundiales de productos agrícolas esenciales, los agricultores del oeste de África deben diversificar sus actividades para incluir cultivos de alto valor y reducir los costos de producción y comercialización. Para esto, necesitan variedades modernas resistentes a las enfermedades, que respondan bien a cantidades limitadas de insumos adquiridos. También se requieren variedades mejoradas de otros cultivos, como el ñame, el plátano de cocinar y el taro, que contribuyen a la seguridad alimentaria familiar. Cuando las familias tienen seguridad alimentaria, pueden canalizar recursos a la producción de más cultivos arbóreos y de exportación.
En la mayor parte de esta zona hay poco potencial para el empleo de la tracción animal. Los suelos ligeros de la zona facilitan la labranza con la azada y la presencia de tocones de árboles hace que no sea rentable la tracción animal por las grandes inversiones necesarias para retirar los tocones. No obstante, es alto el potencial de la producción de carne y las inversiones se deben concentrar en la disponibilidad de razas de ganado resistentes a las enfermedades, como el N'dama, y en mejorar el sistema de servicios de salud animal. Con el fin de superar las restricciones en cuanto al alimento para los animales, los investigadores deben tratar de aumentar la digestibilidad de la biomasa de residuos de los cultivos (que abundan en esta zona), los cuales no serían de otro modo aprovechados por el ganado. Dada la interacción limitada entre las actividades agrícolas y pecuarias y, por lo tanto, la limitada aplicación de estiércol, es preciso promover otras actividades de mantenimiento de la fertilidad del suelo, como el empleo de mantillos de residuos orgánicos y los cultivos asociados, mediante la extensión y la educación.
LA ZONA SUBHÚMEDA
La zona agroecológica subhúmeda tiene vegetación del tipo de la sabana y abarca alrededor del 16% de la región, incluyendo a Guinea-Bissau, partes de los países que también están en la zona húmeda excepto Liberia, y partes de Benin, Burkina Faso, Malí y Senegal. La zona recibe entre 1,000 y 1,500 milímetros de precipitación anual y tiene un período de cultivo de seis a nueve meses. La lixiviación de nutrimentos es menos frecuente que en la zona húmeda y la degradación del suelo es en gran medida física, causada por la erosión y la pérdida de estructura. Si bien la tripanosomiasis también es un problema importante aquí, son más comunes los sistemas mixtos agrícolas y pecuarios como resultado de los suelos más pesados, que hacen rentable la operación del arado, y de la ausencia de tocones.
En la zona se produce una gran variedad de cultivos alimentarios y forrajeros, como el maíz, el mijo, el sorgo, la yuca, el ñame, el cacahuate, el caupí y leguminosas forrajeras. Se piensa que esta zona es la que tiene mayor potencial en el oeste de África para producir cereales, carne y leche. Sin embargo, no se podrá concretar ese potencial hasta que la zona goce de seguridad alimentaria y pueda exportar el excedente de la producción. La mecanización parecería promisoria aquí por la ausencia de árboles y el terreno llano, pero el empleo de tractores ha resultado poco rentable porque generalmente es preciso efectuar la labranza en un período breve, lo cual causa conflictos entre los posibles usuarios e impide que los elevados costos fijos se repartan en un área amplia. En consecuencia, las estrategias deben promover la tracción animal introduciendo razas resistentes a las enfermedades y mejorando la infraestructura de servicios de salud animal. En los lugares con buen acceso a los mercados (como los sitios alrededor de Kaduna en Nigeria o Bamaco en Malí), será importante la engorda de animales y la producción de leche. La extensión, la educación y los créditos para adoptar tecnologías de producción de alimentos para los animales, como la siembra de leguminosas forrajeras, que ayudan a restablecer la fertilidad del suelo, serán importantes en esos lugares.
A pesar de que existen variedades de alto rendimiento de la mayoría de los cultivos producidos en la zona (como el maíz, el sorgo, el mijo, la soya y el caupí), no han sido adoptadas ampliamente, en especial en las áreas con poco acceso a los mercados y precipitación escasa. Los altos costos de los fertilizantes que requieren estas variedades de alto rendimiento reducen su rentabilidad, en particular desde la eliminación de los subsidios a los fertilizantes. Además, la demanda de alimentos por el sector no agrícola es baja a causa de la limitada demanda urbana, las exportaciones insuficientes y las importaciones de alimentos a bajo precio. Por consiguiente, para concretar el potencial de la zona se necesitan variedades modernas resistentes a los factores desfavorables y que respondan bien a cantidades pequeñas de insumos externos. Estas variedades también deben satisfacer el gusto local, de tal modo que sean atractivas para los agricultores y para los mercados urbanos nacionales o la exportación. Además, se requieren actividades para estimular la demanda mediante la inversión en caminos rurales, el mejoramiento de la comercialización y el fomento de actividades rurales no agrícolas.
LA ZONA SEMIÁRIDA
La zona agroecológica semiárida abarca alrededor del 20% de la región. Esta zona recibe entre 500 y 1,000 milímetros de precipitación anual y tiene un período de cultivo de tres a seis meses. Los suelos son pobres y carecen de nitrógeno y fósforo. Las temperaturas elevadas aceleran la degradación de la materia orgánica vegetal y reducen la capacidad de retención de agua del suelo. Los principales cultivos son el sorgo, el mijo, el cacahuate, el caupí y el algodón. En las áreas con precipitación relativamente más alta, predominan los sistemas mixtos agrícolas y pecuarios, ya que la prevalencia de la tripanosomiasis y otras enfermedades del ganado es menor que en las zonas húmeda y subhúmeda. En general, la producción pecuaria mantendrá su ventaja comparativa mientras las enfermedades continúen restringiendo la producción ganadera en las zonas húmeda y subhúmeda.
Dados los suelos pobres y la precipitación limitada en esta zona, la producción de cultivos (excepto cultivos comerciales como el cacahuate, el caupí y el algodón) se lleva a cabo sólo para autoconsumo y se dedican pocos recursos a la producción de ganado, excepto en los sitios con buen acceso a los mercados. Para concretar el potencial de esta zona, especialmente en los lugares con buen acceso a los mercados, las inversiones deben concentrarse en la extensión, la educación y los créditos en programas de engorda de ganado, la producción de leche y el mejoramiento de las instalaciones de comercialización y los servicios de salud animal. El empleo de tortas de cacahuate y semilla de algodón -subproductos ricos en proteínas resultantes del procesamiento del aceite de cacahuate y el despepitado del algodón- para alimentar el ganado facilitará el proceso de intensificación. Es preciso disponer de créditos y capacitación para desarrollar el procesamiento local del aceite de cacahuate, el algodón despepitado y los alimentos para los animales, y para mejorar la comercialización de estos productos. En los lugares alejados, los rumiantes pequeños, que pueden ser transportados fácilmente a largas distancias, serán más importantes que el ganado bovino. En general, se requieren servicios de extensión y de atención de salud animal. Además, son vitales la educación y la capacitación en actividades no agrícolas, en particular para las personas que quieren emigrar a sitios más favorables.
LA ZONA ÁRIDA
La zona agroecológica árida abarca una gran parte de la región (alrededor del 54%) e incluye a la mayor parte de Chad, Malí, Mauritania y Níger. La zona recibe menos de 500 milímetros de precipitación anual y el período de cultivo es de menos de tres meses. La precipitación es muy variable e insuficiente y los suelos son poco profundos, salinos, calcáreos y con poca materia orgánica, lo cual hace que el cultivo sea una empresa arriesgada. Los sistemas nómadas y trashumantes de pastoreo, basados en los pastizales comunales, son los sistemas agrícolas predominantes. A causa de la presión demográfica, la degradación de las praderas y los crecientes conflictos por los derechos de propiedad, aumentará la producción pecuaria intensiva, en especial en las zonas menos afectadas por la sequía. En consecuencia, se necesitan variedades modernas resistentes a la sequía y extensión y educación en relación con técnicas de conservación del suelo y el agua. Sin embargo, para muchas personas de esta zona la emigración a sitios más fértiles y menos afectados por la sequía para dedicarse a actividades agrícolas y no agrícolas es la única estrategia sustentable de subsistencia. Por lo tanto, será preciso ofrecer capacitación en la producción agrícola y pecuaria intensiva y en actividades no agrícolas.
Algunas personas seguirán siendo pastores nómadas y para ellos será importante mejorar los derechos de propiedad de diversos pastizales y recursos de agua y también el derecho de trasladarse entre esos recursos. Esta medida puede mejorar el empleo de los escasos recursos de agua y los pastizales donde predominan las gramíneas anuales.
Para más información, véase el trabajo de Simeon Ehui, Timothy Williams y Brent Swallow, "Economic Factors and Policies Encouraging Environmentally Detrimental Land Use Practices in Sub-Saharan Africa", el trabajo de Dunstan Spencer y Ousmane Badiane, "Agriculture and Economic Recovery in African Countries", y el trabajo de Keijiro Otsuka y Christopher Delgado, "New Technologies and the Competitiveness of High and Low Potential Rural Areas in Asia and Africa", todos ellos incluidos en G. H. Peters y D. Hedley, eds., Agricultural Competitiveness: Market Forces and Policy Choice, Proceedings of the 22nd International Conference of Agricultural Economists (Aldershot, Reino Unido: Dartmouth, 1995). Véase también la obra de Prabhu Pingali, Yves Bigot y Hans Biswanger, Agricultural Mechanization and the Evolution of Farming Systems in Sub-Saharan Africa (Baltimore, MD, Estados Unidos de América: Johns Hopkins University Press, 1987).
Simeon Ehui es coordinador del Programa de Análisis de Políticas Pecuarias en el Instituto Internacional de Investigaciones Pecuarias (ILRI), Addis Abeba, Etiopía, y Samuel Benin es científico de postdoctorado en ese programa. Dunstan Spencer es director general de Dunstan Spencer y Asociados. Fue director de la División de Manejo de los Cultivos y los Recursos en el Instituto Internacional de Agricultura Tropical (IITA), Ibadán, Nigeria.
«LA VISIÓN DE LA ALIMENTACIÓN, LA AGRICULTURA Y EL MEDIO AMBIENTE EN EL AÑO 2020» ES UNA INICIATIVA DEL INSTITUTO INTERNACIONAL DE INVESTIGACIONES SOBRE POLÍTICAS ALIMENTARIAS (IFPRI) PARA ALIMENTAR AL MUNDO, REDUCIR LA POBREZA Y PROTEGER EL MEDIO AMBIENTE.
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