|
lista de artículos
Noviembre de 1998Una Visión De La Alimentación, La Agricultura Y El Medio Ambiente En El Año 2020CartaComo especialista en lucha integrada contra las plagas (LIP) con experiencia de casi 30 años, me agradó mucho haber podido asistir al debate sobre el tema celebrado en el IFPRI en septiembre pasado (véase «El futuro de la lucha contra las plagas y la producción de alimentos» en la pág. 2). Se me ocurrieron varias cosas durante la reunión. Primero, en realidad, hay una divergencia de opinión con respecto a la naturaleza de la LIP que tiene que ver, sobre todo, con la importancia de los plaguicidas. La siguiente definición es producto de muchos años de trabajo con agricultores, ONG e investigadores científicos de los países desarrollados y en desarrollo: la LIP consiste en actividades de control realizadas por los agricultores, que permiten mantener la intensidad de las plagas potenciales a niveles inferiores al nivel en que presentan posibilidades de ser nocivas, sin poner en peligro la productividad ni la rentabilidad del sistema de explotación agrícola en su conjunto, la salud de la familia campesina y del ganado, ni la calidad del medio adyacente y del situado aguas abajo del sitio de interés. Esta definición no impide incluir plaguicidas en una estrategia de LIP; más bien define su forma de empleo. También se concentra en la familia campesina y la sostenibilidad de la finca. Segundo, nos hemos enterado de que 50% de la producción mundial de alimentos se pierde por causa de plagas. Entonces, ¿por qué se concentra el CGIAR (1) en investigación sobre suelos y agua, tema que, en su mayor parte, se ha mantenido insensible al progreso alcanzado durante la vida del CGIAR y dentro del marco de la institución, y (2) en biotecnología y mejoramiento genético, campos en que el progreso puede medirse normalmente apenas en incrementos de 1 ó 2% anual? El CGIAR podrá demostrar algún efecto solamente si aborda las restricciones más importantes de la producción (que difieren mucho de un cultivo a otro) y deja los asuntos periféricos a empresas que trabajen en lugares específicos, donde haya antecedentes de éxito. Tercero, se observa un desplazamiento del CGIAR hacia un método preventivo de LIP al promover proyectos de alcance general dentro de un sistema. Sin embargo, con el enfoque en el manejo de suelos, recursos hídricos y biotecnología, se ha creado un vacío parcial. Es preciso formar nuevas asociaciones para que los programas nacionales puedan recibir la clase de ayuda necesaria para resolver en forma eficaz y sostenible los problemas causados por las plagas. La mejor forma de hacerlo es con la formación de nuevas asociaciones entre (1) organizaciones bilaterales de desarrollo tecnológico; (2) empresas del sector privado que aspiren a fomentar soluciones sostenibles de los problemas creados por las plagas; (3) ONG que tengan puesto el dedo en el pulso y las necesidades tecnológicas de las comunidades campesinas; y (4) una organización coordinadora. El Banco Mundial cumple bien el papel de coordinador por su competencia en la esfera mundial y la nueva declaración hecha recientemente del papel fundamental que puede desempeñar para promover las investigaciones internacionales en el campo de la agricultura, en general, y de la lucha integrada contra las plagas, en particular. Dr. John A. Wightman |