IFPRI: La Biotecnologia, el Comercio y el Hambre

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La Biotecnologia: Dos Perspectivos
La Biotecnologia, el Comercio y el Hambre
por Eugenio Díaz-Bonilla and Sherman Robinson
PARA MAYOR INFORMACIÓN
Un Manual Sobre Derechos de Propiedad Intelectual y Biotecnología Agrícola

En los pasados 200 años, ha habido mucha preocupación acerca de la carrera Maltusiana entre el crecimiento poblacional y la oferta de alimentos. Hasta ahora, los alimentos han ganado: el incremento de la productividad agrícola ha excedido el crecimiento poblacional. El último siglo presenció tres revoluciones tecnológicas en la agricultura-una basada en la mecanización, otra basada en la química (conduciendo a fertilizantes y pesticidas efectivos) y una última basada en la biología (la "Revolución Verde"). Durante gran parte de este período, la productividad y producción agrícola han crecido rápidamente y el precio relativo de los alimentos se ha reducido.

Los expertos en demografía predicen que la población mundial se estabilizará en algún momento en la segunda mitad del Siglo XXI. Las proyecciones del IFPRI y otros indican que la productividad agrícola puede crecer lo suficientemente rápido para sostener dicha población, si se logran nuevas tecnologías. Pero el problema de la alimentación mundial es mucho más que asegurar que la producción agrícola permanezca por encima del crecimiento humano. El comercio internacional también jugará un papel importante. Las proyecciones indican que regiones tales como África importarán la mayor cantidad de sus requerimientos alimentarios en el futuro. Al mismo tiempo, regiones con una fuerte ventaja comparativa en términos de agricultura producirán los alimentos adicionales que el mundo necesita.

Pero las nuevas tecnologías de modificación genética (GM), que muchos creen que ayudarán al mundo alcanzar sus necesidades alimentarias-no sólo a través de la cantidad sino también a través de la calidad nutricional-traerá al mismo tiempo problemas críticos para el comercio internacional, incluyendo la siguiente pregunta clave: Qué pasará si la presión de los consumidores y los ambientalistas en el mundo desarrollado conduce a una nueva generación de restricciones comerciales, o a la segmentación de los mercados de productos genéticamente modificados, como parece estar ocurriendo en Europa y Japón? Una respuesta a esta pregunta requiere de una breve mirada al comercio agrícola e involucra tanto un análisis legal como económico.

AGRICULTURA Y COMERCIO INTERNACIONAL

Actualmente, una gran parte de la producción agrícola es consumida en los países productores. Esto es cierto, a pesar de las exportaciones considerables de granos y semillas oleaginosas de países como los Estados Unidos, Argentina, Canadá y Australia, y aún incluyendo las importantes exportaciones de productos como el café, el té, el chocolate y el azúcar. Sin embargo, el IFPRI y otros tienen previsto que el comercio agrícola internacional tendrá un papel progresivamente más importante en el Siglo XXI.

Es probable que habrá una creciente especialización en la producción agrícola, con más exportaciones desde países que se especializan en tipos particulares de agricultura. Muchos países en desarrollo pueden tener una ventaja comparativa en la producción de cultivos especializados y de hortalizas de alto valor, con altos requerimientos de mano de obra, mientras que países con abundancia de tierras pueden ser más exitosos en la producción de alimentos como el trigo, el maíz y la soya. Las investigaciones indican que no hay razones de eficiencia ni ambientales para que los países en desarrollo busquen una seguridad alimentaria volviéndose autosuficientes en la producción de cultivos alimenticios, particularmente cuando tal producción involucra métodos ineficientes e insostenibles en tierras frágiles. Las tecnologías de GM pueden facilitar una creciente especialización, mientras aumentan la producción local de alimentos y mejoran la seguridad alimentaria a través del desarrollo de variedades de plantas específicamente diseñadas para ambientes agro-ecológicos particulares. Aunque las tecnologías tienen el potencial de afectar los productos que se comercializan y otros que no, la mayor parte de las aplicaciones hasta hoy han incluido productos de mayor comercialización.

Para beneficiarse del crecimiento de la productividad agrícola, los países en desarrollo tienen un enorme interés en ser capaces de mercadear sus productos en países desarrollados. El sistema de comercialización agrícola mundial está dominado aún por los países desarrollados con mercados protegidos y programas locales de subsidio. Este fenómeno distorsiona los mercados internacionales y potencialmente favorece la fluctuación de precios, en detrimento de los países en desarrollo.

Los objetivos principales de los países en desarrollo en la nueva era de negociaciones de la Organización Mundial del Comercio (OMC) deben incluir la apertura de mercados en los países desarrollados para sus exportaciones agrícolas, incluyendo productos de alto valor y requerimiento de mano de obra. También, deben buscar la reducción, o preferiblemente, la eliminación de las políticas locales que distorsionan el comercio en los países desarrollados-especialmente los subsidios de exportación y las garantías de precios.

Mientras estos objetivos parecen deseables, el panorama es complicado debido al posible impacto de las preocupaciones ambientales y de los consumidores con respecto a los desarrollos biotecnológicos, particularmente en los países en desarrollo. Para los consumidores de países con altos ingresos, los beneficios que la biotecnología tenga sobre la reducción de precios parecen menores, mientras los peligros desconocidos son magnificados por la carencia de información y la desconfianza en la habilidad de regular la seguridad de la oferta alimentaria por parte de sus gobiernos.

Una prohibición de los productos GM en los países desarrollados, basada en las preocupaciones ambientales y de los consumidores, no sólo afectaría el acceso a los mercados, sino también dificultaría que los países en desarrollo lograran el apoyo financiero de las naciones industrializadas para llevar a cabo investigación y construir el capital humano para las actividades biotecnológicas. Otra posibilidad es que las preocupaciones ambientales y del consumidor puedan extenderse a los países en desarrollo y bloquear o frenar el desarrollo de la biotecnología en ellos.

PROBLEMAS LEGALES INTERNACIONALES

Cualquier intento para limitar el comercio de productos GM debe ser compatible con los tratados legales internacionales. Existen pocos tratados internacionales (incluyendo los tratados ambientales) que son el marco legal de la OMC en lo relacionado con los productos GM. Estos incluyen el Acuerdo Sanitario y Fitosanitario (SPS) y el Acuerdo sobre Barreras Técnicas para el Comercio (TBT) del OMC, y un tratado ambiental multilateral, la Convención de Diversidad Biológica, particularmente su Protocolo de Cartagena en Bioseguridad.

La pregunta es cuál es el papel que estos tratados legales pueden jugar ya sea manteniendo abiertas o cerrando las oportunidades ofrecidas por los productos GM. El sistema internacional está claramente bajo tensión en este campo, con conflictos crecientes entre la necesidad de igualdad en el comercio internacional y la necesidad de responder a las preocupaciones domésticas con respecto a la seguridad alimentaria y ambiental.

El Acuerdo Sanitario y Fitosanitario, el cual incluye la seguridad alimentaria y la salud de plantas y animales, dice que los miembros de la OMC tienen "el derecho a tomar las medidas sanitarias y fitosanitarias necesarias para la protección de la vida y la salud humana, animal y vegetal". Pero dichas medidas deben aplicarse "solamente en el grado necesario para la protección de la vida y la salud humana, animal y vegetal", y deben estar "basadas en principios científicos". El Acuerdo también establece que los miembros de la OMC deben "asegurar que sus medidas SPS no discriminen arbitraria o injustificadamente entre los miembros donde condiciones similares o idénticas prevalezcan, incluyendo su propio territorio y aquel de otros miembros", y más aún, que aquellas medidas "no sean aplicadas en una manera tal que constituya una restricción disfrazada en el comercio internacional". Adicionalmente, el Acuerdo sugiere el uso de los estándares internacionales cuando sea posible.

El objetivo de todas estas regulaciones escritas en términos legales es permitir a los países mantener los estándares de seguridad alimentaria pero evitar que lo hagan en una forma injusta que discrimine a los proveedores extranjeros.

La dificultad con los productos GM es que todavía no hay estándares internacionales de seguridad alimentaria que realmente sean aplicables a ellos. El Código Alimentario define estándares internacionales de seguridad alimentaria, pero todavía no lo hace específicamente para los productos GM. Aunque los países participantes en el Código discuten actualmente acerca de los estándares adecuados para los productos GM, un posible tratado está lejos aún.

En la ausencia de consenso sobre estándares internacionales, algunos países piden que se aplique el "principio de precaución" que les permite establecer estándares provisionales donde la evidencia científica relevante está ausente, aunque se supone que ellos deben hacer la investigación en un período de tiempo razonable. Otros países alegan que el principio de precaución es objeto de abuso para proteger a los productores locales menos eficientes de la competencia extranjera. Una vez más, el desafío contempla enfrentar tanto las inquietudes de seguridad como la justicia comercial en un forma adecuada. Actualmente, una revisión de la evidencia científica disponible indica que los alimentos GM no son inseguros-una doble negación que resalta las dificultades para balancear las preocupaciones de los consumidores, la ciencia y las leyes internacionales. Los proponentes de los productos GM alegan correctamente que la investigación ha demostrado que no hay riesgos para la salud, mientras que los oponentes alegan que tal investigación no es suficiente para comprobar que dichos riesgos no existen.

El problema básico sigue siendo la incertidumbre del mercado sobre cómo los consumidores van a reaccionar ante los productos GM, principalmente en los países desarrollados. Sin tener en cuenta a la ciencia, si los consumidores deciden que ellos no quieren consumir los productos GM, los mercados se ajustarán para satisfacer sus demandas. Si estas reacciones negativas persisten, los mercados se dirigirán a diferentes escenarios de prohibiciones, segmentación y diferenciación de productos. Así, estos ajustes de mercado en los países desarrollados tendrán un impacto en los países en desarrollo.

LA ECONOMIA DEL COMERCIO DE PRODUCTOS GM

Qué pasará si los consumidores en los países desarrollados rehúsan consumir productos GM? Pueden los mercados ajustarse a una segmentación completa de producto GM y no GM? Se beneficiarán los países en desarrollo de estas nuevas tecnologías si los mercados mundiales están completamente segmentados y si, además, algunos países desarrollados no quieren adoptar las nuevas tecnologías de ninguna manera? Para dar respuestas tentativas a estas preguntas, IFPRI ha llevado a cabo una investigación conjunta con el Instituto Danés de Economía Agrícola, Forestal y Pesquera. Utilizando modelos que involucran varios países en el comercio mundial agrícola, la investigación analiza el precio, la producción y las consecuencias en el comercio, del cambio de las preferencias del consumidor con respecto al uso de organismos GM en la producción de alimentos.

En el modelo mundial, los dos cultivos GM principales, la soya y el maíz, se trataron tanto como GM y no GM. Esta categorización de GM y no GM se mantiene a través de toda la cadena de producción : industrias de ganado GM y procesadoras de alimentos GM utilizan solamente insumos intermedios GM; de la misma forma, las industrias de ganado no GM y procesadoras de alimentos no GM utilizan solamente insumos intermedios no GM. Las suposiciones en el modelo son que los países en desarrollo adoptarán las nuevas tecnologías, en grados variables y que países como los Estados Unidos continuarán utilizándolas, mientras que Europa y Japón no las adoptará y restringirá su demanda de tales productos. El problema es cuáles países, si es el caso, se beneficiarán de las nuevas tecnologías, en grados variables, dada la creciente segmentación de los mercados.

Los resultados empíricos indican que los mercados globales son capaces de ajustarse a esta segregación de manera que las exportaciones de no GM son desviadas a las regiones poco tolerantes de los productos GM, y las de GM a las regiones indiferentes. La diferencia de precios es significativa pero moderada por el arbitraje sobre productos. En particular, en ciertas regiones favorables a los productos GM, los precios de los no GM también bajarán por el alto grado de sustitución entre variedades GM y no GM en el uso doméstico e incrementará la producción de variedades no GM para suplir los consumidores intolerantes a las GM. Los resultados del mercado son análogos a lo que se esperaría del incremento de las preferencias de productos orgánicos por los consumidores en países desarrollados. Tales alimentos son más caros de producir y demandan precios más altos en el mercado, por lo que hay una brecha entre los precios de los productos orgánicos y los otros, lo cual finalmente refleja las diferencias de costos en su producción y distribución. De igual manera, las diferencias de precios entre productos GM y no GM van a reflejar sus diferentes costos de producción y distribución, con consumidores indiferentes que se benefician de los productos más baratos que ellos encuentran equivalentes a los no GM, y productores que se benefician de la alta productividad de los cultivos GM.

Un hallazgo importante de este análisis empírico es que los países en desarrollo también responden a los cambios de preferencias de productos GM y redirigen sus flujos comerciales entre sus socios de la manera correspondiente. Además, dada la existencia de patrones de mercadeo bilateral para estos cultivos particulares, las diferencias de precios en los países en desarrollo reflejan las diferencias de productividad principalmente y no los cambios de preferencias en el mundo desarrollado. En general, las regiones más receptivas a las tecnologías que eleven la productividad ganan más, incluyendo los países en desarrollo que adoptan las nuevas tecnologías.

LA TECNOLOGÍA APROPIADA ES UN PRIMER PASO PARA SACIAR EL HAMBRE

El desarrollo de la tecnología de GM parece ofrecer una gran promesa con el potencial de complementar otros métodos de investigación más tradicionales, como una nueva fuerza que conduzca hacia un crecimiento sostenido de la productividad agrícola para el Siglo XXI. Tal crecimiento de la productividad agrícola es crucial si el mundo producirá suficientes alimentos para abastecer lo que probablemente será una estable pero gran población mundial en este siglo. En este punto, los múltiples problemas y preocupaciones que rodean a las tecnologías GM, no parecen ser insalvables, solamente muy difíciles.

Un mundo con una oferta adecuada de alimentos es claramente más deseable que un mundo maltusiano en el cual la comida es escasa, los precios de los alimentos son altos y siempre en aumento y la gente en conflicto por la escasez. Sin embargo, proveer una oferta de alimentos adecuada y suficiente no eliminará la malnutrición ni el hambre, ni ahora ni en el futuro. Para hacer eso se requiere mucho más. Para conseguir la seguridad alimentaria para la población del mundo entero, los países deben trabajar para reducir la pobreza y alcanzar una distribución más equitativa del ingreso-tareas que la tecnología por sí misma sólo puede apoyar, mas no garantizar.

Eugenio Díaz Bonilla es investigador principal y Sherman Robinson director de la División de Comercio y Macroeconomía de el IFPRI.


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