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Abril de 2000Una Visión De La Alimentación, La Agricultura Y El Medio Ambiente En El Año 2020Combatiendo el Hambre OcultaInvestigadores están buscando nuevas soluciones para el antiguo problema de las dietas deficientes en vitaminas y minerales. A principios de 1980, investigadores de la Escuela de Higiene y Salud Pública de la Universidad de Johns Hopkins en Baltimore que estudiaban la relación entre el consumo de vitamina A y la ceguera en Indonesia, se dieron cuenta de que los niños que sufrían de ceguera nocturna leve y sequedad de los ojos-síntomas asociados a la deficiencia de vitamina A en el cuerpo humano-parecían correr un mayor riesgo de morir dentro de los próximos tres a cuatro meses. A manera de seguimiento, estos investigadores llevaron a cabo un estudio de 30 mil niños en 450 pueblos en la isla de Sumatra, Indonesia, dando a los niños en la mitad de estos pueblos grandes dosis de vitamina A cada seis meses y al resto nada. Los resultados fueron tan dramáticos que los expertos en nutrición casi no lo podían creer. "Nos dimos cuenta que dos centavos de dólar en vitamina A dos veces al día podía reducir las cifras de mortalidad en más del 30 por ciento. Los resultados de este estudio generaron mucho escepticismo, sin embargo, otros estudios replicaron y confirmaron estos resultados", señala Keith West, catedrático asociado de la Universidad de Johns Hopkins. No quedó la menor duda de que la falta de vitamina A podría ser letal. Este descubrimiento ayudó a establecer un cambio fundamental en el enfoque que se les daba a los proyectos de nutrición en los países en vías de desarrollo. Con respecto a la dieta, en lugar de preocuparse principalmente si las personas estaban recibiendo la energía suficiente, los profesionales del área de desarrollo que trabajaban en terreno comenzaron también a interesarse si la gente estaba recibiendo suficientes cantidades de micronutrientes, es decir, las vitaminas y minerales que ayudan al cuerpo humano a funcionar. Más o menos desde la década pasada, se ha venido progresando-las deficiencias de vitamina A y yodo han disminuido-aunque todavía queda un largo camino por recorrer. Expertos de diversos campos de la investigación están trabajando en la actualización de aquellos métodos tradicionales utilizados para combatir la malnutrición, así como también en el desarrollo de nuevas formas de suministrar nutrientes a aquellas personas que los necesitan. El éxito de este esfuerzo podría resultar en vidas más saludables y productivas para billones de habitantes. El Precio de la Pobreza En los países industrializados, donde es posible encontrar fuentes de micronutrientes en cualquier parte, muchos alimentos, como la leche, la harina de trigo y los cereales están fortificados, y los suplementos multi-vitamínicos están al alcance de la mano. Además, la mayoría de las personas cuentan con los medios económicos suficientes para mantener una dieta variada que incluya fuentes naturales de micronutrientes. Sin embargo, en los países en desarrollo el problema de la falta de micronutrientes es grave. Aunque hay muy pocos datos e información al respecto, las estimaciones que sí existen son alarmantes. Más de la mitad de las mujeres embarazadas y niños en edad escolar sufren de anemia por deficiencia de hierro, al igual que más del 40 por ciento del resto de las mujeres y de niños en edad preescolar. Entre 100 a 250 millones de niños en edad preescolar sufren de una deficiencia severa de vitamina A. Asimismo, 740 millones de habitantes sufren de bocio, que es una condición causada por la deficiencia de yodo en el cuerpo humano. Los costos de estas deficiencias en términos de pérdidas de vidas humanas y crecimiento económico y la baja calidad de vida son asombrosos. De acuerdo a Rebecca Stoltzfus, catedrática asociada de la Escuela de Higiene y Salud Pública de la Universidad de Johns Hopkins, la anemia por falta de hierro en los niños impide su normal desarrollo mental y físico, causa daños en el sistema cardiovascular y puede incluso provocar la muerte. En las mujeres en edad reproductiva, esta deficiencia puede causar nacimientos de niños prematuros y contribuir a la muerte de la madre durante el parto. Susan Horton, catedrática de salud pública y economía de la Universidad de Toronto, Canadá, ha descubierto que la anemia es la causante de la muerte de 65 mil madres al año en países de bajos ingresos económicos de Asia. Horton estima que la deficiencia de yodo produce pérdidas en la productividad adulta equivalentes al 3.3 por ciento del producto interno bruto (PIB) en Pakistán. Asimismo, un grupo de economistas del Colegio de Empleados Administrativos de India estima que en ese país la deficiencia de hierro produce pérdidas equivalentes al 1.25 por ciento del PIB. A menudo, la deficiencia de hierro y vitamina A está relacionada con la pobreza. "Las personas de escasos recursos económicos con frecuencia no pueden acceder a una cantidad adecuada y variada de alimentos de buena calidad y ricos en nutrientes", señala Rafael Flores, investigador asociado del IFPRI. Colmar los Alimentos de Nutrientes El mayor éxito global en micronutrientes es probablemente la fortificación de la sal con yodo. La falta de yodo en el cuerpo humano conduce a un deterioro mental, incluso cuando esta deficiencia es leve. "Si no se hiciera nada con respecto a la deficiencia de yodo, muchos niños en edad escolar estarían desempeñándose a un nivel cercano al retardo mental", asegura Werner Schultink, consejero en micronutrientes de alto rango de la UNICEF. Afortunadamente, agregar yodo a la sal es un proceso barato además que el 70 por ciento de la población mundial actualmente consume sal yodada, de acuerdo a Schultink. Lo bueno de la fortificación es que no requiere cambios en el comportamiento alimenticio de la población. En cambio, sí requiere la incorporación de nutrientes adicionales a aquellos alimentos que la población consume. La mayoría de los países de América Latina posee fortificación obligatoria de la harina de trigo, señala Venkatesh Mannar, director ejecutivo de la Iniciativa Micronutriente, la cual organiza y brinda apoyo a programas de micronutrientes a nivel mundial. "La ventaja de la harina de trigo es que uno puede agregar varios nutrientes, incluyendo vitamina D, vitaminas B, ácido fólico y hierro. Pero las opciones entre diferentes medios de fortificación son en muchos países muy limitadas". Para ser fortificado, un alimento debe estar disponible para, y consumido por, toda la población, además de ser apto para la fortificación. El sur de Asia, donde el arroz es un alimento básico, suele ser la región con mayor deficiencia de micronutrientes en el mundo. "Uno de los problemas es que el arroz no se puede fortificar en forma barata", señala Horton. "Se podría cubrir el grano, pero la gente lava el arroz. O también se podría partir el grano, fortificarlo y reconstituirlo, pero esto es diez veces más caro que fortificar la harina de trigo, y la gente suele limpiar el arroz para extraer los granos partidos". "El otro tema igualmente importante", explica Horton, "es que el arroz es procesado en tantos lugares diferentes, a menudo en plantas industriales pequeñas, que es muy difícil usarlo como un medio de fortificación". Debido a estas dificultades, algunos países de Asia han comenzado a fortificar otros tipos de alimentos básicos locales, tales como la salsa de soya en China, la salsa de pescado en Vietnam y los fideos en Tailandia. Actualmente, la Iniciativa Micronutriente está llevando a cabo un proyecto para fortificar la sal con hierro y yodo. "Es un gran desafío agregar estos minerales en la sal pues ambos compiten entre sí ", señala Mannar. "Nuestra solución fue encapsular cada molécula de hierro y yodo". Esta nueva variedad de sal de doble fortificación está a punto de ponerse a prueba en algunos países. ¿Píldoras de Vitaminas para Todos? En la actualidad se están realizando una serie de esfuerzos para fortificar alimentos, pero ¿por qué las agencias de ayuda humanitaria, para evitar las dificultades de fortificación, no distribuyen suplementos de micronutrientes a las personas que los necesitan? En algunos casos esto es justamente lo que están haciendo. Este proceso parece funcionar mejor para la vitamina A: como ésta puede ser almacenada en el cuerpo por un período de seis meses, es posible suministrarla únicamente dos veces al año. "El suministro de vitaminas y minerales solía considerarse como una solución temporal hasta que las soluciones dietéticas surgieran efecto; sin embargo, ahora parece ser una perspectiva más duradera", señala Schultink. Esto se debe a que aquellas dietas que incluyen una variedad de alimentos no básicos dependen del constante aumento de los ingresos económicos para las personas de escasos recursos. Además, investigaciones recientes han demostrado que las fuentes vegetales de beta-caroteno, la cual se convierte en vitamina A en el cuerpo, no son tan bien absorbidas por éste como se pensaba. En ciertas etapas de la vida, el suministro de vitaminas y mirerales puede ser la única forma de proporcionar a las personas todos los nutrientes que necesitan, incluso en el caso de aquellos individuos cuya dieta es variada y nutritiva. Esto es particularmente cierto durante el embarazo, cuando tanto la madre como el feto necesitan una variedad de nutrientes en grandes cantidades. Stuart Gillespie, investigador asociado del IFPRI, sostiene que, "Todavía es necesario suministrar hierro a la madre durante el embarazo. Es un error pensar que podríamos eliminarlo. Pero, si suministramos estos suplementos únicamente a aquellas personas que más los necesitan, podríamos reducir el número de beneficiarios y, por consiguiente, los costos". Aun cuando se pueda suministrar píldoras de vitaminas a aquellas personas que las necesitan, éstas no siempre las van a tomar. "Si se le da hierro a la mujer durante el embarazo asegurándose de que lo tome a diario, su nivel de hierro será mucho mejor", señala Mannar. "Sin embargo, en la realidad existen temas relacionados con el acatamiento y la autodisciplina. La comunicación juega ahí un papel muy importante". Nuevas Formas de Alimentarse Expertos en nutrición están de acuerdo en que parte de la solución al problema de la deficiencia de micronutrientes es convencer a la gente de que tengan una dieta más nutritiva. Sin embargo, hasta el momento la mayoría de los intentos para mejorar el comportamiento alimenticio de las personas no han tenido el éxito esperado. "Cuando se es pobre, no siempre es fácil hacer cambios en la dieta utilizando alimentos locales: simplemente no alcanza el dinero para una dieta nutritiva", señala Stoltzfus. Un proyecto diseñado para aumentar el consumo de vitamina A entre personas de bajos ingresos económicos en el nordeste de Tailandia mostró resultados positivos. Este proyecto promovía alimentos ricos en vitamina A, los cuales eran muy utilizados por aquellas madres dedicadas a sus hijos, poniendo énfasis en una calabaza silvestre rica en vitamina A y fácil de cultivar. "No es que estuviéramos interesados en promover solo un tipo de hortaliza", señala Suttilak Smitisiri del Instituto de Nutrición de la Universidad Mahidol de Tailandia, "sino que nosotros promovíamos el cultivo y consumo de esta calabaza como una hortaliza representativa. Y elegimos hortalizas no porque fueran la mejor fuente de vitamina A, sino porque son el recurso de mayor disponibilidad en el nordeste de Tailandia". La mayoría de los proyectos que busca producir cambios en los hábitos dietéticos de la población, finalmente no consiguen más que un retorno a las prácticas alimenticias originales. "Los enfoques dietéticos han funcionado sólo en casos muy limitados", señala Mannar de la Iniciativa Micronutriente. "Requieren de mucha información y educación. Cuanto más ambiciosos, estos proyectos son menos sostenibles y raramente funcionan". Agregando Nutrientes a los Cultivos Básicos Una nueva estrategia para suministrar micronutrientes a las personas de bajos recursos en países en desarrollo incluye la utilización de métodos convencionales de cultivo de plantas y de la biotecnología lo que ayuda a que los alimentos básicos que se consumen sean más nutritivos. Esta es una estrategia potencialmente sostenible y de bajo costo, ya que no obliga a las personas a cambiar sus hábitos alimenticios y tampoco incurre en costos de rutina que suelen acompañar a la fortificación y el suministro de suplementos. La mejor alternativa para mejorar el nivel nutritivo a gran escala es probablemente el arroz, que es un alimento básico para billones de habitantes de Asia. Howarth Bouis, investigador asociado de alto rango del IFPRI, actualmente dirige una iniciativa de colaboración entre diversos centros internacionales de investigación agrícola y nutrición con el fin de producir cultivos de alimentos de mayor calidad nutritiva. Debido a que diferentes variedades de cultivo pueden tener distintos niveles de micronutrientes, expertos en fitogenesia podrían cultivar variedades que contengan un alto nivel de estos micronutrientes, explica Bouis. "El hierro se encuentra en cada endosperma de arroz [grano de arroz molido], en diferentes niveles. Los científicos podrían usar el arroz, que contiene altos niveles de hierro, y cruzarlo con una variedad de planta de cultivo abundante", señala Bouis. Precisamente como parte de esta iniciativa, el Instituto Internacional de Investigación del Arroz en Las Filipinas ha identificado una variedad de este grano que contiene una alta densidad de hierro y zinc que es además de cultivo abundante y resistente a pestes y enfermedades. Un posible obstáculo a este enfoque es que las fuentes de hierro de esta variedad usualmente incluyen compuestos que impiden la absorción de este elemento en los seres humanos. "Durante un experimento de alimentación piloto en un convento de Filipinas, el nivel de este mineral en las religiosas mejoró luego de que consumieran por cuatro meses esta variedad de arroz con altos niveles de hierro", reporta Glenn Gregorio, coordinador de dicha investigación en el IFPRI. Actualmente, se está planeando un experimento a mayor escala para verificar los resultados obtenidos en el experimento piloto. Con respecto a la vitamina A, no cabe duda de que un enfoque de cultivo convencional sería imposible, ya que no existe una variedad de arroz conocida que contenga beta-caroteno en la endosperma. De modo que los investigadores del Instituto Federal Suizo de Tecnología utilizaron la ingeniería genética para transferir beta-caroteno de otras especies al arroz. En enero del 2000, esta institución anunció que había creado el llamado arroz dorado-el cual contiene beta-caroteno-insertando en el material genético de la planta arrocera dos genes de la variedad denominada Narciso atrompetado y un gene proveniente de una bacteria. "El beneficio de contar con beta-caroteno en el cultivo es que el sistema de transferencia ya se encuentra allí", señala Gary Toenniessen de la Fundación Rockefeller, institución que ayudó a financiar dicha investigación. "Por ejemplo, la generación actual de variedades mejoradas está siendo cultivada en aquellas áreas rurales que no han sido beneficiadas por los suplementos". Aunque la variedad de arroz dorado contiene sólo pequeñas cantidades de beta-caroteno, representa un primer paso muy estimulante en los esfuerzos de producir cultivos básicos más nutritivos. Para poner esta variedad al alcance de los agricultores será necesario poner beta-caroteno en las otras variedades de arroz preferidas por agricultores, consumidores, estudios de nutrición y bio-seguridad y experimentos en terreno. Esta variedad de arroz dorado todavía está muy lejos de ser adoptada comercialmente. "Esperamos que nuestro ejemplo estimule a otros científicos y agencias donantes a seguir el caso del arroz dorado con otras características y otras plantas de cultivos que son primordiales para la seguridad alimentaria en los países en desarrollo", señala Ingo Potrykus, líder del equipo de investigación suizo. "Las cosechas básicas que contienen grandes cantidades de nutrientes podrían desempeñar un papel primordial en la reducción de la malnutrición; sin embargo, hasta el momento no se ha invertido una cantidad substancial de recursos en esta estrategia", señala Bouis. No Existe una Solución Única El hierro, el yodo y la vitamina A no son los únicos micronutrientes que merecen atención en los países en desarrollo, sino que son los que los expertos en nutrición saben más al respecto. Sin embargo, cada día hay más evidencia que indica que las deficiencias de otros micronutrientes podrían resultar igual de serias. Marie Ruel, investigadora asociada del IFPRI, indica que "Sólo ahora hemos comenzado a prestar atención a la deficiencia en zinc, la cual tiene síntomas tan serios [en las personas] como la falta de hierro y vitamina A". Es probable que ninguna solución resuelva por sí sola el problema de los micronutrientes. "La opinión general actual entre los expertos en nutrición", señala Flores, "es que necesitamos utilizar una combinación de enfoques: fortificación, suplementos y enfoques basados en los alimentos mismos, incluyendo la genética vegetal. Si esperamos que un enfoque basado únicamente en los alimentos funcione, no resolveremos nada. La magnitud de este problema es tan grande que no podemos seguir esperando". Al fin y al cabo la reducción de la pobreza podría tener el mayor impacto en el nivel nutritivo de las personas al darles acceso a una gran variedad de alimentos y permitiendo que los países en desarrollo puedan afrontar los esfuerzos de fortificación de alimentos y de suministro de micronutrientes. Mientras tanto, los investigadores continúan buscando nuevas vías para ampliar las alternativas disponibles para combatir este persistente problema. Presentado por Heidi Fritschel Este artículo puede ser reproducido en parte o en su totalidad sin previa autorización, otorgando debido crédito a nuestra entidad. Sírvase enviar copias a IFPRI. Crédito fotográfico: página 1, Unicef/HQ96-0896/Kim Clausen. LEYENDA PARA LA FOTOGRAFÍA En Gana, trabajadores juntan sal que será llevada a una planta de procesamiento para ser yodada. IFPRI holds the copyright to its publications and web pages but encourages duplication of these materials for noncommercial purposes. Proper citation is required. |