IFPRI: 2020 Noticias Y Opiniones, Noviembre de 1998
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Noviembre de 1998

Una Visión De La Alimentación, La Agricultura Y El Medio Ambiente En El Año 2020

El futuro de la lucha contra las plagas y la producción de alimentos

La oferta de alimentos—especialmente de cereales—en los países en desarrollo tendrá que aumentar alrededor de 70% en 2020 para poder garantizar la seguridad alimentaria de los 6.500 millones de personas que se espera que vivan en esos países para entonces. Es posible que la lucha mejorada contra las plagas sea parte importante del empeño puesto en ampliar las existencias de alimentos disponibles en los países en desarrollo. En el documento de trabajo No. 25 de la serie 2020, titulado Pest Management and Food Production—Looking at the Future, Montague Yudelman, Annu Ratta y David Nygaard discuten la mejor forma de reducir las pérdidas de productos alimentarios causadas por plagas.

Un obstáculo para formular una estrategia de mejoramiento de la lucha contra las plagas, según explican los autores, es la falta de conocimientos sobre las pérdidas reales ocasionadas por las plagas y las ganancias reales y potenciales que reportan diferentes clases de lucha. Es indispensable mejorar los métodos para estimar todos los costos y beneficios de la reducción de las pérdidas.

En este trabajo se prevé que la demanda de plaguicidas químicos aumentará al mismo ritmo con que los países en desarrollo intensifican la producción de cultivos para atender las necesidades nacionales. Las sociedades comerciales han comenzado a fabricar nuevos productos menos tóxicos, de acción persistente y espectro limitado, en parte por la presión de los grupos ambientalistas de los países desarrollados. Pero los países en desarrollo no tienen movimientos ambientalistas dinámicos y su reglamentación de la manufactura y distribución de los plaguicidas más antiguos y tóxicos, que son más baratos que los nuevos, es muy poco estricta. Como resultado, ha crecido la demanda de esos productos nocivos.

Según los autores, la promoción de la lucha integrada contra las plagas (LIP) sería una forma de reducir el uso de plaguicidas químicos, pero todavía no hay una definición de LIP de aceptación universal. Es probable que las formas de lucha recomendadas dependan de métodos biológicos, complementados con el uso prudente de algunos plaguicidas químicos.

En los próximos 20 años aumentará mucho el uso de plantas modificadas con técnicas de ingeniería genética, pero el efecto general en el uso de plaguicidas está por verse, en opinión de los autores. Las nuevas tecnologías han sido desarrolladas en América del Norte y Europa por el sector privado. Los países en desarrollo tendrán pocas opciones si desean aprovechar los frutos de la investigación biotecnológica. Una opción se centra en que los países más extensos y avanzados inviertan en investigaciones nacionales sobre biotecnología adaptadas a sus circunstancias particulares. Otra opción sería «pasar por encima» de la brecha tecnológica haciendo los arreglos necesarios para compartir la nueva tecnología con las sociedades comerciales a las que se han concedido los derechos de empleo.

Para debatir más a fondo estos complejos asuntos, el IFPRI celebró una mesa redonda el 24 de septiembre pasado de tal forma que coincidiera con la publicación de este documento. (Véase la carta que aparece en la página 7.) Montague Yudelman, Klaus Leisinger de la Fundación Novartis para el Desarrollo Sostenible y David Pimentel de la Universidad de Cornell encabezaron la discusión.

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