IFPRI: 2020 Noticias Y Opiniones, Junio de 1998
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Junio de 1998

Una Visión De La Alimentación, La Agricultura Y El Medio Ambiente En El Año 2020

INSTITUTO INTERNACIONAL DE INVESTIGACIONES SOBRE POLÍTICAS ALIMENTARIAS

LA CRISIS DE ASIA ORIENTAL Y LOS POBRES: QUÉ; FUNCIÓN DESEMPEñA LA AGRICULTURA?

Cuánta gente predijo hace un año que el milagro de Asia Oriental desaparecería? Varias economías asiáticas, envidiadas por mucho por sus elevadas tasas de crecimiento, han entrado en grave recesión desde el colapso de los sectores financieros con operaciones en exceso de su capacidad. La crisis ha dejado cesantes a los trabajadores del sector urbano y creado graves dificultades para los pobres del sector rural por causa de marcadas alzas de los precios de los alimentos y del combustible. Con la recesión ocurrida en el Japón que exacerba la crisis, el cambio del panorama económico ha suscitado interrogantes sobre la capacidad de la región para recuperarse rápido y sobre las consecuencias para los pobres a plazos corto y largo.

Casi de un día para otro, dice Bruce Koppel, investigador principal del Centro Este-Oeste en Hawaii, la crisis ha acabado con muchos de los adelantos logrados para reducir la pobreza absoluta. Además de las alzas de precios, un gran número de trabajadores urbanos ha vuelto a sus pueblos, con lo que se ha reducido el salario agrícola. Junto con el mayor costo del crédito agrícola y la enorme deuda de la familia campesina contraída durante los años de auge, la crisis ha sentado la base para un problema de seguridad alimentaria potencialmente grave, según Koppel.

Efectos sociales

Desempleo y migración. La reverberación de la crisis ha llegado hasta el nivel de la familia rural, donde existen pocas redes de seguridad pública. En un principio, los efectos más visibles de la crisis económica fueron los despidos en masa y la reducción del salario en las zonas urbanas. Entre octubre de 1997 y febrero de 1998, Corea del Sur se vio afectada por una reducción del ingreso real y por una duplicación del desempleo que, según pronósticos del Ministerio de Trabajo, llegaría a nuevos índices elevados en los meses subsiguientes. En Tailandia, el desempleo ha aumentado de casi cero a una cifra prevista de dos millones de personas en 1998. El desempleo se duplicará en Indonesia, según afirma la Organización Internacional del Trabajo, que advierte además que las mujeres pueden representar un número desproporcionado de la nueva población desempleada de la región por su posición inferior en el mercado laboral.

Muchos de los recién desempleados han tratado de hacer frente a la pérdida repentina de ingresos regresando a sus pueblos. Eric Craswell, presidente de la Junta Internacional de Investigaciones y Aprovechamiento de Suelos, con sede en Tailandia, advierte que la migración ejerce una fuerte presión en la tierra porque la gente emplea métodos insostenibles en su mayoría al ampliar la producción intensiva de cultivos. El efecto para el medio ambiente es desastroso.

Indonesia es un ejemplo típico de algunos de los principales problemas surgidos por el deterioro de la economía urbana. Según Graeme Hugo, especialista en patrones de migración indonesia de la Universidad de Adelaida, los desempleados que regresan han intensificado las tensiones de sus parientes del sector rural, muchos de los cuales ya sufren los efectos de una intensa sequía.

La crisis de Asia Oriental y los pobres

Además, las remesas recibidas de Yakarta durante el mes de Ramadán han sido siempre una importante fuente de ingresos para los residentes de los poblados, pero se estima que este año las zonas rurales recibieron solo la mitad de los US$32 millones del año pasado. También es motivo de profunda preocupación la baja prevista de las remesas de cerca de 2,5 millones de trabajadores indonesios contratados en el exterior, quienes envían a su país US$1.000 millones según cifras oficiales, monto quizá mucho mayor en cifras extraoficiales. Esos trabajadores, que en su mayoría están en Malasia, provienen de las zonas más pobres de Indonesia. Por ende, dice Hugo, su efecto en el desarrollo regional y local puede ser mucho mayor que en el desarrollo nacional.

La crisis económica también ha contribuido a la situación de malestar social y tensiones étnicas. Temerosos de perder la vida y el sustento, muchos comerciantes chinos han abandonado el país. Francesco Goleti del IFPRI dice que el éxodo de comerciantes chinos de Indonesia significará alzas de precios mayores que las indicadas por los choques sufridos por la economía porque habrá menos intermediarios que trabajen en comercialización y distribución. No se puede reemplazar con rapidez a una clase empresarial con otra.

No todos los países han pasado las mismas penalidades. Uno de los pocos efectos favorables de la crisis se ha sentido en Tailandia, a pesar del gran aumento del índice de desempleo. La familia rural de Tailandia devenga la mayor proporción de sus ingresos de la agricultura, que ahora es más lucrativa por la devaluación del tipo de cambio. Ammar Siamwalla del Instituto de Investigaciones sobre el Desarrollo de Tailandia escribe en un trabajo reciente sobre la crisis que se puede sacar una conclusión muy tentativa de que la crisis puede haber ayudado algo a los pobres del sector rural, por medio del aumento del ingreso agrícola [proveniente de productos de exportación]. Está por verse si, con el tiempo, la inflación supera las ganancias logradas con la devaluación. Este es motivo de particular preocupación a corto plazo porque el gasto público en los sectores sociales se ha reducido entre 10 y 20%. Esas reducciones han ocurrido también en otros países de la región.

La crisis de Asia Oriental y los pobres

Aunque se supone que Tailandia y Corea del Sur están en vía de recuperación, Romeo Bautista del IFPRI afirma que el optimismo de la gente ha sido excesivo. No se han tenido en cuenta las dificultades relacionadas con los programas del FMI. Las huelgas laborales en Corea del Sur han obstaculizado la recuperación. Las medidas de austeridad han creado dificultades económicas y condiciones de recesión.

La inseguridad alimentaria va en aumento. En los últimos años, Asia Oriental logró enormes avances en materia de seguridad alimentaria y nutrición, pero la crisis ha acabado con algunos de los beneficios del milagro, por lo menos provisionalmente, y mucha gente se enfrenta ahora a la amenaza más grave que haya tenido en años en lo que respecta a su seguridad alimentaria. Para algunos países, la crisis actual ha revelado solamente las tendencias desfavorables existentes mucho antes de desplomarse la situación financiera, según Nicolás Pron, funcionario de planificación de la Oficina del UNICEF para Asia Oriental y el Pacífico. A pesar de la reducción de la pobreza, ha aumentado la disparidad del ingreso en la región y se han mantenido altos niveles de inseguridad alimentaria. En Indonesia alrededor de un tercio de los niños menores de 5 años estaban malnutridos antes de la crisis. En las Filipinas, la productividad agrícola se había desacelerado y el ingreso había bajado antes de que los recientes problemas económicos afectaran a los pobres.

Aunque los efectos de la crisis han variado en toda la región, las marcadas y frecuentes alzas de los precios de los alimentos, combustibles e insumos han creado una aguda escasez de alimentos en algunos países, especialmente en Indonesia. Pron prevé que para la mayoría de los pobres, es muy probable que la frecuencia del consumo de alimentos y la calidad de esos productos no basten para mantener los niveles normales de crecimiento, desarrollo y productividad. Se prevé que en Indonesia el consumo de proteína de origen animal se convertirá en un privilegio casi exclusivo de la elite. Cecilia Ochoa del Instituto Campesino de las Filipinas en Manila señala una situación similar en su país en una reciente evaluación de la crisis. Agrega que se prevé que la introducción de medidas de austeridad presupuestaria por reducción del ingreso afectará a la prestación de servicios sociales, como los de atención de salud, asistencia social y educación, que representan una red de seguridad para los pobres.

Aun las economías relativamente sanas luchan por causa de reducciones generales y elevados costos de importación. Según Tan Siew Hoey, ex funcionario del Instituto de Estudios Estratégicos e Internacionales de Kuala Lumpur y actual consultor, el costo total de las importaciones de alimentos de Malasia se acercaba a US$4.000 millones antes de la crisis. Por la devaluación y los efectos de la sequía en Tailandia, se ha duplicado el precio de las importaciones de alimentos que paga Malasia. Además, los costos de las importaciones no alimentarias han subido 140%, lo que ha fomentado la inflación en un momento de desaceleración de la economía e inminente recesión. Agrega Tan que una vertiginosa alza de los precios de los productos alimentarios y de otros tanto al por mayor como al por menor proveniente de lugares de toda la región crea una cierta impresión de inseguridad o escasez de la oferta de alimentos.

La crisis ha creado el mayor interés en la seguridad alimentaria en Indonesia, porque ha sido golpeada al mismo tiempo por la peor sequía en años, marcadas devaluaciones inmanejables de la moneda, inflación e inestabilidad política. El Banco Mundial estima que, de continuar las actuales condiciones de El Niño, Indonesia tendrá que gastar US$1.200 millones para importar la cantidad necesaria de arroz y otros US$500-600 millones en subsidios para que el arroz esté al alcance del poder adquisitivo de los pobres (véase en Noticias y Opiniones de febrero de 1998 un debate más detallado sobre los problemas ocasionados por El Niño.) Además de esos graves reveses presupuestarios, se prevé que unos 8 millones de personas ingresarán a las filas de la población rural en el año venidero.

Peter Bult, oficial de proyecto de la Oficina del UNICEF en Yakarta, afirma que hay suficientes señales de alerta de que las cosas han cambiado drásticamente para la gente. Si no se hace nada con urgencia, los efectos para los niños serán enormes y prolongados porque la nutrición es indispensable para su desarrollo físico y mental. Los niños tendrían menos capacidad de aprendizaje y podrían perder de 10 a 15 puntos del cociente de inteligencia, lo que significaría una enorme pérdida de productividad en el nivel social.

Qué sucederá si continúa la crisis?

Por supuesto, es posible reducir al mínimo los peores efectos prolongados a medida que los países presten ayuda de urgencia a los más expuestos a riesgo y encaucen de nuevo sus economías con rapidez. Al examinar una crisis anterior, Prabhu Pingali, funcionario del Centro Internacional de Mejoramiento de Maíz y Trigo ( CIMMYT), comentó que La crisis actual es exactamente igual a la ocurrida en México en 1994. México sufrió la misma situación crítica, pero las cosas han mejorado desde entonces. Hubo un realineamiento del sector agrícola y el sector de exportación empezó a prosperar después de la crisis, debido en parte al Tratado de Libre Comercio y a la devaluación de la moneda. Aumentaron las exportaciones de trigo a Europa y Asia. La crisis de 1994 es ahora un recuerdo lejano en México.

Pero, están ya en marcha arreglos comerciales y financieros favorables para Indonesia y otras sociedades asiáticas en crisis? Qué pasará si el milagro de Asia Oriental no vuelve a aparecer? Mark Rosegrant del IFPRI ha analizado lo que sucedería si continúan los peores efectos de la crisis hasta el año 2020. Si se supone que, por la devaluación del tipo de cambio, los precios internos de los productos agrícolas se mantienen de 20 a 30% por encima de los niveles anteriores a la crisis y si las tasas de crecimiento del ingreso se reducen a la mitad de lo que eran antes de la crisis, la demanda mundial de cereales en 2020 se reduciría 3% y la demanda de carne, 8,4% en comparación con el marco hipotético de base. Estas reducciones mundiales serían un resultado directo de la disminución de la demanda en Asia Oriental y Sudoriental, donde, por ejemplo, la demanda de carne se reduciría de 30 a 40%. El volumen combinado de exportaciones de cereales de los Estados Unidos y Europa al mundo en 2020 disminuiría 7% y las exportaciones de carne bajarían 87% a medida que los países de Asia Oriental y Sudoriental se convirtieran en grandes exportadores en lugar de importadores de carne por causa de la reducción de la demanda interna. En comparación con las tendencias anteriores a la crisis, el número de niños malnutridos menores de 5 años aumentaría en proporción de 21% en Asia Sudoriental, a 12,2 millones. Los efectos nutricionales de la crisis se extenderían a otros países en desarrollo. En Asia Meridional, por ejemplo, el número de niños malnutridos menores de 5 años aumentaría 17% para situarse en 76,7 millones.

La crisis de Asia Oriental y los pobres

Efectos fuera del mundo en desarrollo

La crisis sigue reverberando alrededor del Planeta por medio de sus efectos en las finanzas y el comercio. Según Keith Collins, economista jefe del Departamento de Agricultura de los EE.UU., las primeras estimaciones mostraron que las exportaciones agrícolas de los Estados Unidos se reducirían de 3 a 6% en el ejercicio económico de 1998/99 por causa de la crisis, pero el efecto bien puede ser mayor porque el plazo para la recuperación es cada vez más indefinido.

Sherman Robinson del IFPRI dice que los sectores agrícolas comercializables ganarán de nuevo en algunos países de Asia Oriental. A medida que esos países mejoren su balanza comercial, tendrán que comercializar sus productos en otra parte e inevitablemente terminarán en los Estados Unidos y Europa Occidental. La recuperación resultante de ello en Asia será propicia para la industria estadounidense en un principio y a la larga para los exportadores agrícolas de los Estados Unidos y fomentará una mayor demanda. Pero agrega Robinson que en los próximos dos años las devaluaciones de la moneda en Asia Oriental darán mayor competitividad a la región y aumentarán el déficit comercial de los Estados Unidos en proporción de US$50.000 millones o más y los sectores de manufacturas leves y maquinaria se verán particularmente afectados y agregarán más o menos la misma cantidad al déficit comercial de Europa Occidental. Es posible que Corea del Sur sea uno de los principales ganadores en lo que respecta a un mayor superávit comercial con los Estados Unidos.

Algunos de los efectos en las exportaciones de los países desarrollados se deben a mayor competitividad de la región de Asia Oriental, pero Indonesia es una representación vívida de que la reducción de la demanda también desempeña una función de importancia crítica. Puesto que ha habido una drástica alza del precio de los alimentos para animales importados por Indonesia, la producción avícola se ha reducido 80%. Han cesado por completo las importaciones de ganado de Australia, que antes ascendían a unas 50.000 cabezas mensuales.

Qué función desempeña la agricultura?

A medida que los países traten de reanudar el crecimiento, la mano de obra barata como producto de la crisis puede tentar a algunos a desplazarse a industrias orientadas hacia la exportación, con uso intensivo de mano de obra. Según Bruce Koppel, esa es una solución a corto plazo y solamente parcialpues el hecho de seguir esa estrategia sin prestar mucha atención a los servicios y a la agricultura equivale simplemente a exponerse a otro colapso.

Con los sectores financieros todavía en terreno movedizo, elevados índices de desempleo, alza de los precios de los alimentos y escasez de éstos y ventajas competitivas en la agricultura de algunos países, la agricultura desempeñará un importante papel a medida que la región reanude su crecimiento. Según Goletti, la agricultura compensará en parte las deficiencias de los demás sectores durante la recuperación. Por ejemplo, en Indonesia, las exportaciones de café, frutas, aceite de palma y caucho moderarán los efectos desfavorables de la crisis y harán una profunda marca en el costo de las importaciones de arroz. En el Viet Nam, la crisis ha desencadenado una mayor producción de arroz, lo que también ayudará a aliviar los desequilibrios comerciales.

En Malasia la producción de bienes parece ser más prometedora para la recuperación que el crecimiento de los mercados financieros o de activos, según Tan. Esta investigadora espera que la agricultura desempeñe una función de importancia en la recuperación por su escaso contenido de importaciones. A corto plazo, Tan ve que la producción de frutas y verduras y la acuicultura son particularmente prometedoras, pero la producción ganadera está restringida por los elevados costos de las importaciones de alimentos para animales. Según Tan, el Ministerio de Agricultura elabora planes para reforzar la producción alimentaria empleando terrenos agrícolas abandonados durante el último decenio de rápido crecimiento. Ella cree que junto con las divisas provenientes de las exportaciones, el sector de agricultura ofrece una verdadera esperanza de reducir el déficit en cuenta corriente y, con ello, de fortalecer el ringgit [la moneda nacional].

Para muchas economías de Asia Oriental, la crisis ha concentrado la atención una vez más en la piedra angular de la sanidad de la economía. En su evaluación de las bases del crecimiento en la región, el Banco Mundial y el Banco Asiático de Desarrollo han reconocido que las políticas y tecnologías que apoyaron a la agricultura desempeñaron un importante papel en el logro de altas tasas de crecimiento económico. Pero, aun así Walter Falcon, profesor de economía y director del Instituto de Estudios Internacionales de la Universidad de Stanford, dice que la agricultura no ha recibido todo el crédito histórico que merece por reducir la pobreza y reforzar el crecimiento en la región. No puede tratarse a la ligera ahora porque una marcada reducción del crecimiento en los próximos años disminuirá el aporte económico de las ciudades y eso impondrá mayores exigencias a la agricultura por causa del aumento de la población rural y la baja de las remesas provenientes de las zonas urbanas. Si bien algunos países emplearán las exportaciones para recuperarse, Falcon prevé que aumentará aún más la dependencia de Indonesia con respecto a la agricultura. Toda la economía indonesia se ha venido abajo, afirma, y los salarios y el empleo tendrán que venir de la agricultura.

La gente de todo el mundo espera que la crisis de Asia Oriental se convierta pronto en un recuerdo lejano, sobre todo porque sus repercusiones tienen un alcance tan amplio. Naturalmente, la medida en la cual la agricultura desempeña una función motora en la recuperación económica variará de un país a otro. No obstante, sin lugar a dudas, ahora mucha más gente abordará las cuestiones agrícolas con mayor atención que en épocas pasadas recientes.

Informe de Uday Mohan.

El texto del presente artículo puede reimprimirse total o parcialmente sin autorización del IFPRI, siempre y cuando se le dé crédito. Sírvase enviar los ejemplares correspondientes al IFPRI. Crédito por la fotografía de la 1a página, Philippe Berry.




VISIÓN 2020

La visión de la alimentación, la agricultura y el medio ambiente en el año 2020 es una iniciativa del Instituto Internacional de Investigaciones sobre Políticas Alimentarias (IFPRI) para encontrar soluciones para atender las futuras necesidades mundiales de alimentos y, al mismo tiempo, reducir la pobreza y proteger el medio ambiente. En NOTICIAS Y OPINIONES se busca fomentar el diálogo e informar a los lectores del progreso de esa iniciativa. Para enviar comentarios para publicación en este boletín u obtener más información sobre la visión 2020 y sus publicaciones, sírvase comunicarse con el IFPRI. Dirección: 2033 K Street, N.W., Washington, D.C. 20006, EE.UU.; teléfono: 1-202-862-5600; fax: 1-202-467-4439; correo electrónico: ifpri@cgiar.org. El IFPRI se reserva el derecho de resumir y revisar los artículos presentados para publicación en este boletín.

Un centro de investigación del Grupo Consultivo sobre Investigaciones Agrícolas Internacionales (CGIAR).




RESUMEN 2020

Ruptura de los vínculos entre el conflicto y el hambre

Los marcos hipotéticos favorables en lo que respecta a la alimentación, a la agricultura y al medio ambiente en el año 2020 dependen de la protección de la paz donde se ciernan amenazas de conflicto, del logro de la paz donde surja el conflicto y del mantenimiento de la paz donde haya cesado el conflicto. Esa es la conclusión a la que se llega en el documento de trabajo No. 24 de la serie de la visión 2020, titulado Food from Peace: Breaking the Links Between Conflicts and Hunger [Alimentos como consecuencia de la paz: ruptura de los vínculos entre el conflicto y el hambre], de Ellen Messer de la Universidad de Brown, Marc Cohen del IFPRI y Jashinta D'Costa de Save the Children.

El documento muestra la forma en que los conflictos violentos han engendrado hambre y reducido la producción alimentaria y el crecimiento económico en 47 países en desarrollo entre 1970-90. En 1996, las hostilidades entre grupos armados--sobre todo las guerras civiles--y sus secuelas dejaron expuestas a riesgo de hambre y de dependencia de ayuda humanitaria a 80 millones de personas, incluso a 50 millones de refugiados y a otras personas desplazadas.

Los autores señalan que el conflicto destruye la tierra, el agua, la infraestructura y los recursos biológicos y sociales para el desarrollo agrícola y humano, mientras que los gastos en operaciones militares reducen la inversión en salud, educación y protección ambiental. Desde 1970, las guerras han cobrado un millón de vidas anualmente, sobre todo de integrantes de la población civil. Las zonas de conflicto son carentes de recursos y, una vez terminada la lucha, enfrentan enormes tareas de reconstrucción.

Los autores recalcan que la inseguridad alimentaria y la escasez--real y percibida--de recursos naturales son importantes causas y consecuencias del conflicto.

El documento presenta los resultados de la investigación sobre el conflicto y la baja de la producción alimentaria per cápita en África al Sur del Sahara desde 1970. Los datos son limitados, pero muestran una baja promedio de 12,4% en la producción alimentaria anual per cápita en los países donde hay conflicto. En Etiopía, Rwanda y el Sudán, las crisis alimentarias causadas por desastres naturales y mala administración de los recursos de socorro y desarrollo llevaron al colapso del gobierno y fueron seguidas de deficiencias aún mayores en los años de guerra ulteriores. En los años noventa, la paz habría agregado de 3,9 a 5,3% al crecimiento per cápita de la producción alimentaria africana.

En el documento se pide que la prevención de los conflictos se convierta en una meta importante en los campos de alimentación, agricultura, conservación del medio ambiente y desarrollo económico. La ayuda debe servir para reducir y no para empeorar las desigualdades que fomentan el hambre y el conflicto. Los programas de socorro deben concentrarse en la seguridad alimentaria y el desarrollo sostenible, así como en la supervivencia inmediata. Es preciso incorporar las siguientes medidas de prevención de conflictos en las políticas de ayuda alimentaria y agrícola:

Crear sistemas de alerta anticipada de posibles conflictos.

Prestar socorro y asistencia para el desarrollo directamente a la población civil más vulnerable, de manera que se fomente la cooperación en lugar de la competencia y el conflicto.

Incorporar la mitigación de los conflictos y, donde sea posible, la reconstrucción a la asistencia para situaciones de emergencia.

Trabajar con las comunidades afectadas para rehabilitar la agricultura y desarrollar la capacidad local para aliviar el hambre y prevenir el conflicto.

Hacer que los donantes se responsabilicen de la forma de prestación de la ayuda.

Incluir consideraciones sobre la paz y evaluar la influencia de las políticas en la seguridad alimentaria, la equidad y la pobreza en la planificación macroeconómica y la ayuda para el desarrollo en el ámbito nacional.

Tendencias de la política agrícola de América Latina

Las políticas han cambiado mucho del sector público al privado en América Latina y el Caribe desde comienzos de los años ochenta. Se han privatizado los servicios de las redes ferroviarias y de comunicaciones. Se han descontinuado los programas gubernamentales de crédito, almacenamiento y comercialización subvencionados. Se han reducido o eliminado las restricciones cambiarias y comerciales, siguiendo las tendencias mundiales. Contra ese telón de fondo, las políticas agrícolas tradicionales también han cambiado y forzado a las autoridades normativas de la región a adaptarse a nuevos desafíos.

En un libro de publicación reciente, titulado Agricultura, medio ambiente y pobreza rural en América Latina, los compiladores Lucio G. Reca y Rubén G. Echeverría han reunido los trabajos escritos por 13 economistas agrícolas, que dan a las autoridades normativas y a los interesados de América Latina y el Caribe información básica sobre las políticas contemporáneas de la región en cuestiones rurales. Esta obra, publicada conjuntamente por el IFPRI y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), es una colección de algunos de los trabajos presentados en 1996 en seminarios subregionales sobre la visión 2020 organizados por el IFPRI, el BID y el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA) en México, Colombia y la Argentina.

En conjunto, los trabajos incluidos en este libro dan testimonio de la paradoja de la agricultura, afirma Reca. Aunque haya acuerdo verbal sobre la importancia de la agricultura explica, se suele aplazar el establecimiento de los requisitos de inversión y los debates detallados de los problemas agrícolas. Este libro, que forma parte de la iniciativa de la visión 2020 del IFPRI, trata de modificar esa peligrosa e indeseable situación, según Reca.

Entre otros asuntos, el libro trata del efecto que han tenido el comercio y los tipos de cambio en la agricultura de la región, analiza la pobreza en los países andinos, examina por qué exigen un cambio institucional las transformaciones agrícolas de los últimos 15 años y analiza las previsiones con respecto a las tendencias agrícolas regionales para el año 2020.




COMENTARIOS

Corea del Norte necesita ayuda humanitaria y una nueva política alimentaria con urgencia

Per Pinstrup-Andersen, director general, y Marc. J. Cohen, ayudante especial del director, Instituto Internacional de Investigaciones sobre Políticas Alimentarias

Corea del Norte se enfrenta a lo que puede ser el peor episodio de hambre generalizada del siglo XX. Hay pocos datos fidedignos sobre el número de defunciones por malnutrición y hambre, pero la situación es grave a todas luces. En enero de 1998, el Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas hizo el mayor llamamiento de su historia, por $378 millones de ayuda alimentaria, para dar de comer a uno de cada tres habitantes de Corea del Norte.

Las entrevistas hechas a refugiados en China han mostrado una situación caótica de personas que roban para comer y que subsisten con plantas silvestres y caldo de corteza de árboles, y hasta con canibalismo. Venerables ancianos se han privado de comer para asegurarse de la supervivencia de sus nietos. La falta de medicamentos y el deterioro de los sistemas de saneamiento han propagado enfermedades prevenibles como la tuberculosis.

La asistencia adecuada de emergencia reviste importancia crítica, no solo en forma de alimentos y medicamentos, sino también de semillas, fertilizantes y otra ayuda para reiniciar la producción de alimentos. Se canaliza mucha ayuda alimentaria por medio de proyectos de alimentos por trabajo destinados a reparar los daños causados por las inundaciones y de alimentación suplementaria de las madres y los niños vulnerables. Los organismos de socorro también han ayudado con la siembra de una segunda cosecha de cebada.

Entre las causas inmediatas de la catástrofe están los tres años consecutivos de inclemencias del tiempo, las limitaciones físicas de la región agrícola viable aun en años productivos, y la deforestación que ha intensificado el efecto de los desastres naturales.

Esos factores tienen su origen en graves problemas estructurales. Se ha reducido la economía nacional y acabado el comercio a largo plazo con la antigua Unión Soviética y los países ex socialistas, con la consiguiente interrupción del acceso privilegiado a petróleo, bienes de capital y piezas de repuesto. Los Estados Unidos mantienen un embargo comercial.

Casi toda la agricultura está en fincas de propiedad del Estado, donde los campesinos son, de hecho, trabajadores asalariados y el gobierno ejerce control monopolístico de la mayor parte de la producción. Hay un estricto racionamiento de alimentos. El hambre generalizada ha creado una enorme economía clandestina basada en alimentos.

La seguridad alimentaria sostenible exigirá nuevas políticas que ofrezcan a las familias agrícolas incentivos para sembrar cultivos alimentarios. En época reciente, los mercados agrícolas emergentes han sido un paso en la dirección correcta. La experiencia de China y el Viet Nam, países vecinos, enseña valiosas lecciones sobre la influencia de los incentivos apropiados en la seguridad alimentaria.

Justin Lin del Centro de Investigaciones Económicas de China ha descubierto que la dependencia de ese país sobre todo con respecto a la explotación agrícola colectiva antes de 1978 significó pérdidas de producción de un 17%, en comparación con la producción lograda después del cambio al sistema de responsabilidad de la familia. Del mismo modo, el Viet Nam ha tenido cosechas abundantes al cambiar a la explotación agrícola familiar y liberalizar su mercado de arroz.

La investigación del IFPRI indica que Corea del Norte también se beneficiaría mucho de la liberalización del comercio externo. Dada la improbabilidad del logro de autosuficiencia alimentaria, la explotación de la ventaja comparativa en las exportaciones de minerales, productos manufacturados leves, frutas y verduras y productos pecuarios sería fuente de divisas para importaciones de alimentos y otros productos de primera necesidad. Es alentador que el Presidente Kim Dae Jung de Corea del Sur se haya mostrado receptivo a la expansión del comercio entre las dos Coreas.

Corea del Norte tiene un eficiente sistema público de distribución que puede ayudar a facilitar la difícil transición que exigirá la reforma política. Un sistema de investigación y extensión agrícolas relativamente bien desarrollado puede facilitar una mayor producción alimentaria.

Pero el éxito de la reforma política también dependerá de la transparencia, responsabilidad y disposición a cambiar--en resumen de la buena gestión de los asuntos públicos. Sin ello, el país posiblemente seguirá enfrentando una crisis alimentaria todavía por algún tiempo.




OPINIONES 2020

Obstaculizará la crisis financiera de Asia la futura seguridad alimentaria en la región?

Nota de la redacción: En esta sección se trata de iniciar un diálogo y un debate por medio de entrevistas con participantes en el trabajo de la iniciativa de la visión 2020. En este número se entrevistó a C. Peter Timmer, investigador docente del Instituto para el Desarrollo Internacional de la Universidad de Harvard y profesor de la cátedra Thomas D. Cabot de estudios sobre el desarrollo de la Universidad de Harvard. La entrevista se realizó antes del cambio de presidente en Indonesia.

BOLETÍN: Cómo caracterizaría usted la naturaleza del daño infligido por la crisis financiera de Asia a los diversos países de la región?

Me concentraré en Corea del Sur, Tailandia e Indonesia. En Corea del Sur, el principal choque recae sobre el sistema de gobierno y las relaciones empresariales. Creo que la crisis podría ayudar verdaderamente a la reestructuración industrial y la apertura de la economía coreana. En Tailandia, este es un problema pasajero relativamente pequeño. Casi toda la reestructuración se limitará a los sectores financieros y de propiedad. Esa no es una enorme proporción de la economía. No creo que obstaculice la vía de desarrollo en que estaba el país. Quizá habrá un mejor equilibrio entre los sectores urbano y rural. En realidad, eso podría ser saludable para Tailandia.

Indonesia tendrá la situación más difícil En términos aproximados, se ha duplicado la población que está por debajo de la línea de pobreza absoluta alrededor de 20 millones de personas.

En el caso de Indonesia, soy mucho más pesimista. Hasta que no se introduzcan reformas del sistema político, habrá perjuicios duraderos para la economía. No veo prueba alguna de que esas reformas estén en vía de realizarse. Si tuviera que hacer un pronóstico, diría que Indonesia podría perder de tres a cinco años de crecimiento económico.

BOLETÍN: Cómo podría afectar esta crisis a la alimentación y la agricultura en la región?

Tenemos que hacer una distinción entre los países. En Tailandia, el mayor impacto ha sido el aumento del precio del arroz, lo que ha creado un sólido mercado de exportación y es favorable para los agricultores. Ha perjudicado a los consumidores de las zonas urbanas, quienes tal vez eran suficientemente ricos para amortiguar ese golpe. No creo que haya un problema de nutrición grave en Tailandia.

En Corea, el principal problema fue lograr que el comercio financiara las importaciones. Ese país depende mucho de las importaciones y la reducción de éstas representaba una verdadera amenaza para la seguridad alimentaria nacional. El paquete de $2.000 millones de garantías comerciales y créditos para importaciones agrícolas presentado por los EE.UU. estabilizó esa situación casi de un día para otro. Ahora, en lo que respecta a Corea, el principal efecto es que los productores de arroz y carne de res ya no están tan protegidos como antes. Ahora, su sector agrícola es mucho más competitivo.

Indonesia es una situación totalmente distinta. El Niño tuvo un efecto devastador--dos años de sequía, la peor del presente siglo. Ha habido dos años consecutivos de bajas de la producción de arroz. Cuando examinamos la situación en enero y febrero, al parecer había posibilidades de hambre generalizada. Los indonesios son dignos de crédito--una vez que se percataron de la gravedad de la situación, tomaron medidas de emergencia para activar de nuevo las importaciones e incluso suscribieron nuevos contratos de importación de arroz. Solo en marzo, Indonesia importó 800.000 toneladas de arroz . Eso es verdaderamente asombroso--ningún país se ha acercado a esa cifra antes. En el transcurso del presente año, casi con seguridad importará un total de 5 millones de toneladas de arroz.

De manera, por causa de la sequía, Indonesia ha hecho frente a esa situación con importaciones en masa. Pero también hay que dar poder adquisitivo a la población. Allá se hace por medio de proyectos masivos de obras públicas con uso intensivo de mano de obra.

BOLETÍN: Contribuirá el ritmo más lento del crecimiento económico a desacelerar el aumento de la demanda y del consumo de alimentos? Llevará a redistribuir el consumo de alimentos, por ejemplo, con exclusión de la carne?

Sí, con menores ingresos, la gente consumirá menos productos de alto valor. A corto plazo, no puede pagar el costo del maíz y de la soya para alimentar al ganado vacuno y aviar. La industria de pollos para asar está prácticamente en bancarrota. El problema es muy grave en Indonesia, pero también existe en otros países. Además, en los últimos años ha habido un marcado cambio del consumo que excluye al arroz e incluye al trigo importado. Por el alto costo de la importación de trigo, veremos un cambio bastante marcado en sentido contrario--exclusión del trigo y reanudación del consumo de arroz.

BOLETÍN: Cómo ayudan los países a las personas a enfrentarse a la crisis?

En Corea, la gente es suficientemente rica como para que las redes de seguridad familiar y un poco de asistencia gubernamental le ayude a salir de apuros sin mucho malestar social. En Tailandia, se confía mucho más en la consecución de apoyo de las familias rurales. Las personas han comenzado a regresar a las zonas rurales y se ha reducido el consumo en Bangkok. Tengo la impresión de que las zonas rurales amortiguarán el impacto.

Indonesia tendrá la situación más difícil. Con dos años de sequía, se han agotado los mecanismos para enfrentar la crisis en las zonas rurales. A eso se añade el regreso de los trabajadores urbanos desempleados a las zonas rurales. Los autobuses que viajan en ambas direcciones están llenos. Ni siquiera está claro en qué dirección se registra migración neta en Java en este momento. No sabemos que haya habido un aumento masivo de la población vulnerable. En términos aproximados, se ha duplicado la población que está por debajo de la línea de pobreza absoluta, de un 10% a cerca de 15 a 20% del total. Un aumento de 10% representa alrededor de 20 millones de personas. Esa es la pobreza que empuja a la gente por debajo del nivel en que tiene suficiente para comer. Arroz, soya y queroseno son los tres elementos clave en la canasta de mercado de los pobres. Esos productos han comenzado a recibir grandes subsidios por primera vez en muchos años.

Si el Japón entra en una recesión grave, la situación podría extenderse a la economía mundial Creo que este es realmente el año en que se vive en peligro.

La proporción del esfuerzo de rescate en Indonesia realmente tiene que ser enorme. Sólo las importaciones de arroz costarán $1.500 millones. Históricamente, cada millón de toneladas de arroz importado de emergencia ha causado alzas de precios de $50 por tonelada. Con 5 millones de toneladas métricas, se duplicarían los precios. Pero en el transcurso de este año ha habido suficiente arroz en el mercado mundial como para evitar una marcada alza de precios, sobre todo por los excelentes cultivos de Tailandia, el Viet Nam y China meridional. Pero si continúa la sequía en Indonesia y hay que importar más en época más avanzada del año, puede subir mucho el precio del arroz en el mercado mundial.

Por otra parte, ahora hay incentivos increíblemente poderosos para que Indonesia cultive más arroz. En 1999, si el tiempo es favorable, el país podría abstenerse por completo de importar arroz. Ese hecho podría llevar a un colapso del mercado mundial de arroz en 1999. Debemos observar eso con mucho cuidado.

BOLETÍN: Cuáles son las repercusiones de esta crisis para el resto del mundo?

Eso depende, en gran medida, de la posibilidad de que la situación del Japón se deteriore con la crisis. Si el Japón entra en una recesión grave, la situación podría extenderse a la economía mundial. El mercado de valores de los EE.UU. es muy vulnerable a las fluctuaciones de las ganancias. Un cambio desfavorable en el mercado de valores podría desencadenar una grave recesión aquí. Tengo la impresión de que los inversionistas estadounidenses se niegan a reconocerlo. Si algo llega a sacudirlos de verdad, la respuesta podría ser muy violenta. Creo que este es realmente el año en que se vive en peligro.

Podría haber una grave amenaza para las exportaciones agrícolas de los EE.UU., ya que Asia ha sido la mayor fuente de crecimiento de las exportaciones agrícolas de ese país. Por ejemplo, Indonesia fue el mayor importador de manzanas estadounidenses, pero ahora no importa nada. Los Estados Unidos se mostrarán muy dinámicos en lo que respecta al financiamiento del comercio para mantener acceso a esos mercados. Podríamos ver algo parecido a guerras de comercio agrícola.

También podríamos presenciar una reevaluación de la importancia de la ayuda alimentaria por parte de los EE.UU. Si Asia no puede comprar alimentos, los Estados Unidos pueden encontrar formas de darle los alimentos sencillamente como ayuda. En 1999 se renegociará el convenio sobre ayuda alimentaria. Los Estados Unidos tendrán que mostrar cuál es su posición. Observaremos esos acontecimientos con interés.

BOLETÍN: Puede la crisis actual afectar a la región a largo plazo?

Veo dos cosas a largo plazo. No son de naturaleza primordialmente macroeconómica, sino más bien están relacionadas con la economía política. Una es el valor de una mayor transparencia. Los inversionistas extranjeros no volverán a menos que tengan más información fidedigna. Corea y Tailandia se han desplazado en ese sentido, pero Indonesia se ha abstenido de hacerlo. En segundo lugar está la importancia de una mejor gestión de los asuntos públicos y mayor responsabilidad ante la población nacional. Si se piensa por qué Indonesia ha sido, con mucho, el país más afectado, la principal diferencia está en la gestión de los asuntos públicos. Los tailandeses eligieron un gobierno de reforma, al igual que Corea. En Indonesia, Suharto declaró que el gobierno seguiría funcionando como de costumbre. Esa postura le costó credibilidad ante su propio pueblo. De modo que, en la región en su conjunto, debe haber mucha más voz del público en los asuntos gubernamentales.

Quizá el efecto más importante a largo plazo se sentirá en la forma en que los especialistas en desarrollo piensen en el milagro asiático. Esas sociedades no revocaron las leyes de la economía, pero su elevado índice de ahorro y la gran atención prestada al desarrollo rural permitieron que el capitalismo entre amigos hiciera una mala asignación de vastos recursos en los sectores de la industria y la propiedad, sin efectos devastadores en la tasa de crecimiento económico. Por tanto, la principal lección aprendida es que en un sistema capitalista conviene tener un sistema financiero de asignación eficiente de capital.




Nuevas publicaciones

Documento de trabajo No. 24 de la serie de la visión 2020, Food from Peace: Breaking the Links between Conflict and Hunger, de Ellen Messer, Marc J. Cohen y Jashinta D'Costa.

Resumen 2020 No. 49, Nutrition Security in Urban Areas of Latin America, de María Inés Sánchez-Griñán,

Resumen 2020 No. 50, Food from Peace: Breaking the Links between Conflict and Hunger, de Ellen Messer, Marc J. Cohen y Jashinta D'Costa.




El IFPRI encarga evaluación externa del impacto de la iniciativa de la visión 2020

El IFPRI ha nombrado a Robert Paarlberg, profesor de ciencias políticas de Wellesley College y presidente de la revisión externa de la metodología de investigación y extensión del IFPRI, encargada por la propia institución, para realizar una evaluación externa del impacto de la iniciativa de la visión 2020. Paarlberg examinará cómo ha fomentado la iniciativa el conocimiento de las dificultades mundiales que enfrentan la alimentación, la agricultura y el medio ambiente de todo el mundo; cómo ha divulgado información sobre los desafíos y el programa de acción que sirve de base a la visión 2020 a diversas clases de público alrededor del mundo; y cómo ha proporcionado un foro para el diálogo, el debate, el intercambio de información y el logro de consenso entre las autoridades normativas, los investigadores y los miembros de organizaciones no gubernamentales, el sector privado y los medios de comunicación.

Paarlberg trabajará bajo la orientación del comité asesor sobre el impacto de la iniciativa, formado en su mayoría por miembros del Comité Asesor Internacional. Sartaj Aziz, Ministro de Hacienda del Pakistán, preside el comité asesor sobre el impacto de la iniciativa. Otros miembros son Su Excelencia Speciosa Wandira Kazibwe, vicepresidenta de Uganda; Henry Kendall, profesor de física del Instituto de Tecnología de Massachusetts; Rebeca Grynspan Mayufis, ex vicepresidenta de Costa Rica; y Joachim von Braun, director del Centro Norte-Sur de Investigaciones sobre el Desarrollo en Bonn, Alemania.

Paarlberg pide que cualquier persona que tenga alguna opinión sobre los aportes de la iniciativa de la visión 2020 o que haya observado los efectos de la política u otros emanados de la investigación, los talleres, las publicaciones y otras actividades de la iniciativa se comunique directamente con él. Teléfono: 617/283-2194, correo electrónico: RPAARLBERG@wellesley.edu, fax: 617/283-3644 o correo postal: Wellesley College, Department of Political Science, Wellesley, MA 02181, EE.UU.

Se prevé que el informe de evaluación del impacto de la iniciativa de la visión 2020 estará listo en marzo de 1999.




Ingresan otros nueve miembros al Comité Asesor Internacional sobre la iniciativa de la visión 2020

En fecha reciente ingresaron otros nueve miembros al Comité Asesor Internacional encargado de orientar la iniciativa de la visión 2020. Este comité de distinguidas personalidades, presidido por Su Excelencia Yoweri Museveni, presidente de Uganda, está formado por jefes de organismos donantes, autoridades normativas de los países en desarrollo, dirigentes de la sociedad civil e investigadores de todo el mundo. Los interesados en obtener la lista completa de miembros del Comité, sírvanse comunicarse con Rajul Pandya-Lorch, coordinador de la iniciativa de la visión 2020.

Sr. Fawzi Hamad Al-Sultan
Presidente
Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA)
Roma, Italia

Sr. David Beckmann
Director
Bread for the World Institute
Silver Spring, Maryland, EE.UU.

Dr. Gordon R. Conway
Presidente
Fundación Rockefeller
Nueva York, EE.UU.

Dr. Justin Lin
Director
Centro de Investigaciones Económicas de China
Beijing, China

Sra. D. Cecilia López Montaño
Jefe
Departamento de Planeación Nacional
Santafé de Bogotá, Colombia

Dra. Maureen O'Neil
Presidenta
Centro Internacional de Investigaciones para el Desarrollo (CIID)
Ottawa, Canadá

Sra. Mary Robinson
Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos
Comisión de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos
Ginebra, Suiza

Sr. Timothy Wirth
Presidente
Fundación de las Naciones Unidas
Washington, DC, EE.UU.

Profesor Muhammad Yunus
Director Gerente
Banco Grameen
Dhaka, Bangladesh




Las publicaciones de la visión 2020 se editan ahora en español y francés

Desde febrero de 1998, se ha publicado el boletín Noticias y Opiniones en español y francés. Todos los resúmenes de política de la visión 2020 publicados desde enero de 1997 también se editan en esos dos idiomas. Los resúmenes de política, de dos páginas, presentan una sinopsis de varios puntos de vista sobre asuntos de importancia relacionados con la alimentación, la agricultura y el medio ambiente en los decenios venideros. También hay varios documentos de trabajo de la visión 2020 en español. A partir de julio de 1998, gran parte del material de la visión 2020 en el sitio del IFPRI en la Web se podrá consultar en español, francés o inglés.

Para obtener una lista de todas las traducciones al español y al francés o agregar su nombre o el de un colega a nuestra lista de suscriptores de publicaciones en español o francés, sírvase enviar un mensaje electrónico al ifpri@cgiar.org o escribir al International Food Policy Research Institute, 2033 K Street, N.W., Washington, D.C. 20006, EE.UU.

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