IFPRI: 2020 Noticias Y Opiniones, Febrero 1998
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2020 Noticias Y Opiniones Junio de 1998

2020 Noticias Y Opiniones

Febrero 1998

Una Visión De La Alimentación, La Agricultura Y El Medio Ambiente En El Año 2020

El calentamiento de la Tierra tiene pros y contras para la agricultura alrededor del mundo

Cynthia RosenzweigNota de la redacción: En esta sección se trata de iniciar un diálogo y un debate por medio de entrevistas con participantes en el trabajo de la iniciativa de la visión 2020. En este número se entrevistó a Cynthia Rosenzweig, investigadora científica, jefe del Grupo de Efectos Climáticos del Instituto Goddard para Estudios Espaciales de la Administración Nacional de la Aeronáutica y el Espacio y la Universidad de Columbia. Junto con Daniel Hillel es autora de Climate Change and the Global Harvest: Potential Impacts of the Greenhouse Effect on Agriculture (Oxford University Press, 1998).

BOLETÍN: ¿Cómo describiría usted los posibles efectos del cambio climático en la producción mundial de alimentos?

Por el lado positivo, ante todo, tenemos concentraciones cada vez mayores de anhídrido carbónico que, si no intervienen otros factores, son buenas para los cultivos porque aumentan la fotosíntesis. También están las mayores temperaturas en regiones donde la duración de la estación de crecimiento está limitada por el frío. Por último, hay posibilidades de aumento de la precipitación pluvial en algunos lugares que actualmente carecen de agua.

Por el lado negativo, una mayor temperatura es motivo de preocupación en las regiones tropicales y templadas. En este caso tenemos varios efectos importantes. Primero, hay estrés calórico, especialmente el efecto directo de la alta temperatura en la época de polinización de los cultivos. Segundo, las altas temperaturas aceleran los cultivos anuales por medio de su ciclo de vida, lo que deja menos tiempo para la producción de cereales. Tercero, las altas temperaturas aumentan la demanda atmosférica de agua, con lo que crecen las posibilidades de estrés por falta de agua para los cultivos. Además, aumenta la velocidad de respiración de las plantas y eso perjudica la fotosíntesis neta.

En un mundo más caliente, se prevé una intensificación de todos los fenómenos meteorológicos, con lo que se exacerbará la inestabilidad. Bien puede aumentar la frecuencia, duración y gravedad de fenómenos extremos, tales como tormentas, inundaciones, sequías y olas de calor.

El impacto en los bosques, la pesca y el ganado también puede ser importante. En el campo de la silvicultura, puede haber cambios de especies hacia las más adaptadas a las alteraciones del clima. Se necesitará planificación a largo plazo para incluir la adaptación de las especies al cambio climático. En el caso de la pesca, el punto primordial radica en el aumento de la temperatura del agua, que afectará a la composición de las especies y a la producción en los campos de pesca marina y acuicultura. El ganado alimentado en praderas se verá afectado por los cambios ocurridos en los pastizales. Algunos de éstos podrían beneficiarse de una estación de crecimiento más prolongada. Por otra parte, las altas temperaturas podrían afectar directamente al ganado por causa de estrés calórico y, quizá, alteración de las tasas de nacimiento. Para el ganado de engorde, el punto principal está en los efectos del cambio climático para la producción de cereales y, por ende, para sus precios, ya que este producto es un insumo importante en esta industria.

BOLETÍN: En fin de cuentas, ¿será positivo o negativo el efecto previsto del cambio climático en la producción mundial de alimentos?

Nuestras simulaciones muestran que hay posibilidades de efectos positivos para la producción mundial de alimentos en un principio pero negativos a la larga. A plazo más corto, en los dos próximos decenios, el anhídrido carbónico será beneficioso y los efectos en la temperatura podrían ser relativamente pequeños. A plazo más largo, más allá de los próximos decenios, esos efectos podrían llegar a ser negativos.

BOLETÍN: ¿Qué relación existe entre el cambio climático y El Niño, si hay alguna?

El calentamiento inicial de los océanos puede afectar al fenómeno de El Niño, que es un ciclo específico de interacción del océano con la atmósfera en el Pacífico. El calentamiento de los océanos causado por el efecto de invernadero es mundial. Se investiga activamente la interacción de este fenómeno mundial con el de El Niño en particular. En el decenio actual, parece estar cambiando el patrón de El Niño. ¿Por qué? Esa es la parte de la ciencia que aún ignoramos.

BOLETÍN: ¿Qué sabemos de los efectos del cambio climático en diferentes regiones, particularmente en el mundo desarrollado? ¿Qué ignoramos con respecto a esos efectos regionales?

Varios estudios muestran que los países en desarrollo parecen ser más vulnerables al cambio climático, al menos de dos formas. Primero, está el efecto directo del cambio climático. Los países en desarrollo suelen estar situados en latitudes bajas, donde el clima ya es más caliente. Hasta cierto punto, esto llevará a varios lugares «más allá del límite» en lo que respecta a altas temperaturas. El segundo punto tiene que ver con adaptación. La infraestructura de investigación agrícola suele ser más débil en los países en desarrollo, pero aun así esas son las regiones donde la investigación será más necesaria.

No sabemos exactamente cómo va a cambiar el tiempo en una región determinada. Por tanto, al prepararnos debemos tener en cuenta una gama de posibles climas. El ensayo en esa gama de climas nos da más flexibilidad. Ya no podemos seguir juzgando nuestro clima futuro por el pasado. Necesitamos pasar de la percepción estática a la realidad dinámica, que muestra que el clima futuro puede ser distinto del actual.

BOLETÍN: ¿Cómo podría afectar el cambio climático a la agricultura en pequeña escala, particularmente la de secano en África al Sur del Sahara?

Desde casi todo punto de vista, muchos de los países de África la Sur del Sahara parecen ser más vulnerables al cambio climático. La región aloja a muchas poblaciones de bajos ingresos que dependen de sistemas aislados de explotación agrícola. El clima de la región ya es caliente y extensas regiones son áridas o semiáridas. El ingreso promedio per cápita está entre los más bajos del mundo. Otros factores que agravan la vulnerabilidad de la región son la dependencia directa que tiene una gran parte de la población con respecto a la agricultura y el hecho de que ésta representa una gran parte del PIB de los países de la región.

BOLETÍN: ¿Cuál será el efecto del cambio climático en el hambre y la malnutrición, particularmente en el mundo en desarrollo?

Cuando hay posibilidades de reducción de la producción mundial aumenta el riesgo de hambre. Con el cambio climático, tenemos posibilidades de reducción a largo plazo y, por ende, de mayor riesgo de hambre. La reducción de la vulnerabilidad a los efectos del cambio climático en la agricultura exige mantenimiento de la productividad regional y mayor acceso a alimentos. La meta debe ser mejorar la capacidad de los grupos vulnerables para adaptar sus sistemas de explotación agrícola o medios de sustento económico a las condiciones variables de la agricultura, el clima y el mercado.

BOLETÍN: ¿Alterará el cambio climático la relación existente entre los principales productores de alimentos, como el Canadá y los Estados Unidos, y los principales importadores de alimentos en los países en desarrollo?

Lo que vemos es una división cada vez mayor entre los principales exportadores e importadores de alimentos. Observamos que el cambio climático ejercerá más presión en los países en desarrollo para que se ofrezcan bienes y servicios comercializables con el fin de comprar alimentos, porque es posible que con el cambio climático produzcan menos alimentos. Los principales exportadores de alimentos, que están sobretodo en latitudes medianas y altas, pueden beneficiarse del cambio climático.

BOLETÍN: ¿Cómo deben prepararse los países para abordar los efectos del cambio climático?

Tenemos que encontrar adaptaciones apropiadas con objeto de tener sistemas flexibles instalados para reaccionar a los cambios. Primero, necesitamos mantener las especies y variedades existentes, de manera que las regiones puedan cambiar con facilidad de maíz a sorgo, por ejemplo, ya que el sorgo es más resistente a la sequía. En seguida está la producción de variedades tolerantes del calor y de la sequía, producción que tiene sentido hoy en día. Tercero, es preciso mantener políticas agrícolas flexibles. Por ejemplo, los programas de apoyo a productos que dificulten el cambio de un cultivo a otro pueden inhibir las respuestas flexibles al cambio climático.

BOLETÍN: En diciembre de 1997 las partes signatarias del convenio internacional sobre el clima suscrito en Kyoto acordaron establecer varias metas de cumplimiento obligatorio para limitar las emisiones de anhídrido carbónico. ¿Cómo podría alterar el acuerdo de Kyoto el panorama del cambio climático y de la agricultura, suponiendo que se ratifique y cumpla?

Kyoto es un primer paso modesto hacia la modificación de las emisiones de gases que causan efectos de invernadero a largo plazo. Como parte de esta actividad mundial, necesitamos políticas y medidas en las que puedan participar los países desarrollados y en desarrollo. En la medida en que la sociedad mundial logre reducir las emisiones y la amenaza del cambio climático, podemos volver a concentrarnos en nuestro desafío «normal» de alimentar a cerca de 10.000 millones de personas en el futuro, sin degradación ambiental. De manera que ya afrontamos suficientes dificultades, aun sin el cambio climático.

Si bien algunas personas de la industria agrícola se preocupan de que el cumplimiento con los acuerdos de Kyoto restrinja el uso de energía en la agricultura, creo que es posible encontrar respuestas apropiadas que mejoren la eficiencia de la energía y sean eficaces en función del costo. El cambio climático no es fenómeno causante de pesimismo imposible de mitigar. Es un asunto muy serio, pero también representa una oportunidad de mejorar la sostenibilidad ambiental y la cooperación mundial.

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