Diciembre de 1999Una Visión De La Alimentación, La Agricultura Y El Medio Ambiente En El Año 2020INSTITUTO INTERNACIONAL DE INVESTIGACIONES SOBRE POLÍTICAS ALIMENTARIAS
Los frutos de la educación de las niñasEl ingreso de las niñas a la escuela presenta un sinnúmero de obstáculos, pero puede ser una de las inversiones más acertadas de los países en desarrollo.Para millones de mujeres alrededor del mundo, la falta de educación es una desventaja por la cual pagan un alto precio. Unos 565 millones de mujeres, principalmente de las zonas rurales pobres, son analfabetas. No saben firmar, descifrar instrucciones sencillas ni llenar una solicitud. Esa falta de educación limita su capacidad para ganar dinero y obtener crédito, participar en la adopción de decisiones en el seno de la familia y la comunidad, demorar el embarazo y ofrecer a sus hijos las mejores posibilidades para triunfar en la vida. La imposibilidad de educar a esas mujeres cuando son niñas es el resultado de una amplia gama de factores, incluso la necesidad del trabajo de las niñas en la casa, la actitud que desvaloriza su educación, los temores por su seguridad fuera del hogar y la falta de recursos para pagar su educación. Las investigaciones han demostrado que la educación de las niñas ofrece una multitud de beneficios para ellas, su familia actual y futura y la sociedad. Muchos de los beneficios de la educación de las niñas son iguales a los que reporta la educación de los niños: la educación ayuda a formar más trabajadores productivos y, por tanto, mejora la equidad del ingreso. Ayuda a la gente a participar de una forma más importante en la vida política y cívica. Mejora el crecimiento económico general y lleva a cuidar más del medio ambiente. Además, ayuda a la gente a adaptarse a las demandas de la globalización y a forjar ese proceso. Hay otros beneficios particulares de la educación de las niñas, tales como las mejoras de la calidad de la vida de las niñas instruidas y los hijos que tendrán en el futuro. En 1992, Lawrence Summers, entonces vicepresidente y economista principal del Banco Mundial y actual Secretario del Tesoro de los Estados Unidos, dijo que "cuando se tienen en cuenta todos sus beneficios, la educación de las niñas produce una mayor tasa de rendimiento que cualquier otra inversión disponible en el mundo en desarrollo". Sin embargo, las barreras para la educación de las niñas son complejas y persistentes. Aunque los gobiernos nacionales, las comunidades locales y las organizaciones de desarrollo alrededor del mundo reconocen hoy en día la necesidad de educar a las niñas y ejecutan programas con ese fin, 73 millones de niñas en edad de ingresar a la escuela primaria todavía carecen de acceso a educación básica, según el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF). Pero si el mundo desea hacer un aporte de importancia para combatir la pobreza y el hambre en los dos próximos decenios, obviamente el ingreso de esas niñas a la escuela tendrá que ser parte importante de las medidas tomadas. En Mozambique, las niñas que viven en las ciudades tienen una posibilidad mucho mayor de ingresar a la escuela que las de las zonas rurales.
Educación para una vida mejor "Las mujeres de las zonas rurales de México que entrevistamos recalcaron la importancia de la educación de las niñas. Casi todas declararon que lleva a conseguir algún empleo o a mejorar el que se tiene. Algunas dijeron sencillamente que la educación llevaba a una vida mejor. Otras declararon que permitía que las niñas y las mujeres mejoraran su posición en diversas relaciones, se defendieran y cuidaran mejor y brindaran mejor cuidado a sus hijos si el matrimonio fracasaba". Por ejemplo, una campesina lo explica en estas palabras: "En mi caso, no estudié, de manera que no sé nada. Si tuviera una hija, sería mejor que estudiara para que no fuera como yo". Uno de los efectos más notables de la educación de las niñas, que no guarda relación con el mercado-uno que, a pesar de todo, afecta a todas las familias y economías nacionales-es la reducción de la fecundidad. Las mujeres más instruidas se casan más tarde y tienen menos embarazos indeseables. Su mayor capacidad para ganarse la vida puede reducir el número de hijos que desean tener los padres de familia que devengan ingresos. Además, las mujeres instruidas reducen la tasa de mortalidad infantil por medio de mejor cuidado de los niños, lo que disminuye el número de bebés que tienen para reemplazar a otros. En un documento publicado por el Banco Mundial en 1992 se indicó que un año adicional de educación de las mujeres reduce la fecundidad de 5 a 10%. "La educación de los varones no tiene efectos notables en las tasas de fecundidad", afirma Beryl Levinger, director ejecutivo de aprendizaje mundial del Centro para el Desarrollo Educativo, con sede en los Estados Unidos, y eminente profesor del Instituto de Estudios Internacionales de Monterrey. "Por otra parte, la educación de las niñas es una potente intervención de carácter demográfico. Estas niñas transmitirán a sus hijos lo que aprendan. La política que tienen algunos países de expulsar de la escuela a las niñas embarazadas es sumamente contraproducente". Un proyecto de educación de las niñas en las zonas rurales de Zimbabwe, administrado por el Cambridge Female Education Trust (CamFed), es un vivo ejemplo de reducción de la fecundidad. Ann Cotton, directora ejecutiva de CamFed, dice que sólo 5% de las 387 niñas que se graduaron de la escuela secundaria con ayuda de CamFed tuvieron hijos entre los 18 y los 24 años. Esto representa una gran desviación del promedio nacional de 47% de las niñas de 20 a 24 años, muchas de ellas con poca instrucción, que dieron a luz al cumplir 20 años. La educación mejora no solamente la calidad de la vida de las niñas sino también las posibilidades de vivir de sus futuros hijos. "La red de seguridad social que proporcionamos, junto con los comités comunitarios que hemos ayudado a establecer, proporcionan el apoyo vital que puede necesitar una niña para terminar la educación que desea", afirma Cotton. "El valor de la educación es tanto que las niñas desean continuarla si se les da la oportunidad. Además, desean asegurar su situación económica antes de formar una familia", agrega. En la actualidad hay 79 empresas prósperas administradas por mujeres jóvenes en zonas rurales del proyecto de CamFed en Zimbabwe, donde antes no había ninguna. Los beneficios que confiere la educación de las niñas para devengar ingresos a duras penas pueden disputarse. Sin embargo, sus ventajas en relación con otros medios de adquisición de bienes son menos conocidas. Un estudio de Agnes Quisumbing, investigadora principal del IFPRI, y dos colegas de la Universidad Metropolitana de Tokio muestra que de los dos medios principales de traspaso de bienes a la generación siguiente en las Filipinas-legado de tierra e inversión en educación-este último tiene efectos mucho mayores. "Observamos que los hijos varones heredan 0,19 hectáreas más que las hijas, en promedio, mientras que éstas permanecen en la escuela 1,5 años más que aquéllos. Por causa de las mayores tasas de rendimiento de la educación en empleos no agrícolas, el ingreso promedio adicional de las hijas durante toda la vida es de 10 a 100% mayor que el de los hijos. Para otros países esta comprobación significa que a medida que aumenta el número de empleos y el salario de las mujeres, los padres de familia pueden cerrar la brecha de la falta de educación e invertir más en la educación de sus hijas". Según un reciente estudio hecho por David Dollar y Roberta Gatti del Banco Mundial, el cierre de la brecha de la falta de educación ayudaría no sólo a las mujeres, a sus familias y a sus comunidades, sino también a la economía de los países donde viven. Esos investigadores informan que "el acceso de las niñas a la educación crea un medio más propicio para el crecimiento económico y que el resultado es particularmente fructífero para los países de medianos ingresos. Por ende, las sociedades que prefieren no invertir en las niñas pagan un precio por ello en términos de crecimiento más lento y menores ingresos". La educación de las niñas también tiene efectos que no se pueden cuantificar, pero que son poderosos. Puede transformar la consciencia, no sólo de la mujer sino también del hombre. Peggy McIntosh, directora asociada del Centro para Investigaciones sobre la Mujer del Wellesley College, dice que a medida que se educan las niñas comienzan a verse como personas capaces de adoptar decisiones más allá de los límites de la familia y como portadoras y generadoras de conocimientos. Entra en escena una narrativa política, social y económica totalmente nueva y "los niños varones se benefician porque comienzan a tomar a las niñas en serio", afirma McIntosh.
Beneficio para la próxima generación Observaron que la educación de las niñas era, con mucho, la razón más importante de la reducción de 15,5% de la malnutrición infantil entre 1970 y 1995-mucho más importante que, por ejemplo, la mejora del medio ambiente para la salud o la disponibilidad de alimentos. "La importancia fundamental de la educación femenina para elevar los niveles de nutrición de los niños es indudable", dice Haddad. "En parte porque una madre emplea sus nuevos conocimientos y los ingresos adicionales que devenga de ellos para mejorar la alimentación, el cuidado y el saneamiento de sus hijos, la educación de la mujer es quizá el instrumento más poderoso que tenemos para reducir la mortalidad y la malnutrición infantiles". En efecto, en el Informe sobre el Desarrollo Mundial de 1993 se indica que un aumento de 10% de la tasa de alfabetismo femenino redujo la mortalidad infantil en la misma proporción en 13 países africanos entre 1975 y 1985. Un aumento de la tasa de alfabetismo masculino tuvo poco efecto. El informe señala también que la mortalidad infantil se reduce con el mayor grado de escolaridad de la madre. Por ejemplo, a fines del decenio de 1980 de 4 a 6 años de escolaridad materna redujeron el riesgo de mortalidad infantil casi 40%; con 7 años o más se observó una disminución de 75%. Hay cada vez más pruebas de que la educación de las niñas también conduce a una mejor educación de sus futuros hijos. John Hoddinott, investigador del IFPRI, afirma que "los niños de las madres instruidas rinden mejor en la escuela porque son más sanos, las madres pueden ayudarles con los deberes escolares, las madres instruidas pueden ser modelos, especialmente para las niñas, y pueden sentirse menos intimidadas por los maestros de sus hijos, de manera que si un maestro dice que un niño no llegará a nada, la madre tiene más posibilidades de refutar". Un reciente estudio de Jere Behrman, profesor de economía de la Universidad de Pensilvania, y sus colegas muestra que los niños de madres alfabetizadas de las zonas rurales de la India dedicaban 1,8 horas más al día a sus estudios que los de madres analfabetas. Según Behrman, "los datos también muestran que en las zonas rurales de la India la dote de una mujer es casi tres cuartas partes menor si ha tenido algunos años de educación, probablemente porque su futuro esposo piensa que participará más en la educación de sus hijos".
¿Qué mantiene a las niñas fuera de la escuela? La matrícula de las niñas en las escuelas de Bangladesh recibe apoyo de varios programas educativos administrados por ONG. Los padres de familia a menudo creen que la educación es menos necesaria para las hijas que para los varones. Según Sudhanshu Handa, investigador del IFPRI que ha estudiado cuestiones de educación en Mozambique y México, "los padres de familia pueden decir que las niñas van a quedarse en la casa, de manera que no vale la pena educarlas". El vínculo favorable que existe entre la educación de las madres y la salud y el bienestar de los niños quizá no sea tan obvio para los padres de familia. May Rihani de la Academia para el Desarrollo Educativo, que está encargada ahora de los programas de educación de las niñas realizados por la Academia en el Pakistán, la India, Guinea y Malí, recuerda una reunión comunitaria en este último país donde estaba explicando que las madres instruidas suelen tener hijos más sanos. Pronto la contradijo un hombre del poblado. Enfurecido exclamó: ¿"Quiere decir que las mujeres sin instrucción aman menos a sus hijos que las instruidas"? Ella afirmó: "Eso no tiene nada que ver con amor, sino más bien con la capacidad de la madre para leer y escribir. Por ejemplo, las madres instruidas pueden leer las indicaciones sobre medicamentos". Él respondió: "Si lo que dice es cierto, tendremos que pensar en eso". La falta reconocida de oportunidades de empleo para las mujeres también puede evitar que los padres manden a sus hijas a la escuela. Pero la lógica de mantener a las niñas fuera de la escuela puede convertirse en un círculo vicioso: las niñas no reciben instrucción porque las mujeres no tienen oportunidades de devengar ingresos y las mujeres sin instrucción no pueden conseguir empleo remunerado. Los padres de familia también pueden creer que sus hijos varones serán los únicos que los apoyarán en la vejez y que cualquier ganancia económica derivada de la educación de una niña se destinará a su futuro esposo y a su familia política. El trabajo de Handa muestra que en las zonas rurales, en particular, la falta de educación de los padres de familia es un enorme obstáculo porque sus decisiones de educar a las niñas dependen a menudo de su propio grado de educación. "En Mozambique, la diferencia en los índices de matrícula de los varones y las niñas es mucho menor en las zonas urbanas-lo que ocurre en la mayoría de los países. Eso se debe a que en las zonas urbanas la educación de los padres de familia es mejor y hay más oportunidades de empleo para las mujeres y las niñas". La seguridad es otro motivo de profunda preocupación para los padres de familia. En las zonas rurales, las escuelas pueden quedar a gran distancia de la casa. "Si una niña tiene que caminar una larga distancia hasta la escuela, los padres no quieren eso por razones de seguridad", dice Rihani. "Los padres de familia no quieren que las niñas vayan a pie hasta la casa en épocas del año en que la escuela continúa hasta el anochecer. Si no se resuelven esas condiciones, no se educará a las niñas". Los locales inadecuados de los planteles escolares también pueden mantener alejadas a las niñas. Según Levinger, "algunos planteles escolares presentan dificultades para que las niñas asistan a la escuela. Por ejemplo, cuando una niña llega a la pubertad y no hay servicios sanitarios, eso se convierte en un problema. Además, la presencia o falta de locales para cuidar a los hermanos menores puede impedir la asistencia de las niñas a la escuela porque a menudo ellas tienen que desempeñar esa tarea". "En el Pakistán es tabú que los maestros del sexo masculino instruyan a las niñas, pero es difícil encontrar maestras. Es inaceptable que las niñas socialicen con los hombres y los niños", explica Rihani. "Hay escuelas públicas femeninas dotadas de maestras, pero son demasiado pocas para servir a toda la población. Además, si una escuela está en una zona remota, es difícil conseguir maestras porque no hay un grupo numeroso de mujeres instruidas". Para superar esa situación, los dirigentes de un proyecto realizado en el Pakistán decidieron conseguir mujeres menos instruidas para enseñar en escuelas rurales remotas. "Uno de nuestros mayores éxitos fue convencer al gobierno de que los criterios para contratar maestros en este proyecto podrían ser diferentes y que no perjudicarían la asistencia a la escuela ni la calidad de la enseñanza", afirmó Rihani. El costo de educar a las niñas es un factor disuasivo para muchas familias. Aun cuando la enseñanza en sí es gratuita, pueden surgir otros costos. En el Pakistán, los libros de distribución pública son gratuitos, pero es posible que las familias tengan que viajar a larga distancia para recogerlos, lo que implica costos de transporte, explica Rihani. En otras zonas, la pérdida del tiempo de la niña se cuenta como un costo importante. Las familias a menudo dependen de las niñas para ayudar a cuidar a sus hermanos menores y realizar otros quehaceres domésticos y, en algunos casos, aun para devengar ingresos. Sencillamente no pueden darse el lujo de perder la mano de obra familiar que representan las niñas.
Destrucción de las barreras Los países de todo el mundo están superando las barreras para la educación de las niñas mediante la creación de programas innovadores que reducen los costos, ofrecen pagos y hacen participar a las comunidades en la identificación de problemas y el establecimiento de infraestructura. Por ejemplo, el programa PROGRESA de México da a las familias mayores pagos en efectivo para las niñas en la escuela secundaria que para los niños. Para permitir el ingreso de las niñas a la escuela, Malawi ha eliminado los derechos de matrícula de las niñas (y más tarde hará lo mismo con los niños) y el requisito del uso de uniforme para ir a la escuela. Además, para propagar el mensaje sobre la importancia de la educación de las niñas, pidieron prestada una técnica empleada primero en América Latina: "movilización social" por medio de representación de piezas de teatro destinadas a iniciar un diálogo en los poblados. Varios grupos de estudiantes universitarios de arte dramático y música viajan a las comunidades de ese país, donde escuchan a los pobladores y luego hacen presentaciones sobre la función de las niñas en la comunidad. En esas presentaciones se abordan temores y expectativas sobre la escolaridad de las niñas y se fomenta el debate sobre la forma de ayudarlas a instruirse. Las encuestas hechas muestran que el embarazo es la razón más común de la deserción escolar de las niñas en Malawi. De manera que en 1993 el país cambió de política para permitir que las niñas reanuden su educación después de dar a luz. Según John Hatch del Proyecto de Educación de las Niñas y las Mujeres de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional, "las niñas regresan a la escuela al cabo de un año. Van a una escuela distinta de la que frecuentaban antes y deben mostrar que el bebé recibe buen cuidado". Es irónico que las campañas que han tenido éxito para aumentar el índice de matrícula escolar pueden exacerbar otro problema afrontado por muchos países en desarrollo: el hacinamiento de las escuelas. Colombia ha solucionado el problema ofreciendo vales a los niños pobres para matricularse gratuitamente en las escuelas privadas. "El gobierno podría construir más escuelas públicas, pero ya hay capacidad excesiva en las privadas, de manera que la está utilizando", dice Elizabeth King, economista principal del Banco Mundial. Los vales han tenido un mayor efecto en el índice de matrícula de las niñas que en el de los varones porque "la matrícula de las niñas es más sensible al precio", agrega King. En Guinea, una actividad nacional para incrementar el índice de matrícula escolar de las niñas ayuda a las comunidades locales a puntualizar las restricciones y a buscar soluciones. Por ejemplo, en un pueblo remoto del Norte de ese país, las niñas que terminaron la escuela primaria tenían que asistir a una escuela en Malí para continuar sus estudios, según Aly Badara Doukoure, administradora de educación femenina de Guinea. "Eso fue muy difícil para ellas. En 1998, la comunidad determinó que una escuela cerca era una solución y ahora (1999) ya se ha construido una con tres salones de clase para las niñas", dice Doukoure. Asimismo, en otro pueblo se señaló que el gasto y la incomodidad para comprar útiles escolares eran una barrera para la educación de las niñas. "De manera que se abrió una tienda en la comunidad donde todas las familias podían comprar útiles escolares a menor precio", afirma Doukoure. Bangladesh también ha impulsado mucho la educación de un mayor número de niñas. Parte de la estrategia del gobierno es pagar a las niñas para que asistan a la escuela secundaria, con la esperanza de que eso aumente el índice de matrícula en la escuela primaria. Bangladesh también se beneficia de una bien conocida asociación con el Comité Nacional para el Adelanto Rural (BRAC). Esta es una organización no gubernamental (ONG) que administra unas 30.000 escuelas primarias con cerca de 900.000 estudiantes. Las escuelas del BRAC aspiran a tener en cada plantel por lo menos un 75% de niñas. Estas escuelas, que tienen un año lectivo más largo y una menor razón estudiante-maestro que las escuelas públicas, atraen a muchas niñas que han abandonado o nunca frecuentaron la escuela pública.
El gobierno no puede hacer la tarea solo "Estamos tratando de hacer un cambio revolucionario en la forma de pensar de la gente con respecto a la educación", dice Rihani. "Queremos cambiar la idea de que la educación puede ofrecerse como un servicio solamente si proviene del Estado. El sector privado también puede ofrecerla y lo mismo la comunidad. Pueden construir una escuela y pagar un maestro". Obviamente, el imperativo moral que considera a la educación como un bien individual y público de importancia crítica se extiende a todos, incluso a las niñas. Además de esta justificativa moral, los beneficios económicos y sociales ofrecen argumentos convincentes a favor del incremento de actividades para educar a todas las niñas. Pocas inversiones en desarrollo pueden igualar las asombrosas pruebas de los rendimientos de la educación de las niñas; sin embargo, todavía son demasiado escasos los recursos destinados a ese fin. En un reciente informe titulado Education Now, Oxfam calcula que el costo adicional de la educación primaria en todo el mundo es de $8.000 millones anuales durante 10 años-el equivalente de cuatro días de gasto en operaciones militares alrededor del mundo. Al pagar ese precio relativamente bajo ahora, los gobiernos, las comunidades y sus asociados pueden colocar los cimientos para las recompensas que recibirán muchas generaciones en el futuro. Informe preparado por Heidi Fritschel y Uday Mohan. El texto de este artículo puede reimprimirse total o parcialmente sin autorización, siempre y cuando se dé crédito al IFPRI. Se ruega enviar ejemplares a esta institución.
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RESUMEN 2020Biotecnología para la agricultura de los países en desarrolloEl debate público sobre el uso de biotecnología en la agricultura ha estado rodeado de afirmaciones conflictivas, al parecer, irreconciliables. Para analizar los diferentes asuntos clave y dar una cierta perspectiva al debate que afecta a los países en desarrollo, la iniciativa de la visión 2020 ha publicado un conjunto de 10 resúmenes, el segundo de la serie Punto de enfoque, titulado Biotechnology for Developing-Country Agriculture: Problems and Opportunities. Esta colección de resúmenes, compilada por Gabrielle J. Persley, asesora en biotecnología del Banco Mundial, cubre una amplia gama de temas, incluso cuestiones de alimentación y nutrición, preparación de vacunas de uso veterinario, la función del sector privado, asuntos relacionados con riesgo e inocuidad, administración de la propiedad intelectual, gestión de investigaciones y cuestiones de política. Los autores de esta colección provienen de comunidades científicas y de investigación del sector académico, el sector privado y organizaciones internacionales.Para lanzar la publicación de estos resúmenes, el grupo de la iniciativa de la visión 2020 celebró una mesa redonda el 18 de octubre a la que asistieron Richard Flavel, investigador científico principal de Ceres, Inc.; Anatole Krattiger, director ejecutivo del Servicio Internacional para la Adquisición de Aplicaciones de Agrobiotecnología; Peter Hazell, director de la División del Medio Ambiente y Tecnología de Producción del IFPRI, y Persley. Los panelistas determinaron de común acuerdo que la biotecnología ofrece importantes oportunidades para atender las necesidades de alimentación y nutrición de los pobres del mundo. Pero advirtieron también que es preciso examinar con cuidado las oportunidades de cada país, analizar las cuestiones de inocuidad de los alimentos y del medio ambiente en cada aplicación y producto específicos, y abordar seriamente las cuestiones relacionadas con la percepción del público en cada país. Dado que la biotecnología es muy prometedora, ¿hasta qué punto deben los países en desarrollo incrementar el uso de este instrumento? Los resúmenes indican que para responder a esta pregunta las instancias normativas deben puntualizar los problemas que restringen actualmente la productividad agrícola o deterioran el medio ambiente, determinar si la biotecnología puede ayudar a resolverlos y buscar soluciones por orden de prioridad, previendo resultados que sean favorables para los pobres. En este ejercicio estratégico necesario, la percepción del riesgo y los beneficios invariablemente diferirán según el contexto cultural y de economía política. Como afirmó Flavel durante su exposición en la mesa redonda, "en los Estados Unidos y Europa no debemos adoptar decisiones sobre los riesgos y beneficios que existen en otras sociedades cuyas necesidades y prioridades son muy diferentes". Los cambios de la alimentación en la India aumentan la preocupación por las existencias de cereales A medida que la población de la India consume más y más productos de origen animal, como leche, carne y huevos, la demanda nacional de cereales para alimentación animal pronto podría sobrepasar la oferta, según un nuevo documento de trabajo de la serie de la visión 2020. Pero la escasez de cereales y el desequilibrio comercial pueden evitarse si la India adopta políticas agrícolas apropiadas, según G.S. Bhalla, Peter Hazell y John Kerr, autores de Prospects for India's Cereal Supply and Demand to 2020. En este nuevo trabajo se proyecta la oferta y demanda de cereales de la India desde 1993 hasta 2020 bajo varios marcos hipotéticos de crecimiento del ingreso, consumo de cereales y de productos de origen animal, y estrategias de producción agropecuaria. Aunque en la actualidad la India es autosuficiente en cereales, "todo eso podría cambiar a medida que la población nacional de 1.000 millones aumente a 1.300 millones en los dos próximos decenios y cambien los hábitos de alimentación de los consumidores", afirma Peter Hazell del IFPRI. En el marco hipotético de producción más factible, los autores pronostican que la brecha de disponibilidad de cereales-la diferencia entre la oferta y la demanda-se reducirá en proporción de 36 y 64 millones de toneladas en 2020. Los autores presentaron sus comprobaciones en una reunión celebrada el 12 de noviembre en Nueva Delhi. Los participantes fueron Ashok Gulati del Instituto de Crecimiento Económico, C. Ramasamy de la Universidad de Agronomía de Tamil Nadu y Abhijit Sen, presidente de la Comisión de Costos y Precios de Productos Agropecuarios. Los debates entre 70 participantes incluyeron un marcado desacuerdo no solamente con respecto a las proyecciones del futuro consumo de productos de origen animal, sino también del consumo corriente, lo que confirma la necesidad de investigar más. El Consejo Indio de Investigación Agrícola ha formado un comité para examinar más de cerca las cuestiones señaladas en este documento. Las existencias mundiales de alimentos enfrentan fuerte presión hasta el año 2020 Según los pronósticos, en el período comprendido entre 1995 y 2020, en los países en desarrollo habrá una tasa de crecimiento demográfico de 32%, la urbanización seguirá a un ritmo acelerado y aumentará el ingreso per cápita. Casi todo el aumento de la demanda de alimentos durante ese período ocurrirá en el mundo en desarrollo, según un nuevo informe de política alimentaria de la serie de la visión 2020 del IFPRI. A pesar de una mayor demanda, en el año 2020 una persona de un país en desarrollo consumirá menos de la mitad de los cereales y un poco más de un tercio de los productos derivados de la carne en comparación con otra de un país desarrollado. En el informe titulado World Food Prospects: Critical Issues for the Early Twenty-first Century, de Per Pinstrup-Andersen, Rajul Pandya-Lorch y Mark W. Rosegrant, se examinan las tendencias de la oferta y la demanda y el comercio mundiales de alimentos. A menos que los países en desarrollo y la comunidad internacional tomen medidas drásticas, la inseguridad alimentaria y la malnutrición persistirán en el año 2020 y en los años siguientes, informan los autores. En este informe también se discuten asuntos críticos que podrían influir en la futura situación mundial de alimentos, tales como nueva información sobre los factores que mejoran la nutrición y nuevas prácticas de explotación e investigación agropecuarias, incluso biotecnología.
COMENTARIOLa biotecnología y los pobresPer Pinstrup-AndersenPer Pinstrup-Andersen es director general del IFPRI. El siguiente artículo se publicó en el diario The Washington Post el 27 de octubre de 1999. En un editorial publicado el 17 de septiembre de 1999 en el diario The Washington Post, titulado "Confusión modificada con técnicas de ingeniería genética", se señaló con precisión la orientación errónea de gran parte del debate sobre la biotecnología agrícola y los alimentos modificados con técnicas de ingeniería genética. Sin embargo, una parte importante de esta cuestión se mencionó solo de paso: el efecto de la nueva tecnología agrícola en la población pobre y con hambre del mundo. La mayor parte de esa población vive en los países en desarrollo y puede beneficiarse de la biotecnología más que cualquier otra. Si bien es cierto que los alimentos modificados con técnicas de ingeniería genética ("Frankenfood") y la producción de plantas sin semillas utilizables ("terminator seeds") son temas que están moda en los medios de comunicación de Europa y con frecuencia cada vez mayor en los Estados Unidos, los pequeños agricultores de Asia, África y América Latina deben preguntarse qué es todo ese alboroto. Para ellos, el acalorado debate sobre la biotecnología agrícola acarrea el riesgo de desperdiciar una enorme oportunidad de mejorar su vida. Millones de agricultores de todo el mundo a duras penas se ganan la vida en condiciones de crecimiento deficientes y arriesgadas mientras sufren de pobreza, hambre y enfermedad. Alrededor del mundo, más de 800 millones de personas tienen hambre. Más de 170 millones de niños de edad preescolar están desnutridos. Unos cinco millones mueren anualmente de enfermedades relacionadas con la nutrición. Más de medio millón de niños quedan ciegos anualmente por falta de vitamina A y la carencia de hierro causa anemia a muchos millones de mujeres y niños, que quedan expuestos a un sinnúmero de enfermedades. La biotecnología agrícola puede usarse para ayudar a los agricultores del tercer mundo a producir más, por ejemplo, creando nuevas variedades de cultivo tolerantes a la sequía, resistentes a los insectos y las malezas y con propiedades que les permitan captar el nitrógeno del aire. La biotecnología también puede hacer que los alimentos producidos por los agricultores sean más nutritivos al aumentar el contenido de vitamina A, hierro y otros nutrientes en la porción comestible de las plantas. De hecho, en agosto de 1999 los investigadores anunciaron que habían logrado producir arroz modificado con técnicas de ingeniería genética para producir más hierro y vitamina A. El próximo paso es probar el nuevo arroz para determinar sus efectos en la salud humana y el medio ambiente. Por supuesto, se necesitan pruebas minuciosas para asegurar la inocuidad de nuevas variedades de cultivos producidas con prácticas basadas en biotecnología. Las cuestiones de inocuidad para la población de los países desarrollados y en desarrollo deben abordarse de frente. Además, los consumidores tienen derecho a saber qué contienen sus alimentos con el fin de poder escoger con conocimiento de causa. Pero aunque las preocupaciones por la biotecnología, aun las mal fundadas, pueden detener su adopción en el mundo industrializado sin resultados desastrosos, las consecuencias de cualquier intento por frenarla podrían ser funestas para los países en desarrollo, donde la población crece rápidamente y toda la tierra cultivable ya está en uso. Los consumidores de los países industrializados pueden darse el lujo de pagar más por los alimentos, aumentar los subsidios a la agricultura y desaprovechar oportunidades de tener alimentos más sabrosos y apetitosos. La situación de los países en desarrollo es diferente. Para la mayoría de los países en desarrollo, un mejor nivel de vida depende del aumento de la productividad agrícola. Las investigaciones modernas sobre biotecnología, junto con políticas acertadas, mejor infraestructura y métodos de investigación tradicionales pueden reportar beneficios a millones de trabajadores y consumidores pobres. ¿Por qué deben los países en desarrollo dar importancia al debate sobre biotecnología en Europa y los Estados Unidos? ¿No pueden los países en desarrollo sencillamente establecer sus propias políticas? En teoría sí, pero en la práctica es casi imposible. Los países en desarrollo no pueden esperar ningún apoyo científico ni financiero para biotecnología agrícola moderna de otros donde esos métodos de investigación están prohibidos y donde los alimentos modificados con técnicas de ingeniería genética se consideran demasiado arriesgados para el consumo de su propia población. Además, la mayoría de los países en desarrollo no podrán realizar investigaciones sobre biotecnología agrícola que permitan atender sus propias necesidades urgentes, sin el apoyo científico y financiero de los países industrializados. Por añadidura, si se generalizara la moratoria para realizar investigación sobre biotecnología, los países en desarrollo no podrían exportar alimentos modificados con técnicas de ingeniería genética ni productos agrícolas a Europa y a otros países donde están prohibidos. Los países en desarrollo necesitan más inversión para el fortalecimiento de las pruebas sobre seguridad biológica y la introducción de tecnología agrícola adaptada a sus necesidades y a su medio. En la actualidad, se realiza investigación sobre biotecnología solamente en algunos países del mundo en desarrollo, tales como el Brasil, China, Egipto, la India y Sudáfrica. Casi toda esa investigación está a cargo de un reducido número de sociedades privadas que se concentran en los sectores agrícolas de los países industrializados, donde esperan la máxima tasa de rendimiento por su inversión. Entonces, es claro que los gobiernos deben invertir en investigación sobre biotecnología para ayudar a los agricultores pobres y que los sectores público y privado deben trabajar en asociación. El potencial de la nueva tecnología agrícola es enorme, particularmente para los pobres de los países en desarrollo. Condenar la biotecnología por sus riesgos potenciales sin considerar otros peligros, tales como los de prolongar la miseria humana causada por el hambre, la malnutrición y las defunciones infantiles es tan insensato y tan poco ético como seguir a ciegas esta tecnología sin las medidas necesarias de seguridad biológica. Reunión de varios comités para asesorar a las redes 2020 de África Oriental y Occidental Para examinar las actividades realizadas en 1999 por las redes de la visión 2020 de África Oriental y Occidental y ayudar a orientar los planes de actividades de investigación y fortalecimiento de la capacidad en 2000, en el otoño de 1999 se reunió el comité consultivo regional de cada red. El comité consultivo de la red de África Occidental se reunió del 12 al 13 de octubre en Abidjan, Côte d'Ivoire. Asistieron a la reunión los presidentes de cada uno de los equipos nacionales de la red y representantes de la Seguridad Alimentaria Duradera en África del Centro Oeste (SADAOC), una red asociada, así como de la Red de Investigación sobre Política Agrícola (APRN), varios centros del CGIAR interesados en colaborar con la red, varios organismos donantes interesados en apoyarla y el equipo de la iniciativa de la visión 2020 del IFPRI. Moise Mensah de Benin fue elegido presidente del comité. El comité consultivo regional de la red de África Oriental se reunió del 22 al 23 de noviembre en Dar es Salaam, Tanzanía. Participantes en esa reunión los presidentes de cada uno de los equipos nacionales y representantes del Programa de Análisis de Políticas Agrícolas de África Oriental y Central (ECAPAPA), una red asociada, varios centros del CGIAR interesados en colaborar con la red y organismos donantes, así como el equipo de la iniciativa de la visión 2020 del IFPRI. Harris Mule de Kenya fue elegido presidente del comité. Se está haciendo lo posible por conseguir los fondos necesarios para que la red pueda entrar a funcionar en 2000.
OPINIONES 2020Mantenimiento de la inocuidad de los alimentos: Dos opinionesEuropa y los Estados Unidos abordan el tema de la inocuidad de los alimentos con un relato diferente y, por tanto, con perspectivas distintas. La actitud predominante en esas regiones repercute en el intercambio comercial entre ambos y en los países con los que mantienen relaciones comerciales en otras partes del mundo, incluso en los países en desarrollo. A continuación se expresan las opiniones de representantes de Dinamarca y de los Estados Unidos. Henrik Dam Kristensen Henrik Dam Kristensen es el ministro de alimentación, agricultura y pesca de Dinamarca. BOLETÍN: Las recientes noticias publicadas en los medios de comunicación sobre brotes de enfermedades transmitidas por los alimentos indican que la inocuidad de éstos puede haber disminuido en el decenio de 1990. ¿Refleja eso la realidad o se ha vuelto el público más sensible a las cuestiones de inocuidad de los alimentos? Si los alimentos son ahora menos inocuos, ¿cuáles son las razones? Kristensen: En general, no creo que la inocuidad de los alimentos haya disminuido. Con el transcurso de los años se han resuelto muchos problemas pero, por supuesto, han surgido otros, sobre todo en el campo de las zoonosis: Salmonella de varios tipos, E. coli y así sucesivamente. Presuntamente, el surgimiento de estos problemas está vinculado al uso de sistemas más intensivos de producción pecuaria, que dan como resultado un mayor grado de estrés en los animales, que los hace más propensos a infecciones de varias clases. Junto con el aumento del volumen de tenencias individuales y la centralización de instalaciones de sacrificio y elaboración, los sistemas de producción pecuaria generan mayores brotes de enfermedades transmitidas por los alimentos, si no una mayor incidencia. BOLETÍN: ¿Hay una diferencia en la forma en que los europeos y norteamericanos perciben las cuestiones de inocuidad de los alimentos? De ser así, ¿cuáles son esas diferencias y qué importancia tienen? Sí, obviamente hay diferencias. Por lo general, los consumidores europeos tienden a mostrarse mucho más escépticos con respecto a los métodos empleados en la agricultura moderna. Hay una clara tendencia hacia la asignación de más valor a los productos y métodos de producción tradicionales. Eso significa que hay un escepticismo general y profundo con respecto a la nueva tecnología, como la ingeniería genética, y hacia los productos obtenidos con ayuda de sustancias hormonales, por ejemplo. Esta advertencia se extiende actualmente a varias ayudas tecnológicas empleadas en gran parte de la producción de alimentos, tales como aditivos, colorantes, antibióticos y otros promotores del crecimiento y así sucesivamente. Yo podría agregar que esta es una tendencia muy amplia entre el público europeo y que, por consiguiente, los políticos y productores europeos la dejan de lado a riesgo propio. Tengo la impresión de que no hay un movimiento de consumidores igualmente amplio dentro de los Estados Unidos y que la inocuidad y producción de los alimentos no se han convertido en temas políticos en ese país. Las profundas diferencias entre la forma de percibir la inocuidad y producción de los alimentos en Europa y los Estados Unidos significan que ambos necesitarán entender y dar cabida a esas diferencias para no terminar en un eterno callejón trasatlántico sin salida por causa de producción de alimentos inocuos y perjudiciales. BOLETÍN: ¿Qué pueden aprender las instancias normativas europeas de la experiencia de los Estados Unidos en cuestiones de inocuidad de los alimentos? Estoy bastante seguro de que en cuestiones tecnológicas tanto los países de Europa como los Estados Unidos pueden beneficiarse mucho del estudio de la forma en que uno y otro manejan las cuestiones de inocuidad de los alimentos, pero creo que las instancias normativas europeas funcionan en un clima político muy distinto del de sus homólogas estadounidenses. BOLETÍN: ¿Cómo debe responder Europa a las cuestiones de inocuidad de los alimentos? ¿Cuáles son las repercusiones de esa respuesta para los países en desarrollo? La única manera de seguir adelante es tomar muy en serio las preocupaciones del público y seguir mejorando y revisando nuestra legislación y nuestros métodos de producción. De alguna manera esto impondrá más exigencias a nuestros proveedores externos, pero en este sentido es importante señalar que la inocuidad de los alimentos está impulsada no solo por las instancias normativas sino también por la demanda del público. De manera que si no cambiara el marco jurídico para la inocuidad de los productos alimentarios importados, a la larga la demanda del mercado proporcionaría más o menos el mismo resultado que la promulgación de leyes más estrictas. En relación con los países en desarrollo, obviamente, tal vez tengan que atender parte de las nuevas exigencias, lo que bien podría ser problemático al principio. Pero creo firmemente que el resultado final será una mejora cualitativa de las instalaciones de producción y control en los países exportadores, mejora que fortalecerá su potencial de exportación a la larga. Esa es la experiencia danesa basada en más de 100 años de exportaciones agropecuarias a mercados extranjeros. BOLETÍN: ¿Qué pueden aprender los países en desarrollo de las experiencias de Europa en materia de inocuidad de los alimentos? Desde el punto de vista de la tecnología, probablemente mucho. Varias de las experiencias observadas en Europa y en otros lugares beneficiarán a productores de alimentos de todo el mundo. Además, después de todo, suele ser mucho más barato aprender de los errores de otros, que de los propios. BOLETÍN: ¿Cree usted que el deseo de inocuidad de los alimentos en el mundo desarrollado mina las aspiraciones de seguridad alimentaria de los países en desarrollo? Por lo general, no. La seguridad alimentaria es un problema persistente relativamente en pocos países, en tanto que la inocuidad de los alimentos es motivo de preocupación para todos. Por supuesto, el grado de inocuidad de los alimentos que debe tener un país dependerá de varios factores locales, incluso de consideraciones económicas. Por tanto, no veo ningún problema en que diferentes países apliquen distintas normas de inocuidad, según su situación. En realidad, sería difícil establecer normas comunes que fueran justas para todas las partes interesadas, dadas las circunstancias tan distintas en que deben aplicarse. Me parece que la experiencia de las últimas conversaciones de la Organización Mundial de Comercio ha traído ese punto a nuestro medio. Habiendo dicho eso, también es claro que se necesita un cierto grado de mutuo entendimiento para evitar que las diferentes normas se conviertan apenas en barreras técnicas para el comercio. BOLETÍN: ¿Cree usted que las prioridades en materia de inocuidad de los alimentos en los países en desarrollo se han tergiversado por los debates del mundo desarrollado? No. BOLETÍN: ¿Se necesita cambiar las normas internacionales vigentes para la inocuidad de los alimentos? ¿Cuáles son las posibles consecuencias para los países en desarrollo? Las normas vigentes del Codex Alimentarius se concibieron como patrones, no como legislación, y en realidad sería un gran problema para los países desarrollados y en desarrollo si se transformaran en una cierta clase de legislación mundial de cumplimiento obligatorio. Si eso sucediera, las consecuencias para los países en desarrollo, por lo menos para varios de ellos, podrían ser graves. Al mismo tiempo, varios países desarrollados creerían que las normas legalizadas no les ofrecerían el grado de protección requerido. La coherencia de las normas que se necesita a nivel mundial puede mantenerse solo si se les considera exactamente como tales, con lo que se da a los distintos miembros de la comunidad mundial la libertad de aplicarlas, con las variaciones que exijan las diferencias económicas, políticas y tecnológicas que existen en el mundo hoy en día. Catherine E. Woteki Catherine E. Woteki es subsecretaria de inocuidad de los alimentos del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos BOLETÍN: Las recientes noticias publicadas en los medios de comunicación sobre brotes de enfermedades transmitidas por los alimentos indican que la inocuidad de éstos puede haber disminuido en el decenio de 1990. ¿Refleja eso la realidad o se ha vuelto el público más sensible a las cuestiones de inocuidad de los alimentos? Si los alimentos son ahora menos inocuos, ¿cuáles son las razones? Woteki: Obviamente, el público y los medios noticiosos se han mostrado más receptivos a las cuestiones de inocuidad de los alimentos en los últimos años y consideran que las enfermedades transmitidas por los alimentos son prevenibles. La inocuidad de los alimentos es una gran prioridad para los consumidores estadounidenses y la consciencia que tienen los medios de comunicación de ese hecho se traduce en una cobertura más intensa. No creo que la inocuidad de los alimentos haya disminuido en los años noventa, pero muchos factores del mundo de hoy minan nuestra capacidad para reducir el número de enfermedades transmitidas por ese medio: las cepas emergentes y virulentas de agentes patógenos que no existían hace una generación; la concentración en la producción agrícola y en industrias alimentarias; el comercio mundial de productos agropecuarios; y la mayor proporción de personas inmunocomprometidas y ancianas que están expuestas a un mayor riesgo de enfermedades transmitidas por los alimentos. Sin embargo, así como hay muchas nuevas dificultades, tenemos también muchos nuevos instrumentos de ayuda. Por ejemplo, en lo que respecta a la producción de carne, aves y huevos, el Servicio de Inocuidad e Inspección de los Alimentos (FSIS) del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA) está por terminar la fase final de su sistema de reducción de agentes patógenos y análisis de peligros en puntos críticos de control (HACCP), basado en principios científicos. Los datos preliminares de la mayoría de las plantas nacionales de elaboración indican una notable reducción de la incidencia de ciertos agentes patógenos en determinados productos antes y después del empleo del sistema HACCP. La nueva tecnología también nos ha ayudado a controlar mejor los agentes patógenos encontrados en los productos. Por ejemplo, el FSIS trabaja en la aprobación de reglas para el uso de irradiación de los productos derivados de la carne. Asimismo, ha iniciado investigaciones sobre inocuidad de los alimentos. Por medio de investigaciones concentradas en la finca, hemos aprendido más y más sobre la incidencia de agentes patógenos y las posibilidades de controlarlos. También hemos intensificado las actividades de educación sobre inocuidad de los alimentos para las personas encargadas de manejarlos. Otros instrumentos mejorados que tenemos en los años noventa son métodos más rápidos y precisos para la detección e identificación de las enfermedades transmitidas por los alimentos y sus causas, así como de los productos alimentarios contaminados. BOLETÍN: ¿Hay una diferencia en la forma en que los norteamericanos y europeos perciben las cuestiones de inocuidad de los alimentos? De ser así, ¿cuáles son las diferencias y qué importancia tienen? No creo que haya diferencia alguna en la importancia asignada a la inocuidad de los alimentos en ningún lado del Atlántico. Obviamente, hay desacuerdo en algunos casos sobre lo que constituye una cuestión de inocuidad de los alimentos y lo que es un nivel de riesgo aceptable. Quienes están pendientes de las noticias reconocen la creciente resistencia de la Unión Europea, por ejemplo, a los productos alimentarios modificados con técnicas de ingeniería genética o a los provenientes de animales tratados con hormonas de promoción del crecimiento. En los Estados Unidos esos productos se consideran inocuos. Para resolver esas diferencias, creo que la ciencia debería ser el factor decisivo para acabar con los desacuerdos internacionales sobre normas alimentarias. BOLETÍN: ¿Qué pueden aprender las instancias normativas estadounidenses de la experiencia europea en cuestiones de inocuidad de los alimentos? Unas naciones aprenden del infortunio de otras y, obviamente, las repercusiones políticas y sanitarias de la reciente experiencia de Europa con la encefalopatía espongiforme bovina (enfermedad de las vacas locas) y la contaminación de la carne con dioxina no han sido oportunidades desperdiciadas por las autoridades normativas de los Estados Unidos. Al enfrentar un problema de inocuidad de los alimentos, es indispensable que los organismos de reglamentación alimentaria obren con rapidez y tomen las medidas más convenientes para la salud pública. Además, dichos organismos deben informar al público de las medidas tomadas. BOLETÍN: ¿Cómo deben responder los Estados Unidos a las cuestiones de inocuidad de los alimentos? ¿Cuáles son las repercusiones de esa respuesta para los países en desarrollo? La planificación estratégica es decisiva para abordar las cuestiones de inocuidad de los alimentos y un método basado en el riesgo es definitivo para la planificación estratégica de la inocuidad de los alimentos. De esa forma, se abordan hoy en día en los Estados Unidos las cuestiones al respecto. En virtud de una directriz presidencial, las actividades referentes a la inocuidad de los alimentos en los Estados Unidos son encabezadas ahora por el Consejo Presidencial de Inocuidad de los Alimentos. El presidente desea que los organismos encargados de la inocuidad de los alimentos coordinen sus metas a corto y largo plazos y usen recursos con más intensidad. Uno de los primeros ejemplos de las actividades de dicho Consejo es un Plan de Acción sobre la Inocuidad de los Huevos para reducir la incidencia de Salmonella enteritidis un 50% en 2005. Para los países en desarrollo, creo que esa medida tiene dobles repercusiones: (1) los países con los cuales mantenemos relaciones comerciales tendrán una confianza aún mayor en la inocuidad de los alimentos protegidos por un sistema moderno y coordinado con inspección, vigilancia, investigación y educación de base científica y (2) hay lecciones por aprender de una nación que ha venido mejorando su sistema de inocuidad de los alimentos por casi 100 años. BOLETÍN: ¿Qué pueden aprender los países en desarrollo de las experiencias de los Estados Unidos en materia de inocuidad de los alimentos? Creo que la creación y el fortalecimiento continuo de una estructura de salud pública-lo que constituye una prioridad para los Estados Unidos-debería ser el principal objetivo para los países en desarrollo. Sin una clara comprensión de las enfermedades transmitidas por los alimentos-cuáles son los factores específicos que desencadenan brotes, cómo reconocer y contener un brote de enfermedad transmitida por los alimentos y cómo prevenir futuros casos-la inocuidad de los alimentos sigue siendo una meta inalcanzable. Una vez que se tenga esa infraestructura, el enfoque en la prevención puede surtir más efecto. BOLETÍN: ¿Cree usted que el deseo de inocuidad de los alimentos en el mundo desarrollado mina las aspiraciones de seguridad alimentaria de los países en desarrollo? No. Estos dos asuntos no se excluyen mutuamente. La seguridad alimentaria es una cuestión mundial y lo será aún más en los decenios venideros a medida que el mundo busque soluciones a los posibles problemas de crecimiento demográfico, limitación o explotación excesiva de los recursos naturales productores de alimentos y urgencia cada vez mayor de tener una oferta de alimentos en la que se aborden las necesidades nutricionales y sanitarias del ser humano. La inocuidad de una escasa cantidad de alimentos no es una opción en el nuevo milenio como tampoco lo es un mundo con abundancia de alimentos nocivos. Por fortuna, la respuesta a ambos problemas potenciales es la misma-realizar investigaciones que proporcionen la tecnología necesaria para alimentar al mundo de mañana y asegurarse de que los alimentos del futuro sean inocuos y promuevan el buen estado de salud. Los investigadores científicos del USDA y sus colegas alrededor del mundo trabajan por asegurarse de que en el futuro haya suficientes alimentos inocuos para atender la demanda de la población. BOLETÍN: ¿Cree usted que las prioridades en materia de inocuidad de los alimentos en los países en desarrollo se han tergiversado por los debates del mundo desarrollado? Hasta cierto punto, sí. Casi todos los países desarrollados han adelantado mucho en la construcción de la infraestructura fundamental para asegurar la inocuidad de los alimentos: agua pura, buen saneamiento, leyes y sistemas apropiados de reglamentación de los alimentos y vigilancia de la salud pública. Estos países están en condiciones de abordar otros riesgos y cuestiones referentes a la inocuidad de los alimentos que obviamente son importantes, pero no tanto como la infraestructura básica. Si se enfoca la atención de los países en desarrollo en los menores riesgos debatidos entre los países desarrollados, por desgracia, se podrían desviar los recursos y la energía de problemas más fundamentales, tales como el suministro de agua potable o la refrigeración de los alimentos durante el transporte y almacenamiento. BOLETÍN: ¿Se necesita cambiar las normas internacionales vigentes para la inocuidad de los alimentos? ¿Cuáles son las posibles consecuencias para los países en desarrollo? "Ajustar" podría ser un mejor término que "cambiar". Espero que las normas de inocuidad de los alimentos sigan evolucionando a medida que los especialistas en bromatología y tecnología de todo el mundo aprendan más. Las posibles consecuencias son mucho más trabajo para los 160 países o más que participan activamente en la Comisión del Codex Alimentarius, que tiene la importante función de establecer normas, pautas y principios internacionales para uso en el comercio de alimentos entre las naciones. El trabajo de esta Comisión siempre ha sido importante, pero su valor ha aumentado mucho por la función relativamente nueva que tiene en la Organización Mundial de la Salud como una de las tres organizaciones internacionales encargadas de establecer normas de salud y de inocuidad de los alimentos que sirven de punto clave de referencia para arreglar las diferencias comerciales. Disculpas por demora del correo Por causa de un error del sistema de computadores, muchos suscriptores de la lista de publicaciones de la serie de la visión 2020 recibieron con atraso los envíos hechos durante el otoño. El problema se ha corregido y al recibo de este boletín ya deberán tener el número de septiembre de 1999, el informe sobre políticas alimentarias titulado World Food Prospects, Biotechnology for Developing-Country Agriculture (Punto de enfoque 2) y Nutrient Depletion in the Agricultural Soils of Africa (Resumen 2020 No. 62). Si todavía no ha recibido esas publicaciones, escríbanos a ifpri@cgiar.org. Pedimos disculpas por cualquier inconveniente causado. VISIÓN 2020 La visión de la alimentación, la agricultura y el medio ambiente en el año 2020 es una iniciativa lanzada por el Instituto Internacional de Investigaciones sobre Políticas Alimentarias (IFPRI) con objeto de buscar soluciones para atender las futuras necesidades mundiales de alimentos y, al mismo tiempo, reducir la pobreza y proteger el medio ambiente. El boletín NOTICIAS Y OPINIONES, editado en español, francés e inglés, busca fomentar el diálogo e informar a los lectores del progreso de la iniciativa de la visión 2020. Para enviar comentarios para publicación en el boletín u obtener más información sobre la visión 2020 y sus publicaciones, sírvase comunicarse con el IFPRI, 2033 K Street, N. W., Washington, D.C. 20006-1002, EE.UU., teléfono: 1-202-862-5600; fax: 1-202-467-4439; correo electrónico: ifpri@cgiar.org; Web: www.ifpri.org. El IFPRI se reserva el derecho de resumir y revisar los artículos presentados para publicación en el boletín. El IFPRI es un centro de investigaciones del Grupo Consultivo sobre Investigaciones Agrícolas Internacionales (CGIAR). |