IFPRI: 2020 Noticias Y Opiniones, Septiembre de 1999
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Septiembre de 1999

Una Visión De La Alimentación, La Agricultura Y El Medio Ambiente En El Año 2020

INSTITUTO INTERNACIONAL DE INVESTIGACIONES SOBRE POLÍTICAS ALIMENTARIAS

Retroceso de la pobreza en la India

En agosto de 1999, la población de la India alcanzó un total de 1.000 millones de habitantes y los expertos prevén que en el año 2035 la India superará a China como el país más populoso del mundo. Sin embargo, la India ya ocupa el primer lugar en otra categoría: aloja al mayor número de personas pobres del mundo. Hoy en día, se estima que 350 de los 1.000 millones de habitantes de la India están por debajo del nivel de pobreza. Esta cifra representa un enorme sufrimiento humano. Si bien la India afirma tener autosuficiencia en la producción de cereales, dos tercios de los niños menores de 5 años están malnutridos. La mortalidad infantil es de 65 por 1.000 niños nacidos vivos, en comparación con 33 en China. Las tasas de alfabetismo de 65% de los hombres adultos y de 38% de las mujeres adultas son mucho menores que las de China, a saber, 90 y 73%, respectivamente.

La India ha reducido mucho la proporción de personas pobres, de 55% a comienzos del decenio de 1970 a alrededor de 35% hoy en día, pero su trayectoria de reducción de la pobreza es insignificante al compararla con la de otros países asiáticos. Por ejemplo, Indonesia redujo la proporción de personas pobres de 58% en 1970 a apenas 8% en 1993 (aunque la crisis económica de Asia ha causado un gran atraso en ese país). China redujo la incidencia de pobreza absoluta dentro de sus fronteras de 270 millones de personas en 1978 a 65 millones en 1996.

Los estudios hechos muestran que el crecimiento económico, particularmente del sector agrícola, ha sido la principal fuente de alivio de la pobreza en la India. «En las zonas de crecimiento más intenso, la pobreza se ha reducido al máximo. Sin embargo, eso no basta», dice Pranab Bardhan, profesor de economía de la Universidad de California en Berkeley. G.S. Bhalla, coautor de un documento de trabajo de la serie de la visión 2020 próximo a publicarse, que trata del desequilibrio alimentario de la India, dice que «las fuentes básicas del crecimiento agrícola de los últimos 25 años se han agotado en su mayor parte y es necesario buscar nuevas fuentes de crecimiento de la producción».

¿Puede la India lograr su propio milagro económico haciendo retroceder la pobreza y estimulando una economía próspera con oportunidades para toda la población? Las autoridades normativas de la India tienen la tarea de impulsar de nuevo el crecimiento agrícola capacitando a los pobres para que aporten sus habilidades y energías a las actividades económicas del país y cosechen los beneficios del éxito económico.

La trayectoria de crecimiento y pobreza

Cuando la India se independizó en 1947, aproximadamente la mitad de la población vivía en estado de pobreza, que se afianzó en los dos decenios siguientes. «Antes del decenio de 1970, el crecimiento no ayudaba a mejorar la situación de pobreza, sobre todo porque la tasa de crecimiento era demasiado lenta para surtir efecto», dice Siddiq Osmani, profesor de economía del desarrollo de la Universidad de Ulster en Belfast. «El crecimiento se aceleró después de 1970 a juzgar por las propias normas de la India, no por las de los países de Asia Oriental. Como era especialmente dinámico en el sector agrícola del que depende la mayor parte de la población rural pobre, se redujo la pobreza de cerca de 55% en 1973 a alrededor de 33% en 1993».

¿En qué se basó la reducción de la tasa de incidencia de pobreza? La clave fue la Revolución Verde, en que los agricultores emplearon variedades mejoradas de cultivo, fertilizantes y riego para incrementar los rendimientos de los cultivos y acelerar el crecimiento agrícola. Las inversiones públicas en nueva tecnología e infraestructura junto con la actividad desplegada por los agricultores en los campos evitó la crisis de hambre pronosticada y ayudó a sacar a millones de personas de la pobreza.

Sin embargo, la pobreza no se redujo por igual en toda la India. En 1990-91 menos de 20% de la población de Punjab y Haryana era pobre, en comparación con casi 60% de la de Bihar. Los estados que lograron reducir considerablemente la pobreza siguieron una de dos estrategias. Una fue el crecimiento económico rural. Por ejemplo, Punjab y Haryana se beneficiaron del crecimiento agrícola estimulado por la Revolución Verde. A medida que aumentaron los rendimientos, los agricultores pobres y aun los trabajadores agrícolas sin tierra cosecharon los beneficios. La segunda estrategia fue el desarrollo de los recursos humanos por medio de la educación. En Kerala se hizo hincapié en la educación general, pero la economía no creció lo suficiente para absorber toda la mano de obra calificada. Como resultado de ello, muchos trabajadores emigraron al exterior y sus remesas ayudaron a reducir la pobreza en Kerala.

«Ningún estado de la India pudo combinar efectivamente ambos métodos. La investigación indica que si cualquier estado lo hubiera hecho habría logrado una rápida reducción de la pobreza, comparable al progreso alcanzado en varios países de Asia Oriental», dice Martin Ravallion, economista principal del Grupo de Investigaciones sobre el Desarrollo del Banco Mundial.

A comienzos del decenio de 1990, la India sufrió una crisis de la balanza de pagos. Para resolverla, el Gobierno devaluó la rupia, redujo el gasto público y aumentó las tasas de interés. La pobreza rural aumentó temporalmente y luego volvió al nivel anterior a la reforma, en el que ha permanecido. «En general, en el período posterior a la reforma no se ha observado ninguna reducción de la pobreza rural, a diferencia de lo sucedido en el decenio y medio anterior a las reformas, aunque el crecimiento del producto interno bruto (PIB) ha sido similar y, de hecho, mejor desde 1992», dice Abhijit Sen del Centro de Estudios Económicos y Planificación de la Universidad Jawaharlal Nehru. Según Sen, hay varias razones. «El crecimiento agrícola ha sido algo más lento en los años noventa que en los ochenta. La reducción del gasto público ha desacelerado la extensión de la Revolución Verde a las regiones más pobres y restringido el crecimiento de la infraestructura rural y las oportunidades no agrícolas en el sector rural. Además, el precio relativo de los cereales ha aumentado mucho en el decenio de 1990, en comparación con la reducción ocurrida en el de 1980».

La promesa del crecimiento agrícola

«La importancia de la historia de pobreza en la India radica en el sector rural», dice Ravallion. «Al expresarla en cifras, se observa que ahí está el problema de la pobreza». Tres de cada cuatro personas pobres de la India viven en las zonas rurales. «La pobreza urbana se ha reducido un poco en los últimos años, lo que no ha sucedido con la rural», dice Ravallion.

«Todavía hay grandes disparidades entre una región y otra», afirma Gaurav Datt del Banco Mundial, y «eso dice mucho del potencial de crecimiento».

Dada la persistencia de la pobreza rural, muchos expertos creen que la clave de la reducción de la pobreza en la India es el crecimiento agrícola, acompañado de un intenso crecimiento no agrícola que llega a los pobres del sector rural. Además, la investigación realizada por Ravallion y Datt ha mostrado que el crecimiento económico en las zonas rurales tiende a ayudar a los pobres del campo y las ciudades.

Sin embargo, Benoit Blaret, economista del Banco Mundial, se preocupa de que sea difícil lograr un crecimiento sustancial del sector rural. «Hoy en día en difícil encontrar las fuentes históricas de crecimiento y reducción de la pobreza en las zonas rurales de la India. La rapidez del cambio tecnológico, la inversión pública en masa, la baja de los precios de los alimentos y la diversificación agrícola ya no están ahí para apoyar el crecimiento rural, aumentar los salarios y reducir la pobreza rural. Estas fuentes históricas de crecimiento se han visto minadas por un gasto público desequilibrado, especialmente en subsidios que surten poco efecto en el crecimiento o en la pobreza. Desde el punto de vista político, es difícil efectuar las reformas necesarias para beneficiar a 300 millones de personas pobres».

Peter Hazell, director de la División de Medio Ambiente y Tecnología de Producción del IFPRI y coautor con Bhalla de un documento de trabajo de la serie de la visión 2020 próximo a publicarse está de acuerdo en que «una mayor expansión de la zona regada será mucho más costosa y la agricultura debe competir cada vez más con otros consumidores de agua, como la industria y las familias urbanas, por el uso de limitados recursos hídricos. La tecnología de la Revolución Verde también se ha propagado ampliamente en las zonas donde es más económica, de manera que hay poco campo para mayores aumentos de la producción provenientes del mayor uso de variedades mejoradas y de fertilizante».

El potencial de crecimiento agrícola varia según las distintas condiciones de cultivo en la India, dice Hazell. Las zonas regadas fueron la fuente del crecimiento acelerado durante la Revolución Verde, pero el crecimiento de la productividad se ha estancado en estas zonas, en parte porque ya se han logrado los mayores aumentos y en parte porque la producción agrícola intensiva con riego causa estrés ambiental, como salinidad y anegamiento de los suelos. El uso de nuevas variedades, el mejor manejo de cultivos y la mejor ordenación del agua de riego podrían ayudar a incrementar los rendimientos en las zonas regadas.

Las zonas de secano no regadas pueden ser las más prometedoras para el crecimiento agrícola. Las zonas de secano se pueden dividir en zonas de alto potencial con buena precipitación pluvial y suelos fértiles y zonas con bajo potencial que reciben poca lluvia esporádicamente. Afrima Bhalla que «En general, las zonas de secano de alto potencial pueden representar la opción más fácil que tiene la India para ampliar la producción. Las tendencias históricas indican que los insumos y variedades mejoradas seguirán propagándose a esas zonas y que la continua mejora de la infraestructura y el aumento de la tasa de escolaridad también ayudarán a elevar los rendimientos de la agricultura».

En las zonas de secano de bajo potencial, los agricultores producen principalmente sorgo, mijo y leguminosas. Algunas actividades de mayor valor, como la producción de semillas oleaginosas y la industria lechera, se han ampliado en esas zonas en los últimos años en respuesta a incentivos favorables y esto hace renacer alguna esperanza en el futuro. «Pero, por lo general, en este caso las soluciones técnicas no son tan claras como en los ambientes más favorables y es posible que el crecimiento de la producción sea limitado», dice Hazell.

Un reciente estudio efectuado por el IFPRI muestra que la inversión adicional en investigación y desarrollo agrícolas y en infraestructura rural en las zonas de secano, aunque muchas sean de poco potencial, ofrece ahora mayores rendimientos por causa del crecimiento y del alivio de la pobreza que una inversión adicional en muchas zonas regadas. «Esos resultados reflejan el alto nivel de inversión que se ha hecho en las zonas regadas, el crecimiento estancado de la productividad y el abandono de muchas zonas de secano en el pasado», afirma Hazell, uno de los coautores del estudio. Shenggen Fan, otro coautor e investigador principal del IFPRI, advierte que «las zonas de secano necesitarán mejor ordenación de los recursos naturales para evitar los mismos problemas ambientales que contribuyen a estancar el crecimiento agrícola en las zonas regadas».

En otro estudio del IFPRI se observó que una mayor inversión en investigación y desarrollo agrícola y otra en más caminos rurales pueden ser dos de las medidas más importantes para aumentar el crecimiento y reducir la pobreza rural. «Nuestro trabajo muestra que la inversión pública en investigación y desarrollo agrícola surte más efecto que cualquier otra clase de inversión para impulsar el crecimiento agrícola, mediante la producción de nueva tecnología para los agricultores», dice Hazell. Según Fan, principal autor del estudio, «hemos observado que las inversiones marginales en caminos tienen el mayor impacto en la pobreza rural. Eso se debe a que los caminos mejoran el acceso a los mercados y reducen los costos de transporte, ayudan a la gente a conseguir nuevos empleos, ayudan a los niños a ir a la escuela y ayudan a los agricultores a acceder a nueva tecnología. La falta de caminos puede ser un gran obstáculo para el desarrollo».

Plena participación de los pobres

Obviamente, para poder llegar a los millones de personas pobres de las zonas rurales de la India se necesitará impulsar el crecimiento en las zonas rurales. El logro de un mayor crecimiento de la productividad de los terrenos agrícolas de la India no será una tarea sencilla, pero es indispensable. Además de producir más alimento y de llevar más ingreso a los agricultores y trabajadores agrícolas, el crecimiento agrícola puede ayudar a revitalizar toda la economía rural, incluso las actividades fuera de la agricultura.

«A largo plazo, la creación de oportunidades de empleo productivo bien remunerado en el sector no agrícola es la solución», dice Kirit Parikh, director del Instituto Indira Ghandi de Investigación para el Desarrollo en Mumbai. «Por esa razón, hay que acumular capital humano por medio de la educación».

«Aún las zonas más pobres y menos favorecidas exigirán inversión en su economía agrícola y no agrícola», en opinión de Sen. «El impacto del crecimiento general en la reducción de la pobreza es mayor si el crecimiento no agrícola genera empleos y si los pobres del sector rural tienen acceso a ellos. A su vez, eso tiene más posibilidades de ocurrir si el crecimiento no agrícola se dispersa en varias regiones», explica. El Estado tiene una importante función que desempeñar en el suministro de investigación agrícola, infraestructura, educación y seguridad social. «Obviamente, la capacidad del Estado para desempeñar esas funciones esenciales depende de los recursos a su disposición y puesto que el crecimiento alivia la restricción de recursos, hay más posibilidades de cumplirlas si la situación general del PIB es mejor».

Puesto que la India ha pasado de la marca de 1.000 millones de habitantes, el futuro de sus 350 millones de personas pobres depende del equilibrio y está sujeto a las decisiones de las autoridades normativas. De las medidas que tomen ahora las autoridades con poder de decisión dependerá que su futuro se caracterice por mayor prosperidad, seguridad alimentaria y mejor calidad de la vida o por una continua lucha contra una miseria absoluta.

Informe de Heidi Fritschel con Uday Mohan.

El texto de este artículo puede reimprimirse total o parcialmente sin autorización, siempre y cuando se dé crédito al IFPRI. Se ruega enviar ejemplares a la institución.


RESUMEN 2020

Conclusión de la 1a fase de establecimiento de las redes de la visión 2020 en África Oriental y Occidental

A instancia de los países africanos, el IFPRI y sus colaboradores de la región establecieron dos redes de investigación en 1998, una para África Oriental y otra para África Occidental. Por medio de investigaciones de política, publicaciones, capacitación y diálogo entre las autoridades decisorias, los dirigentes de la sociedad civil y los investigadores, las redes aspiran a producir información que ayude a las instancias normativas a lograr desarrollo sostenible, a aliviar la pobreza y a fortalecer la capacidad de los países africanos para formular políticas y estrategias apropiadas. El IFPRI estableció esas redes por medio de su iniciativa de la visión 2020, en virtud de la cual se reconoce que la visión compartida sobre la forma de atender las futuras necesidades mundiales de alimentos en una forma sostenible solo podrá materializarse si cada país comienza a proyectar su propia visión 2020 sosteniendo un diálogo con otros. El IFPRI y las instituciones asociadas de la red, que comprenden la Seguridad Alimentaria Durable en la Región Centro Oeste de África Occidental y el Programa de Análisis de Política Agrícola en la Región Centro Este de África Oriental, facilitarán la formulación de iniciativas y planes de acción locales y regionales para lograr seguridad alimentaria sostenible en el año 2020.

La primera fase de establecimiento de esas redes se inició en enero de 1998 y concluyó en junio de 1999. Esta fase preparatoria comprendió la identificación de los países que deseaban participar en las redes, la formación de equipos nacionales con reconocidos investigadores de cada país y la celebración de talleres para fijar prioridades y de seminarios nacionales para compartir las prioridades particulares de cada país con los interesados. Cada equipo está listo ahora para realizar investigación sobre políticas de alta prioridad destinadas a subsanar las deficiencias de información más importantes señaladas en ese país.

El IFPRI y sus colaboradores en los 14 países de la red, a saber, Kenya, Malawi, Mozambique, Tanzanía, Uganda y Etiopía (participante como observador, de momento) en África Oriental, y Benin, Burkina Faso, Côte d'Ivoire, Gambia, Ghana, Senegal, Togo y el Níger (participante como observador, de momento) en África Occidental, están listos a embarcarse ahora en la segunda fase. Fred Opio ingresó como coordinador de la red para África Oriental a manera de preparación para esta fase. Tiene su sede en Kampala, Uganda. Sudhir Wanmali sigue siendo el coordinador para África Occidental, con sede en Acra, Ghana. Se planea realizar varias actividades durante la segunda fase:

  • Investigaciones sobre política. Se realizarán investigaciones en colaboración sobre los temas señalados como prioridades por miembros de la red.
  • Adiestramiento y fortalecimiento de la capacidad. Se ofrecerán cursos innovadores sobre temas clave y un programa de intercambio de investigadores facilitará la interacción de los países de la región entre sí y con otros países en desarrollo.
  • Divulgación de información. Se crearán varios instrumentos de comunicación y se organizarán talleres y reuniones y cada red celebrará una importante conferencia regional hacia el final de la segunda etapa para presentar los resultados de las actividades de la red a un mayor grupo de interesados en la región.
Además, se están organizando comités regionales consultivos para ayudar a cada red a fijar prioridades, evaluar el progreso y realizar otras actividades, según proceda. Los comités celebrarán sus primeras reuniones de planificación a finales de 1999.

Para más información sobre las redes, los interesados deben comunicarse con Rajul Pandya-Lorch, jefe de la iniciativa de la visión 2020, Fred Opio y Sudhir Wanmali.


Fin del hambre en el siglo XXI

La seguridad alimentaria tiene dos dimensiones de importancia critica: producir suficientes alimentos para atender la demanda y establecer derechos y responsabilidades que aseguren la atención de las necesidades alimentarias de los más pobres. El IFPRI, el Instituto Bread for the World (BFWI) y varios investigadores de la Universidad de Minnesota colaboran en un proyecto que examina qué se debe hacer para superar esas dos dificultades en el siglo venidero, qué políticas serán más eficaces y quién puede ayudar a lograr esas metas.

Como primer paso en este proyecto, la iniciativa de la visión 2020 y el BFWI celebraron un taller titulado «Fin del hambre en el siglo XXI: estrategias de acción para el logro de seguridad alimentaria» del 28 al 29 de abril de 1999. El taller reunió a expertos e interesados de instituciones académicas y de investigación, organizaciones bilaterales y multilaterales, organizaciones no gubernamentales, fundaciones y el sector privado para que proporcionaran información e hicieran comentarios a los investigadores del proyecto. Los participantes en el taller discutieron los métodos, hipótesis y fuentes de información propuestos por los investigadores y señalaron varios casos de complementariedad entre diferentes campos de investigación.

Ahora los investigadores del proyecto se concentran en tres conjuntos de temas comunes a varias disciplinas e intereses: (1) ¿Que función desempeñan diversas instituciones para lograr y mantener la seguridad alimentaria? (2) ¿Cuáles son las principales restricciones de la distribución para efectos de seguridad alimentaria en los ámbitos local, nacional e internacional? (3) ¿Qué innovaciones técnicas e institucionales pueden ayudar a superar esas restricciones? Los investigadores prepararán propuestas de política a largo plazo para cada uno de los campos específicos de análisis. Los resultados se compartirán por medio de publicaciones y de una conferencia a comienzos de 2001.


Bertini ingresa al Comité Consultivo 2020

Catherine Bertini, directora ejecutiva del Programa Mundial de Alimentos en Roma, es el miembro más reciente del Comité Consultivo Internacional sobre la Visión 2020. Este Comité, dirigido por el Presidente de Uganda, Excelentísimo Señor Yoweri Museveni, está formado por jefes de organismos donantes, autoridades normativas de los países en desarrollo, dirigentes de la sociedad civil e investigadores de diversos países del mundo. Los interesados en obtener una lista completa de los miembros, sírvanse comunicarse con Rajul Pandya-Lorch, jefe de la iniciativa de la visión 2020.


La demanda de carne impulsa una revolución de alimentos

Con motivo del lanzamiento de un amplio informe sobre la «Revolución Ganadera» en marcha en los campos de alimentación y agricultura, el grupo de la iniciativa de la visión 2020 celebró una discusión de mesa redonda el 1o de junio de 1999 en Washington, D.C. El panel constó de varios coautores del informe, junto con Lester Brown, presidente del Worldwatch Institute; Hank Fitzhugh, director general del Instituto Internacional de Investigaciones Pecuarias; Gary Valen, director de agricultura sostenible de la Sociedad Humanitaria de los Estados Unidos; y Montague Yudelman, investigador principal del Fondo Mundial para la Naturaleza. Los panelistas se enfocaron en las enormes transformaciones ocurridas en los patrones de consumo de productos de origen animal en los países en desarrollo a medida que aumenta el ingreso, crece la población y se amplía la urbanización. Chris Delgado, uno de los coautores del informe, estableció el tema de discusión señalando que el creciente consumo de carne y leche presenta «posibilidades de triunfo, pero también de desastre», según la respuesta política a los cambios surgidos.

Desde comienzos de los años setenta hasta mediados de los noventa, el volumen de carne consumido en los países en desarrollo aumentó casi al triple en comparación con el de los países desarrollados. Se prevé que en los dos próximos decenios, la tasa de crecimiento anual del consumo de carne de los países en desarrollo se cuadruplicará en comparación con la de los desarrollados. En el documento de trabajo No. 28 de la serie de la visión 2020 titulado Livestock to 2020: The Next Food Revolution [La ganadería hasta 2020: la próxima revolución de alimentos], una actividad de colaboración del IFPRI con la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación y el Instituto Internacional de Investigaciones Pecuarias, Christopher Delgado, Mark Rosegrant, Henning Steinfeld, Simeon Ehui y Claude Courbois afirman que la revolución se ha producido con carácter permanente y que, si se abordan en la debida forma, los cambios del régimen de alimentación de miles de millones de gente podrían mejorar considerablemente el bienestar de una gran parte de la población pobre del sector rural. Pero sin políticas ni inversiones a largo plazo para ayudar a atender la demanda de los consumidores, mejorar la nutrición, dirigir las oportunidades de crecimiento del ingreso hacia quienes más las necesitan y aliviar el estrés ambiental y para la salud pública, muchas cosas podrían salir mal.

La producción pecuaria bien podría convertirse en una forma importante de alivio de la pobreza en los próximos 20 años, afirman los autores. Pero la rápida industrialización de la producción podría perjudicar este importante mecanismo de generación de ingresos y activos para los pobres. Las autoridades normativas deberían eliminar los subsidios a productores en gran escala para evitar que se saque a los pobres del mercado en crecimiento donde tienen competitividad en este momento.

Los productos de origen animal también benefician a los pobres al aliviar la carencia de proteína y micronutrientes predominante en los países en desarrollo con más eficiencia que las verduras y los cereales. Con el bajo nivel de calorías consumido por los pobres, la falta de acceso a productos de origen animal, no el consumo excesivo, debe ser motivo de preocupación para las autoridades normativas.

Los efectos de la Revolución Ganadera en el medio ambiente son fuente de posible preocupación, sobre todo por la contaminación causada por los grandes sistemas de producción industrial.

Por último, los autores observan que el aumento de la producción ganadera exigirá grandes cantidades adicionales de alimentos para animales en el año 2020, pero los precios de los cereales no aumentarán en términos reales como resultado de ello.

La falta de medidas políticas apropiadas no detendrá la Revolución Ganadera, pero asegurará que la forma en que se produzca sea menos favorable para el crecimiento, el alivio de la pobreza y la sostenibilidad en los países en desarrollo.


Reunión del Comité Consultivo Internacional 2020 en Ghana

Un mandato de la iniciativa de la visión 2020 consiste en mantenerse al corriente de los principales acontecimientos que pueden afectar a la seguridad alimentaria, los medios de sustento de los pobres y el medio ambiente en los dos decenios venideros. Del 14 al 15 de abril de 1999, el grupo de la iniciativa de la visión 2020 convocó la cuarta reunión del Comité Consultivo Internacional en Acra, Ghana, para abordar esos acontecimientos y evaluar el trabajo de la iniciativa. La reunión se estructuró como una consulta internacional sobre asuntos emergentes en materia de seguridad alimentaria mundial, alivio de la pobreza y ordenación de los recursos naturales. El Vicepresidente de Ghana, Excelentísimo Señor John Evans Atta Mills, organizó la reunión y el Sr. Kibirige Sebunya, Ministro de Estado de Agricultura de Uganda, y el Sr. J. J. Otim, asesor principal de la Presidencia, representaron al presidente del Comité, Excelentísimo Señor Yoweri Museveni, Presidente de Uganda.

El objetivo principal de la reunión fue señalar las lagunas de conocimientos que se deben llenar con el fin de materializar la visión 2020, delinear los próximos pasos de la iniciativa e identificar las medidas que necesitan tomar los asociados en ese empeño. En primer lugar, los miembros del Comité analizaron el progreso de la iniciativa de la visión 2020, discutieron el informe de evaluación del efecto de la iniciativa (véanse los detalles del informe en la página 7) y dieron orientación sobre la forma en que pueden seguir adelante las redes de la visión 2020 en África Oriental y Occidental (véase más información sobre la redes en la página 2). Los miembros participaron luego en una serie de discusiones de mesa redonda sobre la globalización y la pobreza; la ciencia moderna para la producción alimentaria y la ordenación de los recursos naturales; la escasez de agua, la degradación de la tierra y el cambio de clima; la inocuidad de los alimentos y los riesgos alimentarios para la salud; varias cuestiones de gobernabilidad y la función cambiante del Estado; África al Sur del Sahara como punto de importancia naciente y otros asuntos recién surgidos. La reunión terminó con un debate de lo que debería hacer la iniciativa de la visión 2020 en esos campos.


Paarlberg evalúa el efecto de la iniciativa de la visión 2020

La iniciativa de la visión 2020 del IFPRI ha llevado a los miembros del público destinatario a pensar de una forma innovadora y, en algunos casos, a tomar nuevas medidas, según un informe de evaluación de su efecto. Esta evaluación independiente hecha por Robert Paarlberg, profesor de ciencias políticas de Wellesley College, muestra que los materiales y actividades de la visión 2020 han influido en las discusiones de la comunidad de investigación sobre el desarrollo y han tenido un notable efecto positivo en los compromisos de facilitar recursos contraídos por la comunidad internacional de donantes.

Desde su lanzamiento en 1993, la iniciativa de la visión 2020 ha tratado de volver a enfocar la atención y estimular el debate en cuestiones críticas relacionadas con las existencias mundiales de alimentos por medio de reuniones, publicaciones y formación de nuevas redes de países en desarrollo. En 1998, el IFPRI encomendó a Paarlberg la tarea de determinar si la iniciativa realmente modificó la forma de pensar y obrar de las autoridades decisorias y los investigadores con respecto a cuestiones de desarrollo y alimentación. El informe de Paarlberg, presentado en la primavera de 1999, señaló que la iniciativa de la visión 2020 había tenido el mayor efecto observado hasta ahora en los investigadores y educadores internacionales. «Muchos de los materiales distribuidos se han ampliado, por medio de duplicación, cita y uso en el salón de clase, a un círculo aún mayor de personas de posible influencia», afirma Paarlberg.

La iniciativa también ha tenido gran éxito para poner los materiales en manos de los dirigentes del campo de la política internacional. El modelo IMPACT del IFPRI, que permite pronosticar la demanda, la oferta y el comercio de alimentos hasta el año 2020, se ha convertido en parte del debate sobre política sostenido por los donantes y las organizaciones no gubernamentales. La iniciativa de la visión 2020 también ha tenido un éxito relativo al llevar a los escépticos y a las personas no especializadas de esos grupos a un debate sobre la pobreza y el desarrollo agrícola en las zonas rurales. En algunos casos, la iniciativa de la visión 2020 ha ayudado a corregir la disminución del apoyo bilateral de los donantes a la agricultura.

Aunque los dirigentes políticos de los países en desarrollo no eran el público destinatario de la primera fase de la iniciativa (1993-96), los materiales de la visión 2020 llegaron a un gran número de autoridades de esos países y, a veces, entraron a formar parte del debate interno sobre política. El estímulo de medidas de apoyo de la visión 2020 por parte de los gobiernos de los países desarrollados es la meta principal de la segunda fase de la iniciativa. «Tengo confianza en la segunda fase de la iniciativa en parte porque se adapta tan bien para corregir la única deficiencia que, en mi opinión, quedó de la primera fase», afirma Paarlberg.

«Este informe nos dice que el mensaje de la iniciativa de la visión 2020 ha llegado a muchos actores de importancia en la comunidad de desarrollo internacional», afirma Rajul Pandya-Lorch, jefe de la iniciativa. «También explica el desafío que debemos enfrentar en la segunda fase, a medida que tratemos de poner en práctica la iniciativa de la visión 2020 en los países y busquemos convertir la visión en realidad».


Ronda de negociaciones comerciales del milenio

Al concluir la Ronda Uruguay de negociaciones sobre comercio mundial, los países participantes acordaron reanudar las negociaciones sobre productos agrícolas en 1999. Cuando los ministros de comercio se reúnan a finales de 1999 en Seattle, Estados Unidos, es posible que inicien una ronda de negociaciones del milenio sobre comercio mundial, bajo los auspicios de la Organización Mundial de Comercio (OMC). ¿Cómo deben prepararse los países en desarrollo para esas negociaciones comerciales? ¿En qué consiste su programa de trabajo sobre los sistemas de producción de alimentos y explotación agrícola?

Para responder a esas preguntas, la iniciativa de la visión 2020 preparó un conjunto de resúmenes de política titulado Getting Ready for the Millennium Round, Punto de enfoque No. 1 de la visión 2020, recopilado por Eugenio Díaz-Bonilla y Sherman Robinson. Esta colección de nueve resúmenes agrupa a expertos de todo el mundo para analizar el programa de negociaciones de ocho regiones geográficas y agrupaciones económicas de importancia a medida que se alistan para la ronda del milenio. Con esos resúmenes se inaugura una nueva serie de publicaciones titulada «Punto de enfoque 2020». Cada juego de resúmenes de esta serie discutirá un tema de importancia que tiene posibilidades de ejercer gran influencia en la seguridad alimentaria hasta el año 2020.

Los resúmenes de la ronda de negociaciones del milenio se concentran en las preocupaciones nacionales, regionales e internacionales que determinarán la naturaleza y el ritmo de la nueva ronda de negociaciones comerciales. El medio del comercio mundial es una compleja mezcla de integración regional, liberalización, globalización, subsidios internos y proteccionismo manifiesto y oculto. En estos resúmenes se aboga por una mayor transparencia de los regímenes comerciales, particularmente mediante la eliminación de los subsidios a las exportaciones agrícolas; imposición de mayor disciplina a los sistemas de apoyo interno (especialmente a los todavía elevados subsidios de producción en los países desarrollados); control de las prácticas distorsionantes de las empresas estatales de comercio; reducción de aranceles y decisiones en casos de controversia relacionados con el Acuerdo Sanitario y Fitosanitario, a partir del proceso vigente de arreglo de diferencias para aclarar las cuestiones de interés. La adopción de esas medidas, junto con la aplicación de un régimen especial a los países en desarrollo, fomentaría la equidad del comercio, beneficiaría a los países desarrollados, limitaría las fluctuaciones generales de precios y ampliaría el acceso de todos al mercado.

En los resúmenes también se discute la situación de los países menos desarrollados y de los importadores netos de alimentos; la dificultad particular que presentan para los negociadores los productos modificados con técnicas de ingeniería genética; los vínculos entre el comercio, el sector laboral y el medio ambiente; el ingreso de China y otros actores de importancia a la OMC; y la economía política de las negociaciones.

Para ofrecer un foro de intercambio de opiniones sobre estas cuestiones entre las autoridades gubernamentales, los investigadores y otras partes interesadas en la zona de Washington, D.C., el IFPRI celebró un debate de mesa redonda el 22 de abril de 1999. Los recopiladores de la colección de resúmenes encabezaron ese debate, al que se unieron varios comentaristas de algunas embajadas.


COMENTARIO

El primer paso hacia la paz es la erradicación del hambre Jimmy Carter

Jimmy Carter, ex Presidente de los Estados Unidos, es el presidente de la Junta Directiva del Centro Carter. Este comentario se publicó en el International Herald Tribune el 17 de junio de 1999. Se reimprime con la debida autorización.

Cuando terminó la Guerra Fría hace 10 años, esperábamos una era de paz. Lo vivimos fue más bien una década de guerra.

El conflicto en Kosovo es solamente el último en que se ha visto envuelta la comunidad internacional. Varios conflictos han azotado a América Latina, África, Asia y Europa en los años noventa, que a menudo afectan a toda la comunidad internacional por exigir costosas operaciones de socorro y misiones de mantenimiento de la paz, realizadas a menudo en condiciones hostiles. Estos conflictos-sobre todo guerras civiles-han sido extraordinariamente brutales y la mayoría de las víctimas han sido los niños, las mujeres y las personas mayores.

¿Por qué ha sido tan difícil alcanzar la paz? Un reciente informe patrocinado por Future Harvest y elaborado por el Instituto Internacional de Investigaciones sobre la Paz en Oslo, examina los conflictos alrededor del mundo y revela que-a diferencia de lo sucedido en Kosovo-hoy en día casi todas las guerras son desencadenadas por la pobreza, no por la ideología.

La devastación ocurre sobre todo en los países cuya economía depende de la agricultura, pero que carecen de medios para hacer que sus terrenos agrícolas sean productivos. Estos son países en desarrollo como el Sudán, el Congo, Colombia, Liberia, el Perú, Sierra Leona y Sri Lanka-lugares con zonas rurales pobres donde están propagadas la malnutrición y el hambre. En el informe se observó que las deficiencias del funcionamiento de la agricultura en esos países intensifican la pobreza, situación que, a su vez, aviva el conflicto.

Esto señala un camino obvio, pero a veces olvidado, hacia la paz: mejorar el nivel de vida de los millones de personas de la población rural que viven en la pobreza mediante el incremento de la productividad agrícola. La agricultura no solo pone pan en la mesa, sino también es fuente de empleo dentro y fuera de la finca, lo que aumenta el ingreso. Una agricultura próspera es el motor que activa un mayor crecimiento económico y desarrollo, con lo que se construye el camino hacia la prosperidad y la paz.

Las economías de Europa, los Estados Unidos, el Canadá y el Japón se construyeron sobre la base de una sólida agricultura. Pero muchos países en desarrollo han dejado de centrar sus prioridades en la explotación agrícola para concentrarse en la urbanización o han reducido su inversión en agricultura por causa de escasez presupuestaria. Al mismo tiempo, los países industrializados siguen reduciendo los presupuestos de ayuda externa, que financian trabajo vital de investigación científica y extensión para mejorar la explotación agrícola en los países en desarrollo.

Por desgracia, gran parte de la tecnología agrícola desarrollada en las naciones industrializadas no puede trasladarse a los climas y suelos de las naciones en desarrollo. Para los gigantes agrícolas de las naciones prósperas no es una prioridad concentrarse en las regiones pobres del mundo ni compartir los adelantos básicos de la investigación con los científicos de las naciones pobres.

Esta situación de abandono debe terminar. Los dirigentes de las naciones en desarrollo deben asignar carácter prioritario a la seguridad alimentaria. En nombre de la paz, es indispensable que los países desarrollados y en desarrollo apoyen la investigación agrícola y las mejores prácticas de explotación agrícola, particularmente en las naciones azotadas a menudo por la sequía y el hambre.

Por ejemplo, el informe revela que la India, una de las naciones más extensas y pobres del mundo, ha logrado evadirse de la violencia generalizada en gran medida porque el Gobierno asignó prioridad a la seguridad alimentaria.

A comienzos de los años sesenta, se dio a los agricultores de la India la oportunidad de incrementar su producción agrícola con paquetes tecnológicos a base de semillas mejoradas, fertilizantes, riego y capacitación. Hoy en día, la India ya no sufre hambre como en la primera mitad de este siglo. La seguridad alimentaria contribuye a su relativa estabilidad política.

Aunque la disponibilidad alimentos es un asunto que se da por descontado en los países industrializados , muchas partes del mundo, por ejemplo, África al Sur del Sahara y extensas regiones de Asia, sufren grave escasez. Hoy en día, la producción de alimentos per cápita en África al Sur del Sahara es inferior a la de finales del decenio de 1950. El informe termina indicando que habrá nuevas guerras si no mejoran las condiciones básicas que las causan.

El mensaje es claro: no puede haber paz cuando que la gente tenga suficiente comida. Un pueblo con hambre no es un pueblo pacífico. El informe de Future Harvest sirve para recordar que la inversión en investigación agrícola hoy puede cultivar la paz mañana.

Future Harvest es una iniciativa de 16 centros del Grupo Consultivo sobre Investigaciones Agrícolas Internacionales para dar a conocer mejor la importancia de la investigación agrícola internacional para la paz, la prosperidad, la renovación del medio ambiente, la salud y el crecimiento demográfico del mundo. El informe citado en este comentario se puede transportar del sitio de Future Harvest en la Web (www.futureharvest.org) o solicitar al International Peace Research Institute (PRIO), Flugehauggata 11, 0260 Oslo, Noruega, teléfono: (47) 22 54 77; fax: (47) 22 54 77 01; correo electrónico: info@prio.no.


Nuevo libro de un miembro del Comité Consultivo sobre la Visión 2020

David Beckmann, miembro del Comité Consultivo Internacional sobre la Visión 2020 y presidente del Instituto Bread for the World, es coautor con Arthur Simon, fundador de Bread for the World, de un nuevo libro titulado Grace at the Table: Ending Hunger in God's World [Gracia en la mesa: acabar con el hambre en el mundo de Dios]. El libro en formato de preguntas y respuestas fáciles de entender, describe las causas y efectos del hambre, coloca el hambre en un amplio contexto económico y político y recomienda lo que se debe hacer para combatirla. Es publicado por Paulist Press y puede comprarse en las librerías locales o pedirse a Bread for the World, 1100 Wayne Avenue Silver Spring, MD 20910, EE.UU.; teléfono: 1-800-822-7323; correo electrónico: publications@bread.org.


OPINIONES 2020

Dos perspectivas sobre el tema de la biotecnología agrícola

Nota de la redacción: En «Opiniones 2020» se busca entablar un diálogo y un debate por medio de entrevistas con destacadas autoridades normativas, investigadores y personalidades sobre temas relacionados con la visión 2020. En este número se presentan dos perspectivas sobre el importante tema de la biotecnología agrícola Anatole F. Krattiger

Anatole F. Krattiger es director ejecutivo del Servicio Internacional para la Adquisición de Aplicaciones de Agrobiotecnología, a/c Universidad de Cornell, EE.UU.

BOLETÍN: En la actualidad, casi toda la investigación sobre biotecnología se concentra en cultivos de los países desarrollados. ¿Hay posibilidades de que continúe eso? ¿Qué hay en la frontera tecnológica que pudiera ayudar a los países en desarrollo?

Krattiger: La sabiduría convencional indica que las compañías especializadas en biotecnología elaboran productos primero para los mercados industrializados y que los países en desarrollo vienen mucho después. En mi opinión, debería ocurrir lo contrario porque los países en desarrollo se benefician mucho más de la biotecnología. Las aplicaciones de eficacia comprobada pueden dar enormes aumentos de la productividad en el mundo en desarrollo. Además, la falta de aceptación de los alimentos transgénicos en Europa significa que, de momento, hay pocas oportunidades de comercialización, de manera que los países en desarrollo pueden esperar pronto una mayor inversión del sector privado. Ese puede ser el aspecto favorable del debate en Europa, pero también está el riesgo desafortunado de que dicho debate disminuya el interés en el mundo en desarrollo.

Todos los productos comercializados hoy en día pueden representar una gran diferencia para los países en desarrollo. Los cultivos con resistencia a los insectos y virus y tolerancia a los herbicidas pueden incrementar mucho el rendimiento. La próxima generación de productos incluirá otras características, como una mayor resistencia a las plagas, mayor contenido de nutrientes y mejor calidad durante el período de almacenamiento, lo que reducirá drásticamente las pérdidas después de la cosecha. Una tercera onda, basada en la investigación aplicada sobre el genoma, traerá resistencia a la sequía, tolerancia al frío, mejor fotosíntesis y otras mejoras. Esta tercera onda de productos comenzará a llegar en unos 10 años y beneficiará a los países en desarrollo más que al mundo desarrollado.

BOLETÍN: De manera que ¿es importante la biotecnología moderna para la futura producción alimentaria en los países en desarrollo? En caso afirmativo, ¿quién la desarrollará?

Krattiger: La respuesta breve y larga es «sí», es importante. Los críticos dicen que la biotecnología es innecesaria, que el mundo de hoy puede producir suficientes alimentos sin ella. Tienen razón, pero solo si su comentario se toma en forma aislada, contra la realidad de la pobreza y de la malnutrición de varios miles de millones de personas. La nueva tecnología es necesaria para mejorar la productividad, con lo que aumenta el ingreso y se alivia la pobreza. Los aumentos de la productividad de los terrenos de uso corriente también pueden ayudar a detener su degradación y el cambio a terrenos marginales. El desarrollo de esa tecnología exigirá una asociación de los sectores público y privado. Ninguno de los puede lograr mucho al obrar solo. Con incentivos apropiados, la asociación de los sectores público y privado permitirá atender las necesidades comerciales y de otra índole y, de esa manera, fomentar las metas socioeconómicas y de seguridad alimentaria y equidad.

BOLETIN: ¿Qué clase de preocupaciones sanitarias y ambientales crea la biotecnología? ¿Cuál es la mejor manera de resolverlas?

Krattiger: Responderé primero a la segunda pregunta. Creo que ya hay muy buenas noticias. Los productos derivados de la biotecnología se han sometido a pruebas más extensas que cualquier otro producto alimentario. A lo largo de la civilización se introdujeron nuevos cultivos y cepas por medio de ensayo y error y a menudo la gente no tenía la menor idea de lo que hacía. Ahora somos más cuidadosos, de manera que los nuevos productos son quizá los más inocuos producidos hasta ahora. Es preciso examinar el comportamiento de los genes y cultivos paso a paso, y en decenas de miles de ensayos no ha habido ningún problema. El público no está dispuesto a aceptar la más mínima posibilidad de error. Para que el público entienda el impacto de la biotecnología tenemos que comunicar mejor las cuestiones de interés. Además, el análisis del costo-beneficio de la biotecnología que se tiene en Europa, donde se producen grandes excedentes de alimentos y la gente es relativamente acomodada, es muy diferente del realizado en el mundo en desarrollo con su mayor número de personas pobres y malnutridas. Europa no tiene derecho a decirle al mundo en desarrollo cómo debe abordar esos asuntos.

BOLETÍN: ¿Tienen los consumidores derecho a la rotulación de los alimentos modificados con técnicas de ingeniería genética?

Krattiger: Creo que usted se refiere a derechos morales, no legales, aunque a la larga las leyes siguen los principios de ética. Si la rotulación se hubiera introducido a Europa desde el principio, no habría tanta dificultad en lo que respecta a los alimentos modificados con técnicas de ingeniería genética. Creo que es la única opción para mantener la confianza del público. La rotulación sería costosa, pero dejar de ganar la confianza del público, especialmente en Europa, representará un costo mucho mayor para las compañías especializadas en biotecnología y el mundo en general. La búsqueda de un sistema de rotulación con una sólida base científica será una enorme dificultad. La alternativa está sencillamente en esperar hasta que las características de calidad nutricional lleguen al mercado europeo. Entonces todos tendrán interés en la tecnología.

BOLETÍN: Algunas sociedades están comenzando a dominar el mercado en todos los aspectos de la cadena alimentaria modificada con técnicas de ingeniería genética. ¿Le preocupa eso?

Krattiger: Creo que esa es una de las razones por la cual tiene usted una idea negativa de Europa. Pero se necesitan muchos recursos para desarrollar esta tecnología, elaborar el producto y hacerlo pasar por un proceso de reglamentación increíblemente complejo. A menos que usted sea grande y poderoso no tendrá dinero suficiente para llevar ese producto al mercado. Por eso las compañías especializadas en biotecnología se han fusionado con otras y han comprado acciones en los canales de distribución. Mi mayor preocupación no es el volumen sino la posibilidad de una reacción violenta por parte de los legisladores y consumidores. Creo que una posición de mercado más fuerte no llevará al abuso, por lo menos no de momento, porque la biotecnología está lejos de ser dominante en la agricultura. Aun si aumentara diez veces el número de hectáreas sembradas de productos modificados con técnicas de ingeniería genética no habría un monopolio porque el mercado y las estructuras de propiedad son demasiado complejos para permitirlo. Sin embargo, las compañías de mayor envergadura deben hacer algo más que preconizar los beneficios de la biotecnología. Deben demostrar que comparten preocupaciones de índole humanitaria. Una forma eficaz de hacer eso es formar asociaciones de los sectores público y privado, incluso con los centros del CGIAR.

BOLETÍN: Algunas personas dicen que el debate en marcha en ciertas partes del mundo desarrollado mina las oportunidades que ofrece la biotecnología a los países en desarrollo. ¿Cree usted que eso es correcto?

Krattiger: Por supuesto. Creo que es una enorme pérdida de oportunidad negar acceso a los países en desarrollo. Algunas personas dicen que la demanda de alimentos ya se ha atendido, pero la demanda por parte de los pobres es inferior a la cantidad necesaria. No cabe duda de que la biotecnología puede ayudar a aumentar y a atender la demanda. Necesitamos cambiar el enfoque del debate y demostrar cómo pueden los beneficios llegar a los pobres.

BOLETÍN: ¿Es la ingeniería genética una parte importante de la solución para atender las necesidades de seguridad alimentaria de los pobres en los países en desarrollo? ¿Cuáles son las principales medidas que se deben tomar?

Krattiger: Me alegro de que usted haya dicho que es parte de la solución porque no es preciso examinar todo el sistema. Los pobres necesitan acceso a los alimentos; básicamente necesitan poder adquisitivo. Para incrementar el poder adquisitivo es preciso aumentar la productividad, que implica la existencia de mercados, crédito, etc., pero la falta de semillas apropiadas disminuye la función que desempeñan otros factores. En los países en desarrollo, la asociación de los sectores público y privado reviste importancia crítica para llevar la semilla al agricultor. El sector público debe facilitar la distribución y el privado encargarse del lado tecnológico. Este es solo un esbozo del sistema agrícola mundial, pero no se necesita un esquema detallado para darse cuenta de que las brechas en cuanto a disponibilidad de semillas apropiadas son claramente visibles. La asociación del sector público con el privado no es una limosna ni significa dependencia, es una calle de doble vía que beneficia a ambas partes. Esa asociación es el camino hacia el futuro de la tecnología agrícola que ofrece al mundo más prosperidad, dignidad y esperanza. Es un camino que vale la pena explorar.

Flavio Luiz Schieck Valente

Flavio Luis Schieck Valente, MD, es secretario general del Foro Mundial sobre Seguridad Alimentaria y Nutricional Sostenible, Brasil. *

* El Dr. Valente se preparó para la entrevista mediante consulta con Jean Marc van der Weid de la Asociación de Servicios y Proyectos en Alternativas Agrícolas (ASPTA)/Foro Brasileño sobre Seguridad Alimentaria y Nutricional, y Karin Miyake de la Coalición de ONG Asiáticas para Reforma Agraria y Desarrollo Rural.

BOLETÍN: En la actualidad, casi toda la investigación sobre biotecnología se concentra en cultivos de los países desarrollados. ¿Hay posibilidades de que continúe eso? ¿Qué hay en la frontera tecnológica que pudiera ayudar a los países en desarrollo?

Valente: La investigación que introduce modificación genética de los cultivos de los países desarrollados para producir esencias y sabores de cultivos tropicales está muy avanzada y cobra impulso en los países industrializados. Esas plantas pueden reemplazar a las importaciones de los países en desarrollo si se ponen a producir. Representan un riesgo para la seguridad alimentaria y la sostenibilidad social de los países en desarrollo. Según la Asociación de Servicios y Proyectos en Alternativas Agrícolas (ASPTA), las sociedades transnacionales están interesadas en producir cultivos transgénicos del Tercer Mundo, como banano, café y cacao. Por ejemplo, Monsanto ha propuesto que se haga eso con el Foro Mundial para Investigación Agrícola. Esa compañía está interesada en acceder a los bancos genéticos del Tercer Mundo, pero no está dispuesta a trasladar la tecnología a investigadores de esa región.

Esta nueva «frontera tecnológica» es arriesgada y costosa y todavía está por comprobarse su ventaja para la agricultura de los países en desarrollo y, en realidad, de los países desarrollados también. Por supuesto, este es un buen negocio para las sociedades transnacionales pero es poco probable que reporte beneficios para los agricultores, los consumidores y el medio ambiente. Por lo general, la comunidad de los países en desarrollo necesita tecnología apropiada en lugar de biotecnología. La tecnología apropiada es ecológica, centrada en la población y sostenible. Su uso optimiza y maneja los recursos naturales con la sabiduría y los sistemas de producción de cada comunidad.

BOLETÍN: De manera que, ¿es la biotecnología moderna importante para la futura producción alimentaria en los países en desarrollo? En caso afirmativo, ¿quién la desarrollará?

Valente: La biotecnología moderna, en su actual grado de desarrollo es más un riesgo que un beneficio para la seguridad alimentaria y la producción de alimentos en el Tercer Mundo, especialmente de los agricultores en pequeña escala que todavía representan una parte importante de la población económicamente activa en los países en desarrollo. Estos agricultores son más vulnerables a los riesgos económicos causados por los altos costos de producción y la dependencia económica con respecto a los proveedores de semillas e insumos químicos necesarios para las nuevas variedades transgénicas. Esta vulnerabilidad económica puede aumentar la exclusión de los pequeños agricultores del mercado y de la propia tierra. Además, casi todas las plantas transgénicas se han cultivado en medios ecológicos del Norte, muy distintos de los de Sur. Las pruebas del efecto ambiental y de adaptabilidad no son una garantía contra posibles peligros graves para los ecosistemas del Sur. Pero por presiones económicas, los gobiernos del Sur han permitido el uso de variedades transgénicas sin más pruebas.

Por el momento, las autoridades de los países en desarrollo no deben permitir el uso de animales y plantas transgénicos fuera de las parcelas de experimentación controlada. Los países en desarrollo deben hacer un gran esfuerzo por adquirir experiencia práctica en biotecnología especialmente en los campos relacionados con la salud, como la producción de vacunas y medicamentos, pero esa no debe ser la máxima prioridad en la estrategia de desarrollo agrícola.

BOLETÍN: ¿Qué clase de preocupaciones sanitarias y ambientales crea la biotecnología? ¿Cuál es la mejor forma de resolverlas?

Valente: Las sociedades transnacionales afirman que no se ha comprobado que los cultivos transgénicos sean perjudiciales para el medio ambiente o la salud de los productores y consumidores. De hecho, las publicaciones médicas y otras publicaciones científicas recientes han dado lugar a una serie de interrogantes sobre los peligros directos e indirectos que ocasionan las nuevas plantas para la salud y el medio ambiente. Esos peligros incluyen un mayor número de alergias alimentarias, cruzamiento con cultivos no transgénicos, resistencia a los antibióticos trasladada por vía genética, desequilibrios ecológicos causados por la exterminación de especies de animales o plantas sensibles a toxinas de plaguicidas producidas con técnicas de ingeniería genética, mayor daño del ambiente por herbicidas y así sucesivamente. Más que nunca, necesitamos ceñirnos al «principio de precaución» propuesto por la Convención sobre Diversidad Biológica, que determina que las sociedades transnacionales tienen la obligación de comprobar que los alimentos modificados con técnicas de ingeniería genética no sean perjudiciales hoy en día ni en el futuro. Varias organizaciones de la sociedad civil han pedido una moratoria de 15 años para el uso comercial de esa tecnología; algunas no fijan ningún plazo y someten su uso comercial en agricultura a la prueba científica de inocuidad.

BOLETIN: ¿Tienen los consumidores derecho a la rotulación de los alimentos modificados con técnicas de ingeniería genética?

Valente: Por supuesto que sí. Deben tener derecho a una rotulación completa sobre la forma de elaboración de los diferentes productos alimentarios, qué plaguicidas y otras substancias tóxicas se usan y cuáles son los posibles riesgos de los residuos químicos en los productos de uso corriente. Una rotulación completa también es la única forma de averiguar las posibles causas alimentarias de los problemas de salud. Las autoridades estadounidenses afirman que el público han consumido alimentos transgénicos por mucho tiempo, sin que se haya presentado ningún problema de salud. Esta es una afirmación falsa desde el punto de vista epidemiológico. Solamente después de saber qué contiene cada alimento podríamos vincular el proceso o la prevalencia de enfermedad a los alimentos transgénicos.

BOLETÍN: Algunas sociedades han comenzado a dominar el mercado. ¿Le preocupa eso?

Valente: Monsanto, Novartis y otras sociedades transnacionales ya tienen un monopolio casi completo en lo referente a semillas transgénicas. En sí, eso no debería suscitar problemas si los gobiernos pudieran mantenerse libres de la presión de las sociedades transnacionales, las instituciones constituidas por el acuerdo de Bretton Woods y los Estados Unidos y prohibir el uso de semillas hasta comprobar su inocuidad. Si se da rienda suelta a las sociedades transnacionales destruirán la base biológica y social de la agricultura no transgénica. Las semillas tradicionales desaparecerán y lo mismo ocurrirá con la sostenibilidad ambiental. Patentar las formas de vida es algo que va contra la sostenibilidad porque reduce la diversidad biológica y restringe el libre proceso tradicional de acceso de los agricultores e investigadores científicos a diferentes especies y variedades y la mejora de las mismas por esos grupos. Patentar y comercializar «formas muertas», como la tecnología del «Terminator» y «Verminator», puede significar la aniquilación de los agricultores y de la seguridad alimentaria de las familias en el mundo en desarrollo.

BOLETÍN: Algunas personas dicen que el debate en marcha en ciertas partes del mundo desarrollado mina las oportunidades que ofrece la biotecnología en los países en desarrollo. ¿Cree usted que eso es correcto?

Valente: Quizá en el mundo en desarrollo existan oportunidades en que la ciencia pueda dominar esta nueva tecnología por estar suficientemente segura de su inocuidad. De momento, otras alternativas, como la ordenación de recursos naturales y la agroecología, ofrecen más posibilidades y menos riesgos.

BOLETÍN: ¿Es la ingeniería genética una parte importante de la solución para atender las necesidades de seguridad alimentaria de los pobres en los países en desarrollo? En caso afirmativo, ¿cuáles son las principales medidas que se deben tomar?

Valente: De momento, la ingeniería genética es más un riesgo para la seguridad alimentaria que una forma potencial de aumentar la producción de alimentos, aunque la propaganda de las sociedades transnacionales la presente como solución. Es un hecho reconocido y científicamente aceptado hoy en día que el aumento de la producción de alimentos, en sí, contribuye muy poco a la seguridad alimentaria de la familia cuando no va acompañado del título de propiedad de la tierra, sistemas de producción adecuados y sostenibles, acceso a crédito y a servicios públicos básicos y distribución equitativa del ingreso y de la riqueza, entre otros factores. Si está controlada únicamente por intereses privados, sin ninguna intervención pública nacional e internacional, la biotecnología puede perjudicar mucho el bienestar por medio de interferencia directa en todos los factores que producen seguridad alimentaria, sin garantizar necesariamente una mayor producción o una mejor calidad de los alimentos.


Crecimiento demográfico y seguridad alimentaria

El 10 de mayo de 1999, Margaret Catley-Carlson dictó en el IFPRI un seminario sobre la política de la visión 2020 titulado «Dinámica de la población mundial: ¿qué quiere decir seguridad alimentaria?». La ponente señaló que aunque las tasas de crecimiento demográfico se reducen con rapidez, el nivel de población aumenta de forma acelerada y considerable. Para lograr que cada persona del mundo tenga acceso a suficientes alimentos, es preciso unir las políticas formuladas para aumentar la producción alimentaria y desacelerar el crecimiento demográfico, explicó. De esa forma, las políticas permitirán resolver el problema de la seguridad alimentaria tanto en materia de oferta como de demanda.

Catley-Carlson ha sido presidenta del Consejo de Población y del Organismo Canadiense para el Desarrollo Internacional. Es miembro del Comité Consultivo Internacional sobre la Visión 2020 del IFPRI.


Nuevas publicaciones

  • Documento de trabajo de la visión 2020, No. 28, Livestock to 2020: The Next Food Revolution, Christopher Delgado, Mark Rosegrant, Henning Steinfeld, Simeon Ehui y Claude Courbois.
  • Punto de enfoque No. 1, visión 2020, Getting Ready for the Millennium Round Table Trade Negotiations, recopilado por Eugenio Díaz-Bonilla y Sherman Robinson. (Colección de nueve resúmenes.)
  • Resumen 2020 No. 60, Critical Choices for China's Agricultural Policy, Shenggen Fan y Marc J. Cohen.
  • Resumen 2020 No. 61, Livestock to 2020: The Next Food Revolution, Christopher Delgado, Mark Rosegrant, Henning Steinfeld, Simeon Ehui y Claude Courbois.
  • Todos los resúmenes 2020 publicados desde enero de 1997 están disponibles en español, francés e inglés. A partir de febrero de 1998, también se publica la traducción del boletín News & Views [Noticias y Opiniones]. Estos materiales pueden consultarse en el sitio del IFPRI en la Web. Si desea solicitar la inclusión de su nombre en la lista de suscriptores de publicaciones en español y francés, diríjase al IFPRI. Correo electrónico: ifpri@cgiar.org. Correo postal: 2033 K Street, NW, Washington, D.C. 20006, EE.UU.


VISIÓN 2020
La visión de la alimentación, la agricultura y el medio ambiente en el año 2020 es una iniciativa lanzada por el Instituto Internacional de Investigaciones sobre Políticas Alimentarias (IFPRI) con objeto de buscar soluciones para atender las futuras necesidades mundiales de alimentos y, al mismo tiempo, reducir la pobreza y proteger el medio ambiente. El boletín NOTICIAS Y OPINIONES, editado en español, francés e inglés, busca fomentar el diálogo e informar a los lectores del progreso de la iniciativa de la visión 2020. Para enviar comentarios para publicación en el boletín u obtener más información sobre la visión 2020 y sus publicaciones, sírvase comunicarse con el IFPRI, 2033 K Street, N. W., Washington, D.C. 20006-1002, EE.UU., teléfono: 1-202-862-5600; fax: 1-202-467-4439; correo electrónico: ifpri@cgiar.org; Web: www.ifpri.org. El IFPRI se reserva el derecho de resumir y revisar los artículos presentados para publicación en el boletín.

El IFPRI es un centro de investigaciones del Grupo Consultivo sobre Investigaciones Agrícolas Internacionales (CGIAR).

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